Epistolario de Luisa Piccarreta

 Epistolario de Luisa Piccarreta 

CARTAS DE LUISA PICCARRETA

“La Pequeña Hija De La Divina Voluntad”


1. A los superiores generales de los Padres Rogacionistas y de las hijas del D. Celo.

Fiat

Reverendos Padres y Madres Generales,

El Divino Consolador Jesús os consuele y os ponga el bálsamo sobre la profunda

herida abierta en vuestros corazones por la pérdida de la querida M. Gesuina. Pero no, no la

habéis perdido, ella ha partido para el Cielo y vosotros habéis adquirido ante Dios una

protectora y pacificadora, come lo era en la tierra. Ella continuará haciendo, desde allá, el

oficio de pacificadora, mucho más que ha partido en un momento en el cual vosotros, queridos superiores, gemís, y toda la obra gime porque queréis la suspirada paz. Su bella alma, cándida y pacífica, habiendo terminado su carrera no tenía más qué hacer en la tierra; el Cielo la reclamaba al ver que había cumplido su misión como criatura, porque no la podía tener más lejana.Así que a nosotros sólo nos queda decir Gracias a Dios por la afortunada M. Genuina, y Fiat por nosotros que la hemos perdido, y este Fiat remediará a todo. Así que no nos descorazonen el dolor y las pérdidas; son siempre anunciadores de gracias, de luz, de ayudas más sorprendentes. Tenemos un Querer omnipotente con nosotros, por eso no hay nada que temer. Este Querer Divino cambiará los corazones para formar los sujetos que se necesitan; Jesús bendito y nuestra Mamá Celestial estarán junto con ustedes para guiaros  disponer las cosas según su adorable Voluntad.

Mi buena Madre, Reverendo Padre, yo os compadezco mucho; sé que ha sido un desgarro para vuestro corazón materno y paterno, por eso ruego a Jesús que os dé la fuerza, que se ponga Él en el lugar de vuestro corazón a fin de que cure el dolor y provea a todo.

Me encomiendo a vuestras oraciones, y dejándolos en la paz del Querer Supremo les beso la mano Reverenda Madre; y besando la mano al Padre, imploro su paterna bendición.

Vuestra sierva devotísima

Luisa Piccarreta

Corato, Febrero 24, 1932

+ + +

2. A Sor Giovannina.

A mi querida Sor M. Giovannina en recuerdo de sus votos, siempre con Jesús.

La mente al Cielo, la mirada al Crucifijo, el corazón a amarlo, los brazos siempre en

acto de abrazarlo, los pasos a llamarlo, la palabra a decir siempre Fiat. En cada cosa no

desperdiciéis jamás la adquisición de un grado de santidad. Hazte santa, Jesús lo quiere, conténtalo.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, Mayo 14, 1932

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 2

3. A la Madre General de las Hijas del Divino Celo.

I. M. I.

Fiat

Mi buena y Reverenda Madre,

Yo no sé qué deciros, porque mi pequeñez es tanta, que no soy buena a nada; por

eso ruego a Jesús que haga Él lo que debería hacer yo. Y por augurio os dé su corazón, su

palabra animada por su Voluntad, la cual, tomando su dominio en usted reine con toda su

plenitud, de modo que no usted desempeñará el oficio de Madre general, sino Jesús mismo,

y usted será sólo la vestidura que cubrirá a Jesús. Y Él hará todo el bien, pondrá en su lugar

todas las cosas, y os dará la paz que tanto deseáis.

Éste es mi deseo en vuestro onomástico, deseo de paz interna y externa. Tenéis

gran necesidad de que Jesús haga todo, que tome Él las riendas, a fin de que ponga a todos

en los puestos donde quiere su Querer. Por eso, ánimo, confianza, haga hacer todo a Jesús

y quedará por eso contenta.

Junto con mi hermana os reitero las felicitaciones. Ruegue por mí y yo de corazón lo

haré por usted; y besándoos con estima la mano, quedo de usted vuestra devotísima.

Luisa Piccarreta.

Corato, 22/7/32

+ + +

4. Para la buena Sor Giovannina.

I. M. I.

Fiat

Hija bendita, gracias por tus deseos; y yo por augurio te mando el Crucifijo, a fin de

que lo mires y lo copies, lo ames y lo encierres en tu corazón; y para consolarlo le des tu

voluntad en sus manos a fin de que reine en ti, y ahí forme su cielo de amor, de paz

perenne.

Ruega por mí.

+ + +

5.

I. M. I.

Fiat

Mi buena hija en el Querer Divino,

Te envío el saludo del Fiat, el cual te pondrá su Vida en la mente para formar en ella

la Trinidad Divina, su amor en el corazón, su movimiento en el dolor que sufres, su virtud

creadora, de modo que lo sentirás correr en la sangre, en el respiro; lo sentirás palpitante en

todo tu ser, sentirás su compañía; no te dejará jamás sola, y frecuentemente lo besarás, lo

Epistolario de Luisa Piccarreta 3

estrecharás fuerte entre tus brazos, lo amarás siempre más y le dirás: “Dame el alimento de

tu Querer, hazme crecer en tus brazos, vísteme con tu luz, sáname con tu virtud creadora.

Ve qué buen regalo te manda la Divina Voluntad obrante que quiere hacerte santa.

No te desanimes; son trabajos que quiere hacer en ti, y cuando se obstina, no hay razones;

si no termina el trabajo no se contenta.

Por eso hija mía, estate tranquila, repósate en sus brazos como una pequeña niña.

Repito el saludo del Fiat

Vuestra afectuosísima.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

6.

I. M. I.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Divino Querer,

Le correspondo el deseo de año nuevo; pero mi deseo es siempre el mismo, que en

todas las cosas haga siempre la Divina Voluntad. Ella será su respiro, su latido, vuestro

refugio; en Ella encontrareis la verdadera paz y la daréis a los demás; mucho más que,

haciendo la Divina Voluntad descenderá en vuestras venas una sangre dulce que os pondrá

en fuga todos los males del alma y del cuerpo.

Mi hermana, las Cimadomo, Rosaria, le corresponden el saludo, y yo, dejándola en el

mar del Querer Divino me despido, quedando como vuestra aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

pd. Correspóndale los saludos a la Superiora y bese su mano por mí.

+ + +

7.

I. M. I.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija,

Perdóname el retardo, pero lo que te recomiendo, si quieres la paz y amar al Señor,

es hacerte santa: “Haz siempre la Divina Voluntad.” Con esto todos te querrán bien, serás la

bienquerida de todos, también de Jesús y de la Madre Celestial. Todo lo que harás en la

Divina Voluntad volará al Cielo para anticiparte la posesión. Por eso sé atenta.

Saludos de mi hermana y de Rosaria. Ruega por mí. Te saludo en el amor del Fiat, tu

aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 4

8.

Fiat.

Muy reverendo Señor Vicario,

Por medio de la buena maestra Ángela La Stella, me fue enviada una hoja en la cual

se pedía haceros un pequeño don de oraciones, comuniones, etc., por vuestra paternidad.

Por eso, desde el 20 de Octubre hasta hoy, en todo lo que pobremente he podido hacer de

bien: Misas, comuniones y otras cosas, he puesto la intención de hacerlo por usted; y para

hacer que tuviesen más valor y os llevasen efectos de verdadera santidad, de gracias

sorprendentes, he rogado a Jesús que hiciera todo junto conmigo, a fin de que junto a los

míos, le pudiese ofrecer los dones de Jesús bendito, y esto para hacer que vuestra

paternidad los pudiese agradecer más.

Tomando ocasión de esto, os mando mis felicitaciones por vuestro onomástico, y

ruego al amado Jesús que las lleve Él mismo, llevándoos por felicitación un Fiat en el

corazón, un Fiat a las palabras, un Fiat en la inteligencia, a fin de que todo vuestro ser lo

convierta, lo transforme en un acto solo de Divina Voluntad, y así sea el portador del Querer

Divino a todos, el cual sabe infundir paz, unión y santidad.

Se siente la extrema necesidad de la verdadera santidad, especialmente en el

sacerdote, y sólo el Fiat Omnipotente de Dios tiene esta potencia, con su fuerza creadora,

de poner en nosotros el verdadero orden de la santidad.

Me encomiendo a vuestras santas oraciones, y besándoos con respeto la mano, de

rodillas imploro vuestra paterna bendición.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

9.

I. M. I.

El Fiat te dará la fuerza

Mi buena hija,

Heme aquí contigo. Compadezco tu estado doloroso, respecto a la naturaleza, pero

respecto al alma eres digna de envidia a los mismos ángeles. Mira, por cuantas penas

sufras, por cuantas lágrimas viertas, tantos ángeles están en torno a ti para recoger a manos

llenas las perlas que tú formas con tu sufrir, y llevarlas a Jesús como prendas de tu amor;

pero te suplico que no ensucies estas perlas con tus lamentos, o con el no estar

perfectamente resignada a la Santísima Voluntad de Dios. Por eso mantente tranquila;

esperemos que todo vaya bien para el alma y el cuerpo.

Con todo el corazón ruego y rogaré por ti; y tú sé buena, digna, ruega siempre a

Jesús que te asista, ya que estás lejana de los tuyos, de todos nosotros. Aprende a estar

sola con Jesús y Él estará contigo. Puedes estar segura que yo no te olvido.

Tu familia está bien, tu madre vendrá el domingo; pobrecita, sufre tanto por ti. Así

que está alegre, unos pocos días más y terminará tu purgatorio. Las señoritas Cimadomo y

las alumnas se acuerdan de ti y te mandan saludos, y yo ruego a Jesús y a la Celestial

Mamá, que te bendigan siempre y te tengan escondida, Jesús en su corazón y la Mamá bajo

su manto, y quedo como tu aff.ma.

Epistolario de Luisa Piccarreta 5

Luisa.

pd. Con tu madre te mando el ¿Letto? y 15 incrustaciones a L. 5. Saludos a Rosina

Netta.

+ + +

10. A Sor Remigia, sua nipote

¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

El Querer Divino te dé la paz tan querida por Jesús, y también por mí. Tu carta dice

claramente que no gozas paz. Hija mía, ¿qué haces? La paz hace ver las cosas como son

delante a Dios, no como las ven las criaturas; y como la paz nos da la vista divina, nosotros

miramos en las circunstancias, en las humillaciones, lo que ve Dios. Nosotros quedamos

con una paz que ninguno nos puede quitar, único tesoro que podemos poseer en esta tierra

de exilio, y ella es la portadora de la Divina Voluntad como vida en nosotros.

Por eso hija mía, no te turbes jamás, son borrascas que pasan. Las criaturas hoy nos

dicen santas, mañana nos dirán malvadas, demonios; ni lo uno ni lo otro nos debe importar,

porque sólo Dios sabe lo que somos. Más bien busca ser buena de veras, de no hacer nada

sin depender de la Superiora, no confiarte de ninguno, y en el hablar no digas jamás cosa

que no pertenezca a la santidad y a la Divina Voluntad. En tu labio no despunte jamás el

nombre de ninguno, piensa que Jesús te dice continuamente: “Hija mía, olvida todo y solo

recuerda que tu Jesús quiere amor para darte amor; si me amas formarás cadenas de amor,

con las cuales, atándome, me tendrás estrechado entre tus brazos, y Yo seré tu defensa, tu

ayuda, tu compañía, tu vida.” Así que contenta a Jesús y no pierdas la simplicidad, ni

pierdas el tiempo. Todo pensamiento de ti misma es un vacío de amor, niegas un acto de

amor a Jesús y haces quedar a Jesús suspirando tu pequeño amor. Piénsalo y sé atenta.

Ahora hija mía, mi disgusto por ti terminó desde que vino la buena Madre P., que me

aseguró que el doctor había dicho que no había necesidad de operación. Mi disgusto era un

disgusto de madre que quería saber las condiciones de salud de su hija. Pero ahora todo ha

terminado, piensa en estar siempre tranquila, agradece al Señor que no sufres tanto. Yo me

alegro de que ahora estarás mejor, y que podrás hacer mejor tu oficio y estar atenta en

hacer de las muchachas tantos tabernáculos, en los cuales cada una tendrá a su Jesús, y

les enseñarás a hacerlo crecer y a volverlo feliz.

Y yo, dejándote en el Querer Divino como en un lugar seguro, a fin de que con ánimo

y paz navegues su mar, me digo

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

11. A la señora Mazari, Bari

¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

El Cielo te recompense de los sacrificios que haces por propagar el libro de la Reina

del Cielo. Me parece que la Mamá Celestial no termina jamás de decirte: “Gracias, gracias

hija mía”, y te prepara otras gracias, especialmente la gran gracia de hacerte hacer siempre

Epistolario de Luisa Piccarreta 6

la Voluntad de su amado Hijo, la cual es portadora de paz, de gracias, de unión familiar, y

también de ayudas temporales.

Hija mía, con hacer la Divina Voluntad nosotros nos volvemos los verdaderos hijos

de la gran Señora, y nos cambiamos en tabernáculos donde Jesús forma su morada, y

entonces todo lo que hacemos es sagrado, todo es oración, aun las cosas más indiferentes.

Las mismas cosas naturales, necesarias de la vida, con el hacer la Divina Voluntad se

transforman en oración, en adoración, en amor hacia nuestro dulce Jesús, porque con hacer

su Voluntad todo lo que hacemos es santo, todo es amor, y tal se vuelve nuestro ser.

Ahora, de todo lo que me dices acerca de tu hijo, según mi débil parecer, me parece

que es demasiado joven aún, déjalo madurar y tomará más práctica de la vida. El

matrimonio es cruz, y ponerlo en la cruz tan joven no me parece justo. Tú sabes que todo

está escrito en el Cielo, por lo tanto, si ha sido establecido por Dios, a su tiempo N. Señor

conservará la joven para tu hijo. Y además, lo que debes tener en mira es si son familias

pacíficas, porque es la paz la que constituye la felicidad de la familia, no es el dinero;

cuántos ricos son infelices porque no reina la paz en la familia. Por eso sé atenta a esto, y

además, cuando la mujer aporta mucho más que el hombre, se quiere volver superior a él y

hacerlo un pobre esclavo.

Te aseguro que haré oraciones por tu buena madre, verdadera mártir. Tal vez el

Señor le hará hacer el purgatorio en vida. Oh, si pudieras llevarla contigo, qué bendiciones

no te atraerías. Haz saber a aquellos, que hay maldiciones del Señor para quien no estima y

ama a los progenitores.

Me encomiendo a tus oraciones, y yo de todo corazón lo haré por ti. No me olvidaré

jamás de lo que haces por la amada Mamá Celestial. Y dejándote en el Querer Divino, a fin

de que te proteja, te ayude y te asista, con mil saludos me despido.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

12. A la Sra. Antonieta Savoranni, viuda de Faenza

Fiat

Mi buena hija en el Querer Divino,

Gracias de que te ocupas en propagar el libro de la Reina del Cielo y el de la Pasión.

Esto no es otra cosa que volver a llamar a la Mamá Celestial y al Rey de los dolores en

medio a las criaturas, para hacernos aprender a vivir más de Cielo que de tierra; esto sería

para nosotros la más grande fortuna, para poder vivir de Voluntad Divina. Por eso Jesús y

su Mamá parece que no terminen jamás de repetir: “Gracias, gracias hija mía, y en

correspondencia formaremos nuestro cielo en tu alma, estaremos siempre contigo, tu vida y

la nuestra se harán una sola.” Por eso lo que te recomiendo es de corresponder a tanto

bien, está atenta a escuchar al dulce Jesús que habla a tu corazón. Él quiere hacerte santa,

pero quiere tu voluntad en sus manos para hacer de ella un prodigio de santidad.

Tres cosas te recomiendo: Firmeza en el bien, paz perenne, confianza filial. La

confianza te hará vivir como una pequeña niña en los brazos de su mamá, y Jesús y la

Madre Celestial pensarán en las cosas que se necesiten. Te dirán con los hechos: “Tú

piensa en vivir en nuestra Voluntad, y Nosotros pensaremos en todo, aun en la salvación de

tus hermanos.” ¿No estás contenta por ello?

Me preguntas si tus amigas me pueden escribir; hija mía, me es difícil responder, por

eso es mejor que pongan atención a leer el libro de la Virgen. ¡Oh! Cuántas cosas les dirá la

gran Señora, mucho más de lo que quisieran oír de mí. Y además, está el libro de la Pasión,

donde Jesús habla de corazón a corazón. En esta quinta edición que te mando encontrarás

Epistolario de Luisa Piccarreta 7

cosas nuevas, aumentado al doble el tratado sobre la Divina Voluntad, léelo y ya me dirás el

gran bien que te hará.

Recomiendo que todas ustedes rueguen al Señor, que todas reconozcan un bien tan

grande, y la faz de la tierra se cambiará. Por parte mía quisiera poner mi vida para que todos

conozcan la Divina Voluntad.

Me encomiendo a tus oraciones y a las de tus buenas amigas, y dejándolas en el

puesto de honor de la Divina Voluntad, les mando su beso de luz y de amor.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

13. A Fra. Bernardo de los SS. Corazones, Asís.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Estimado en el Señor,

Lo que le recomiendo es mirar en todas las cosas a la Divina Voluntad, tanto en las

cosas propias cuanto en las adversas, penosas, dolorosas, y en los problemas de la vida,

que no le faltan a ninguno, más bien el bendito Jesús los permite para hacernos formar las

piedrecillas con las cuales edificar en nosotros el edificio de la santidad, porque sin cruz nos

faltaría el primer elemento para hacernos santos. Decir “no digo hacerme santo” significa

que apoya demasiado sobre usted mismo, mirar a usted mismo en vez de abandonarse en

los brazos de Jesús; apóyese sobre de Él y sentirá que todas las cosas, las penas, las

cruces, las miserias, las debilidades, los mismos defectos, la enfermedad, perderán su

aspecto y se convertirán todas en mensajeros y portadores de santidad. Por eso el dulce

Jesús todo le ha dado para hacerlo santo: Llamada a la religión, cruces, alimentos. Y si peca

y no sois santo, ¿queréis saber cuál es la causa? La falta de unión con Jesús. Estar unido

con Jesús y pecar, y no amarlo, es casi imposible. La unión con Jesús arroja por tierra

cualquier culpa, el amor mata todas las pasiones, y el abandono en Él y la confianza son el

alimento para crecer en la santidad. He aquí el medio para no pecar más, estar unido a

Jesús, amarlo y hacer siempre su Voluntad.

No se debe pensar en el pasado, esto os haría mucho mal, más bien, hoy mismo

comience la vida con Jesús y tocará con la mano cómo todas las cosas se cambian para

usted, se sentirá como otro hombre, y renacido en todo lo que es santo.

Por último le digo, si Jesús me ha hecho escribir por dos veces (lo que no hago casi

con ninguno), es porque os ama y os quiere santo. Por lo tanto os ruego de ponerlo a la

práctica. Lo dejo en el Querer Divino, estrechado en los brazos de Jesús.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato 9/10/34

+ + +

14. A la Sra. Costanza Benedetta Pettinelli, Siena

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Estimada en el Señor,

Epistolario de Luisa Piccarreta 8

Siento la necesidad de agradeceros porque os ocupáis en propagar el mes de la

Reina del Cielo en la Divina Voluntad; ¿pero sabéis quién os lo agradece? El dulce Jesús y

la Mamá Celestial. Son propiamente ellos que lo agradecen y la miran con tanto amor, y

conforme lo propagáis le van repitiendo: “Gracias, gracias.” Es tanto el deseo que tienen de

que el reino de la Divina Voluntad venga sobre la tierra, que nuestra Mamá Celestial quiere

descender Ella misma del Cielo, quiere entrar en las familias y en el mundo entero para

hacerse conductora, maestra, ejemplo de un reino tan santo. Por eso a aquellos que se

ocupan de esto los ama en modo especial, y dará a ellos el primer puesto y los tendrá como

primeros hijos de esta Voluntad Suprema. Les dará la paz tan deseada por ustedes, porque

el primer fruto, el primer acto de Vida Divina, el respiro que produce el reino del Fiat Divino

en el alma, es la paz, y esta paz en todas las cosas, aun en las cosas más santas.

¿Cuántas veces no queda inquieta en sus deseos, en las obras santas, en el mal que

quisiera impedir? Pero Jesús bendito os susurra al oído del corazón: “Paz, paz hija mía, no

quiero que te turbes.” Jesús, a pesar de que lo ofendan, que huyan de Él y lo pongan fuera

de sus corazones, no pierde jamás la paz; así quiero de usted, la quiero pacífica. La paz

será la bandera que irá adelante para impedir el mal y para hacer el bien que quiere.”

Por eso mi buena señora, no se turbe jamás. Tenga la paz como el más grande de

los tesoros. Vuestra paz hará su victoria en el corazón de vuestro hijo, y la paz preparará

vuestra alma a vivir de Voluntad Divina; y, ¡oh! Cómo seréis afortunada, sentiréis el Cielo en

vuestra alma, tendréis un Querer Divino en vuestro poder, y, ¡oh! Cuánto bien haréis, y

cómo amaréis poner la vida a fin de que todos conozcan y hagan la Voluntad Divina. Por

eso siempre adelante en el bien que habéis comenzado. Nuestra Mamá Celestial os prepara

una cadena de gracias, y tendrá distendido su manto azul sobre vuestra persona para

protegeros y custodiaros. ¡Oh! Cómo es dulce poder decir: “Quiero poner mi vida a

disposición de todos para que hagan la Voluntad Divina.” Entonces el pecado, los males

terminarán sobre la tierra, y ¡oh! Cómo todos seremos felices.

Me encomiendo a vuestras oraciones, de las cuales tengo tanta necesidad, y yo de

corazón rezaré por usted. La dejo en la Divina Voluntad.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

15. A la Sra. Copparo La Scola, di termini imerese, Palermo

¡In Voluntate Dei!

Estimada hija bendita del Querer Divino,

Aquí está mi contestación. Yo creo que la Reina del Cielo y el gran Rey de los

dolores le pagarán por tanta bondad y caridad, y serán magnánimos en celestiales favores,

porque tanto os ocupáis de propagar su Pasión y lo que respecta al Querer Divino. Amor

más grande no se puede dar al Señor.

Usted dice que tiene muchas cruces. Buena señal hija mía, las cruces son celos

divinos y moneditas que nos da el Señor. Su celo es el amor grande que tiene de hacernos

santos; nos aleja a todos y Él, el Artífice y Mártir Dios, con las pequeñas cruces y con sus

mismas manos trabaja nuestra alma, y en ella hace sus facsímiles. Qué amor por nosotros,

que por pequeñas y grandes cruces podamos decir: “Soy similar a mi amado Jesús.”

Pero, ¿queréis saber el por qué sentís el peso de vuestras miserias? Porque muchas

veces no buscáis estar junto con Jesús, y de estar convencida de que Él ya está con usted,

y no unís las penas de Jesús con las vuestras. Delante a las penas de Jesús las vuestras

pierden la dureza, se vacían de peso, se vuelven pequeñas y casi sonríen, porque aman

adornar nuestra alma con los mismos adornos con los cuales vemos adornado a Jesús. Qué

Epistolario de Luisa Piccarreta 9

placer, qué alegría poder decir: “Tú has sufrido por mí, y yo por ti.” Junto con Jesús las

penas cambian aspecto, las miserias desaparecen, y de las penas, de las miserias, de las

debilidades, surgen las más bellas conquistas, las riquezas celestiales, la fuerza de Dios, y

los mismos ángeles y santos envidian nuestra suerte.

Por eso hija mía, he aquí el secreto para haceros santa: Estar junto con Jesús, no

negarle jamás nada y en toda cosa que hacéis, aun en las cosas necesarias de la vida, en

las penas que sufrís, en las oraciones que hacéis, en el trabajo, en el alimento, en el sueño,

decidle de corazón: “Jesús, quiero hacer siempre tu Voluntad.” Así que el Fiat lo tendréis

siempre sobre vuestro labio, en la mente y en el corazón.

Si esto hacéis, formaréis la alegría del corazón de Jesús, y Él no os sabrá negar

jamás nada, ni siquiera la santidad de vuestros hijos. Parece que estáis muy preocupada por

ellos; no temáis, póngalos en las manos de Jesús y en el regazo de la Mamá Celestial,

aconséjeles leer frecuentemente el libro de la Reina del Cielo en el reino de la Divina

Voluntad, y veréis qué cosas grandes hará de ellos el Señor.

Termino con el recomendaros que no perdáis jamás la paz. Lo más importante es

que no os turbéis jamás, ni siquiera por vuestras miserias, ni siquiera por la enfermedad de

vuestro esposo. Adoremos los juicios de Dios, justos y santos, que todo dispone para

nuestro bien y para hacernos santos.

Me encomiendo a vuestras oraciones, y yo de corazón lo haré por usted y por

aquellos que adquieran el libro, a fin de que todos se hagan santos. Os dejo en el mar del

Divino Querer, y con mil saludos me digo vuestra aff.ma.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 25/11/34

+ + +

16.

¡In Voluntate Dei!

Mi buena y Reverenda Madre general,

Gracias por sus buenos deseos, se los correspondo de corazón. Espero me perdone

si he tardado en responderle, pues me convenía primero hacer la jugadita con mi Niño Jesús

y después pensar en mi deber de responder a vuestra maternidad, y usted sabe que

muchas veces en el juego se pierde y se queda enfadado, y se intenta repetir el juego para

vencer, por lo que se requiere tiempo y paciencia (broma)

Ahora Madre mía queridísima, le hago mis cordiales augurios: Navidad ha pasado,

Jesús ha nacido, y por augurio le mando al pequeño Jesús aterido por el frío, bañado su

rostro por llanto, que le lleva su regalo de Navidad en sus pequeñas manitas. Madre mía, es

pequeño y quiere tener alguna cosa para jugar, por eso quiere su voluntad como regalo, y

así encontrará con qué entretenerse, ¿no está contenta? Por lo que mi augurio es grande, le

mando un trabajo delicadísimo, no de hacer nacer, sino de hacer crecer al pequeño infante

con su amor, calmarle el llanto y hacerlo sonreír con decirle que de buena gana acepta el

regalo de su Voluntad, dándole la suya. En suma, lo hará crecer tanto, de quedar de usted

sólo el velo que cubre a Jesús.

Madre mía, es verdad que mi augurio le viene de una pequeña ignorante, pero debe

saber que es el delirio, la fiebre que me devora, porque ansío que la Divina Voluntad reine

en los corazones y seamos las repetidoras de la Vida del pequeño niño.

Paso ahora a felicitar a toda la comunidad y huérfanas, con el mandar a todas el

saludo, el beso, el regalo que el pequeño Rey Jesús quiere dar a todas, y ruego a todas que

Epistolario de Luisa Piccarreta 10

no lo rechacen, de otra manera me lo harán llorar, y cuánto se necesitará para calmarle el

llanto.

En modo especial hago mis más sentidos augurios a mi buena M. Nazarena, dígale

que yo la recuerdo siempre, jamás la olvido y le auguro que el amado pequeño Jesús le

haga compañía, la haga santa, y gran santa, que ruegue por mí.

Termino, porque el amado niñito tiene prisa de ir a usted para darle su regalo de

Navidad y recibir el suyo, por eso la dejo en el puesto de honor de la Divina Voluntad, donde

Jesús la quiere. Le beso con respeto la mano, y le ruego bendecidme.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 27/12/1934

+ + +

17.

Fiat

Mi buena hija en el Querer Divino,

Gracias, gracias de todas vuestras atenciones. Debes saber que cada libro de más

que propagas, es un derecho de más que te dan el Rey de los dolores y la Reina del Cielo

de ser la hija fiel de la Divina Voluntad. Escucha hija mía, es una madre que te habla,

escúchame, tal vez pudieran ser mis últimas palabras. Escucha a la Mamá Celestial y al

dulce Jesús, Ellos quieren que no pienses en el pasado, que pongas una piedra sepulcral

encima a fin de que olvides todo y digas: “Hoy comenzará mi vida, renazco de nuevo junto

con mi Mamá Reina, con Jesús y con la Divina Voluntad.” Y tus penas, tus cruces, por cuan

graves, servirán al mendicante divino que busca nuestras penas para formar y continuar su

Vida en nosotros. ¡Oh! Cómo se sentirá feliz si en cada pena dice: “Esta pena sirve a Jesús.”

Entonces sentirá su paciencia invicta, la confianza filial, el coraje de los héroes. La

paciencia, la confianza, el coraje, es el pan de los fuertes, el heroísmo de los mártires. Por

eso, ánimo. Quien piensa en el pasado pierde el presente. Todo lo ha dispuesto el Señor:

Cruces, la enfermedad, el estado de matrimonio; en una palabra, todo. El Señor debía

preparar los materiales para hacerte santa y los ha preparado suficientes, por eso no te

queda otra cosa qué decir y qué hacer que: “¡El corazón de Jesús me quiere santa, debo

hacerme santa!” ¿Nos hemos entendido?

Ahora, te aseguro las oraciones por vuestros niños; el Señor terminará de

consolaros. Te dejo en el Querer Divino a hacerte santa, y en todas las cosas no te turbéis

jamás, da todo a Jesús a fin de que te lo cambie en llamas de amor. Ruega por mí.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 5/1/35

+ + +

18. A la Sra. Costanza Benedetta Pettinelli, Siena

¡In Voluntate Dei!

Mi queridísima hija en el Querer Divino,

Epistolario de Luisa Piccarreta 11

Cuántas bendiciones recibirá su buena hija que se ocupa de la propagación de la

Divina Voluntad. Ahora vayamos a nosotros. Le reitero mis gracias a nombre de la Celestial

Señora y del Rey de los dolores por todo lo que estáis haciendo por la Divina Voluntad. Lo

verá en el Cielo y lo sentirá aun desde aquí abajo en el fondo de su corazón, el bien que os

quieren y la gloria que allá arriba le espera. Debéis saber que es Él quien os mueve y la

Mamá Celestial que, estrechándoos a su materno corazón os empuja a propagarlos. Se

sirven de usted como mensajero para hacer conocer la Divina Voluntad, y cuando ven que

os movéis a hablar de esto, ¡oh, cómo se alegran, cómo hacen fiesta y os aman de más!

Pero usted me dice: “Para nosotros el mar y el cielo están siempre en tempestad.” Vuestros

enemigos os escarnecen, peor para ellos. También Jesús fue escarnecido en sus penas,

pero era propiamente entonces que triunfaba y a vía de penas vencía nuestras almas; ¿no

queréis semejarse a Él? Debéis saber que vuestras penas están escritas en las penas de

Jesús, como triunfo de su amor hacia usted, y que a cada pena que sufrís el dulce Jesús os

agrega un grado de santidad y una pincelada de su semejanza, ¿no está contenta? Sin

embargo algunas veces lo habéis dicho al amado Jesús, que querías sufrir junto con Él, y Él

os ha tomado la palabra y ha hecho los hechos. Pero con todo esto, esté segura de que el

amado Jesús será celoso de no haceros faltar lo necesario, y también las tempestades se

calmarán. Usted ponga todo en el Querer Divino, penas, amarguras, afanes, dígale de

corazón que no queréis otra cosa que su Voluntad, y mire todas las cosas como portadoras

de un Querer tan santo, y verá que el Fiat tomará vuestra defensa. No os desaniméis, no

tema, no pierda la paz, abandónese más que nunca en los brazos de la Divina Voluntad, y

estese tranquila esperando con plena confianza las ayudas y los medios que os son

necesarios.

Mi buena hija, cómo me sonó mal vuestra palabra “tengo miedo de perderme”, ¿no

sabe usted que las penas son la seguridad, el sello de vuestra salvación? Las penas forman

la carroza para llevarla al Cielo y, cuantas más penas, más veloz corre. Así que cada pena

de más es una carrera mayor para llevarla rápidamente y derecho al Cielo.

Por eso, ánimo, ánimo, todas las otras cosas se dejan, las penas se llevan al Cielo y

formarán nuestro trono más bello y la gloria que jamás termina.

Ahora continúo con mi estribillo: Continúe a propagar la Divina Voluntad. De usted

espero mucho y lo espera también Jesús y la Mamá Celestial. Me encomiendo a vuestras

oraciones y yo no olvidaré el teneros encerrada en la Divina Voluntad como la más querida

de mis hijas.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

19. A la Sra. Antonieta Savorani, viuda de Faenza

Fiat - ¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Su carta me ha dado un gran contento, especialmente al oír que queréis despojaros

de los vestidos de luto del humano querer; y yo respondo en breve a vuestras dificultades.

Vivir en el Querer Divino no es tan difícil como usted y otros creen, ni el dulce Jesús

quiere cosas imposibles, ni sabe enseñar cosas difíciles, más bien en lo que enseña es

tanto su amor, que no sólo facilita sus enseñanzas, sino que para volver fácil lo que quiere y

nos enseña, se pone a nuestra disposición, haciendo junto con nosotros lo que Él quiere y

enseña. Todo está hija mía en una fuerte resolución, firme y constante de hacer entrega de

nuestra voluntad en las manos de Jesús, para hacer que en todos nuestros actos entre la

suya. Así que en todo nuestro ser, en los actos más naturales de la vida, en el alimento, en

el sueño, en las penas, en la oración, y aun en los lícitos placeres, el Querer Divino debe

Epistolario de Luisa Piccarreta 12

tener su puesto regio, su campo de acción, y nuestra voluntad debe ser el terreno donde

recibir estos actos divinos, y el escabel donde el Querer Divino debe apoyar estos sus actos;

y estos actos unidos juntos forman su Vida. La vida no se forma con un solo acto, sino con

muchos actos repetidos e incesantes.

Y además, es tanto el amor de Jesús, sus suspiros y aun sus lágrimas, por querer

que su Querer reine en nosotros como vida, que no nos deja solos, desciende Él mismo en

el fondo de nuestro Querer, lo plasma, lo fortifica, lo purifica, lo prepara, y hace junto con

nosotros lo que nosotros hacemos. Así que si queremos, todo está hecho; pero a pesar de

todo esto, no debemos no sentir más nuestra voluntad, no sería victoria nuestra ni de Jesús

obrar sobre una voluntad muerta; los muertos se sepultan, por eso Jesús la quiere viva, a fin

de que sienta todo el bien de que su Voluntad obrante extienda en ellos sus actos. La

voluntad humana se vuelve como habitación de la Divina, y le da toda la libertad de poder

dominar, y la hace hacer lo que Ella quiere.

¿Ves entonces cómo es fácil? No se debe ser religiosa para hacer esto. La santidad

del vivir en el Querer Divino es de todos, pero a decir verdad, es de aquellos que la quieren.

Por eso ponte a la obra, di a Jesús de corazón: “¡La quiero firmemente, la quiero

repetidamente, la quiero!” Y Jesús hará prodigios; y de todo lo que haga y sufra se servirá

como materia para pedir su Voluntad y hacerla obrar con su virtud creadora.

Respecto al voto, hágalo el día de la Ascensión, a fin de que el dulce Jesús se lleve

al Cielo su voluntad como la más bella victoria que ha hecho sobre usted.

Termino porque no puedo más. Ruegue por mí y hágase santa porque Jesús lo

quiere. Os dejo en el puesto de honor de la Divina Voluntad.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 7/5/35

+ + +

20. A Federico Abresch, Bologna

¡In Voluntate Dei! – Fiat

Estimado en el Señor,

No podéis imaginar el contento que siento cuando escucho que se quiere vivir en la

Divina Voluntad, porque es una victoria que hace Jesús; y mientras Él vence nuestra

voluntad, nosotros vencemos la suya. En el reino del Divino Querer ninguno pierde, todos

somos vencedores, Dios y la criatura.

Me sorprenden vuestras dudas, ¿cómo, no sabéis que la Redención es preparación

al reino de la Divina Voluntad? Y el sagrado corazón de Jesús no es otra cosa que el

inmenso reino de su Voluntad? No es el corazón que domina, es la Voluntad Divina que

domina su corazón divino. Pobre corazón si no tuviera una Voluntad que lo dominase, no

sería bueno para nada. Si la voluntad es buena, el corazón es bueno; si la voluntad es

santa, el corazón es santo; si nuestra voluntad da lugar a la Divina, haciéndola erigir su

trono en la nuestra, el corazón adquiere por gracia las prerrogativas divinas. Por eso, tanto

en el orden divino cuanto en el humano, es siempre la voluntad que tiene el primer puesto,

el acto primero, su régimen. El corazón y todo el resto son en el orden secundario. Por eso,

decir que reina el corazón si no reina la Divina Voluntad, es absurdo. Pueden llamarse

devociones, pías prácticas, si no reina el Querer Divino el reino no existe; existe en el Cielo,

pero en la tierra no tiene lugar. Sin embargo la Iglesia Santa, órgano, portavoz del Fiat

Supremo, implora por medio del sagrado corazón, por medio de la Madre Celestial, el reino

de la Divina Voluntad. No lo dice con las palabras, pero lo dice con los hechos.

Epistolario de Luisa Piccarreta 13

El Querer Divino es el Rey, su corazón, sus llagas, su preciosa sangre, la cruz, la

dulce Reina, forman los ministros que circundan al Rey e imploran por medio de ellos el

reino de la Divina Voluntad en las almas.

Ahora, ¿cómo se hace conocer? Todas las cosas necesarias son para nosotros

Voluntad de Dios, las diversas circunstancias con las cuales nos podemos encontrar. Si

verdaderamente estamos decididos a vivir en Ella, es tanta la complacencia de Dios, que si

se necesitan milagros los hará para no dejarnos hacer nuestra voluntad. A nosotros nos toca

la decisión verdadera, dispuestos a poner aun la vida para vivir en Ella; y el amado Jesús, la

Soberana Reina, tomarán el empeño, nos harán la centinela, nos circundarán de tales

gracias para no hacernos traicionar por nuestra voluntad. Mucho más que Nuestro Señor no

enseña cosas difíciles, ni las ordena, ni las quiere, sino facilita en modo admirable lo que

quiere de nosotros, es más, se pone en nuestro puesto para facilitárnoslo y hace junto con

nosotros lo que quiere que hagamos.

Me encomiendo a vuestras oraciones y también a mi buena hija Amelia. Háganse

santos. El Divino Querer os extienda los brazos para hacerlos crecer en su seno. Miren

todas las cosas como portadoras de Él, para daros su vida, su santidad. Al pequeño háganlo

crecer santo, como don del Fiat, quién sabe y sean apagadas vuestras ansias de verlo

religioso y santo.

Os dejo a todos en el Querer Divino, háganse encontrar siempre en Él, y con mil

saludos al padre, a la madre y al hijo, me digo vuestra aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

21. A Sor Remigia

Fiat - ¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Gracias por tus augurios, y yo te los correspondo de corazón. Es propiamente la

noche de Navidad que te escribo, por lo que el celestial niño ha nacido, mucho más que Él

nace a cada instante: En cada acto bueno que hacemos, cada vez que nos abandonamos

en sus brazos y cada vez que gritamos desde el fondo del corazón: “Señor, quiero hacer tu

Voluntad”, el querido niño repite su nacimiento. Por lo que, no te deseo el nacimiento, ya

que ha nacido, sino más bien el hacerlo crecer, amarlo y después calentarlo, porque tiembla

de frío, tiene sus labios lívidos, tan helado es el aire, por eso quiere tus besos ardientes, el

aire de tu amor que lo caliente; sus miembros están ateridos y quiere tus obras, tus

movimientos hechos por amor suyo, como vestidos para cubrirse, y por alimento quiere su

Voluntad reinante en ti.

Así que éste es mi augurio, que hagas crecer al infante divino, que lo vuelvas feliz y

que, como juego, le des tu voluntad en sus manitas, a fin de que a las tantas lágrimas que

vierte, te encuentre a ti que lo hagas sonreír.

Y además, otro trabajo quiere confiarte el querido pequeño: que a las muchachas

que te circundan les hagas conocer que todas poseen a Jesús en sus corazones, y debes

enseñarles el modo para hacerlo crecer. Si haces esto, puedes estar tranquila, porque

formarás tantos tabernáculos al pequeño Jesús. Yo no quiero, ni Jesús quiere, que pierdas

la paz; busca en cada cosa la Voluntad Divina, y tu ser se volverá plegaria continua en cada

cosa. No son las palabras que forman la oración, sino nuestra unión con la Divina Voluntad,

y entonces todo es sagrado, santo, oración en nosotros, y además, la paz es el ojo de

nuestros actos, por lo que os indicará cómo amar a Jesús y hacerlo amar.

Epistolario de Luisa Piccarreta 14

Don Benedetto te corresponde los saludos y te bendice. Ruega por mí, que tengo

tanta necesidad. Te dejo encerrada en el Fiat, cuida de no salir jamás, y ruego al amado

niño que te bendiga.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 25/12/19

+ + +

22. A la Sra. Rosita Muccia

Fiat

Estimada en el Señor,

Gracias por su cartita. Os hago saber que la cotta no puedo comenzarla sino hasta el

principio de noviembre; por lo tanto, por el anticipo usted decide cuándo me lo quiera

mandar, a vuestro parecer.

Le aseguro mis pobres plegarias, y usted rece por mí, estemos unidas en el Querer

Divino y hagámonos santas. Saludos de corazón.

Luisa Piccarreta

Corato, 24/9/36

+ + +

23. A la Sra. B. Cattivelle

¡in Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

He leído vuestra carta doliente y la compadezco de corazón; ánimo, no se abandone

a usted misma, sino abandónese en Dios y en los brazos de nuestra Mamá Reina. En

vuestro estado de dolor la esperan en sus brazos como predilecta, porque es hija del dolor,

pero la quieren más pacífica y menos pensativa de vuestro estado, porque la aprensión

agrava el mal, lo hace ver más negro, y tal vez más que el mismo mal. Y además hija mía,

debo decirle la verdad, si se resigna, vuestro estado es el estado más grande de santidad,

es el celo de Dios que le aleja a las criaturas, es el amor grande que le da, que queriendo

ser amado y amándola mucho, celoso le aleja a todos. Por lo tanto agradezca al Señor que

ha puesto sus ojos divinos sobre usted para hacerla santa, y si está resignada, paciente,

convertirá a aquel que usted dice que la desprecia, tendréis la victoria sobre su ánimo frío y

lo conquistará para Jesús.

Por eso le recomiendo que no deje jamás la oración, tenga gran confianza en Dios.

Quien tiene confianza se hace raptora del corazón de Dios, de sus gracias, de su amor y

hace de sí copia fiel del dulce Jesús, y Él la lleva siempre entre sus brazos como triunfo de

la confianza de la criatura y de su amor. Por eso le recomiendo, hágase santa; si Jesús le da

los medios, las materias primas de la santidad, cuales son las cruces, los abandonos, las

humillaciones, todas materias primas para hacerla santa, aprovéchalas, no rechace tanto

bien.

Epistolario de Luisa Piccarreta 15

Yo le aseguro mis pobres oraciones, esté cierta que no me olvido. Me encomiendo a

sus oraciones y, esperando que el Querer Divino le dé la paz, la fuerza, la santidad, con

sentidos saludos me despido.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

pd.- Le mando a Jesús para que le haga compañía, y usted tenga la mirada fija en Él

para imitarlo, el corazón para amarlo, las manos para abrazarlo, la boca para repetir siempre

Fiat, Fiat.

Corato, 6/10/36

+ + +

24. A la Madre Cecilia.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena y queridísima Madre,

Heme aquí después de tanto tiempo a escribir dos líneas. Sentía la necesidad de

hacerlo, pero he esperado el feliz día de su onomástico para cumplir el deber de hija hacia

una Madre tan buena. Pero, ¿que augurarle? Siento que no podría seguir adelante si no

tomase el Sol majestuoso del Fiat para hacerlo mío y darlo a usted. Pero escuche Madre

mía, que bello augurio quiero hacerle y qué cosa quiere darle el Fiat por augurio, quiere

vuestro corazón, para ser usted el corazón, y Él el latido; quiere vuestro cuerpo, para ser

usted el cuerpo, y Él el respiro; quiere vuestra voz, para ser usted la voz, y el Querer Divino

la palabra. En suma, quiere las partes más íntimas y vitales de su ser para formar la

inseparabilidad entre usted y la Divina Voluntad; ¿no está contenta Madre mía? Creo que

augurio más bello no podría haceros, y vuestra Santa os sonreirá desde el Cielo al ver que,

quien lleva su nombre está toda transformada en la Divina Voluntad, y se sentirá más

honrada y glorificada.

Del resto, ¿qué cosa más bella nos queda de la vida, sino hacerla reinar y dominar

en nuestras almas? Todas las demás cosas las podemos llamar visitas que pasan, mientras

que el Fiat Divino queda con nosotros y con un amor y una paciencia invencibles hace el

camino, la carroza para llevarnos al Cielo. Por eso encerremos todo en el Fiat, a fin de que

también esto sirva para ampliar el reino de su Voluntad en nosotros.

Yo ciertamente iré, no lo dude, en las alas del Querer Divino; iré para llevaros mis

augurios y ser espectadora, y ver cómo hace para formar en usted su latido, su respiro, su

palabra; no quiero quedar privada de una escena tan conmovedora. Y usted me mandará

tantas bellas cosas por agradecimiento de mi augurio (broma)

Y ahora Madre mía la dejo en vuestra fiesta, a festejarla en el Querer Divino, a fin de

que Madre e hija cumplan un acto solo de Él, como preludio de la fiesta que se hace en el

Cielo.

Cordiales saludos a N. y, renovando mis augurios, me digo vuestra aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 18/11/36

+ + +

25. A la Sra. Mazari, Bari

Epistolario de Luisa Piccarreta 16

I. M. I.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi queridísima y buena hija en el Divino Querer,

Antes que todo le agradezco sus atenciones. Yo no sé cómo agradecerle, pero el

amado Jesús tomará Él el empeño de recompensarla por tanta bondad haciéndola santa y

con el llamarla a vivir en su Fiat. Gracia más grande no puede hacerle, porque en cuanto

nosotros nos decidimos a hacer siempre su Voluntad y a vivir en Ella, el dulce Jesús cubre

todas nuestras miserias pasadas para hacernos comenzar la vida nueva, toda santa y toda

de Cielo; nos hace sentir el latido; el respiro del Fiat forma su palabra en nuestra voz, nos da

el aliento con él; nos estrecha tan fuerte en sus brazos, que no podemos hacer menos de

sentir en nosotros la Vida de la Divina Voluntad. Hija mía, para quien vive en Ella, el Cielo

está siempre abierto y las gracias descienden a torrentes sobre nuestra cabeza. El amado

Jesús en el secreto de nuestro corazón nos dice:

“Hija mía, si tú haces lo que quiero, Yo tomaré el empeño de todas tus cosas, Yo sé

hacer mejor que tú, no te preocupes por nada, déjame hacer a mí y verás. Tú en cambio

piensa en no perder la paz y en gozarte la Vida de mi Querer; haz que en todos tus actos

extienda mi reino, de modo que tú no oigas, no veas, no toques, sino mi Voluntad.”

Cómo será feliz por un bien tan grande, y yo, vuestra pobre madre, estaré contenta

de su suerte y gozaré de su felicidad. Le suplico que siempre se encuentre en la morada de

la Divina Voluntad. Con mi hermana y la Superiora le mando el saludo del Fiat

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

26. A la Madre Paulina.

I. M. I.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena y Reverenda Madre Paulina.

(…) Ahora vengamos a nosotras, buena Madre mía. He tardado en escribirle para

permitir que se acerque la Navidad y así hacerle mis pobres augurios; ¿pero qué podría

auguraros yo, pobre ignorante? Por eso ruego al amado niño Jesús que le lleve Él mis

sinceros augurios. Usted en estos días preparará su corazón, en modo de formarlo como

una hostia donde el infante divino vendrá a renacer en usted, y le traerá por augurio y don el

latido y la palabra del Fiat, le traerá sus lágrimas infantiles, sus tiernos gemidos y sollozos

para ser consolado, y tener de usted la correspondencia de su tierno amor. Madre mía,

acójalo súbito, tranquilícele el llanto, caliéntelo y apresúrelo a quedarse siempre con usted.

Esto quiere el celeste niño, viene para quedarse con usted. Estoy segura que no lo

rechazará, y Él hará de usted su morada, su pequeño paraíso. Éste es mi augurio que le

hago, creo que estará contenta con él.

Este mi augurio lo hago extensible a mi querida hija Sor Remigia; le recomiendo

atención para formar el pequeño paraíso al pequeño Dios; y a Sor Salette, a Sor Amelia, y a

toda la comunidad ruego, suplico que cada una forme, no una estrella, sino la morada al

querido niño, que le hagan un poco de fuego y la Vida de su Voluntad. ¡Oh! Cómo se sentirá

feliz al encontrar tantas moradas reales que sirven a su nacimiento

Mando el saludo del Fiat Divino a todas, a fin de que las invista con su luz, cubra

vuestras miserias con su amor, y si alguna está en pena, le lleve el bálsamo y la fuerza para

convertir todo en Voluntad de Dios.

Epistolario de Luisa Piccarreta 17

Ahora, espero vuestros augurios y vuestras oraciones. Madre, la dejo en el Querer

Divino para haceros santa y para gozar las fiestas de Navidad.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 10/12/36

+ + +

27. A Madre Cecilia

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena Madre Cecilia,

Gracias por todo, yo no sé cómo corresponderle, pero creo que lo hará Jesús por mí.

Me disgusta vuestro mal, siendo que la vista es tan necesaria, pero el Fiat Divino es lo que

nos debe abrazar, encerrarnos en Sí, en modo de consumarnos todas en la Divina Voluntad;

porque debéis saber que cuando nosotros nos decidimos en verdad a hacer siempre la

Voluntad Divina, es tanto su amor, que cubre todas nuestras miserias pasadas, defectos y

pasiones, como si en ese momento renaciéramos, y habiéndonos como rehecho de nuevo,

no quiere ver en nosotros otra cosa que su Voluntad.

Ahora le anticipo los augurios de Navidad; le confío al niño Jesús. Usted en estos

días haced de vuestro corazón la pequeña hostia, y el amado Jesús pequeño le llevará por

augurio su amor, sus lágrimas infantiles, sus sollozos, toda su Vida, e infundirá en vuestro

corazón su tierno y compasivo amor por sus penas infantiles, éste es mi augurio, como

también auguro a toda la comunidad el renacimiento del niño Jesús en sus corazones,

especialmente a aquellas que se acuerdan de mí.

Me encomiendo a sus oraciones, como de corazón lo haré yo por ustedes; y

dejándolas en los brazos del Querer Divino, como dándoos el aliento para respirar con un

solo respiro, con un solo latido, con una sola voluntad, le beso la mano con profundo

respeto.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

28. A la Sra. Antonieta Savorani, Faenza

¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Gracias de todo, y de las peticiones y de las SS misas; estén seguras todas de mis

pobres oraciones. Sin embargo digo a las señoras que quieren gracias, que el medio más

potente para obtenerlas es el hacer la Divina Voluntad, que pongan en las manos de la

Reina su voluntad, a fin de que la cambie con la Divina, y le den el primer puesto de Reina y

de Madre en sus familias, y, ¡oh! Cómo se sentirá raptada la Celestial Señora. Como primer

milagro les dará a su propio Hijo como don, lo encerrará en sus corazones para que vivan

junto, y Ella se quedará para custodiar a su amado Hijo; y a nosotros, hijos suyos, dará la

paz y pondrá el orden entre Creador y criatura. Cuando haya hecho esto, el resto vendrá por

sí, siempre si es para el bien de sus almas.

Epistolario de Luisa Piccarreta 18

Pero yo recomiendo la perfecta resignación. Éste es el camino más corto y más

seguro, porque con ella tenemos una potencia divina en nuestras manos, y no somos

nosotros que queremos y rogamos, sino es el mismo Fiat que quiere y ruega en nosotros.

Cuánto me gustaría que todos entendieran este gran secreto, que si queremos

gracias, debemos hacer reinar al Querer Divino en nosotros. Cuántas gracias no se

obtienen, cuántas santidades frustradas, cuántos infelices y sin paz, porque falta el primer

alimento del Fiat, falta la Vida de Jesús en nosotros; he aquí todo el mal.

Hija mía bendita, estemos unidas en el Querer Divino, hagámoslo reinar y tendremos

las sorpresas más bellas. Ruegue por mí y dejándola en el Querer Divino me digo vuestra

aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

29. A la Madre general de las Hijas del Divino Celo.

I. M. I.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena y Reverenda Madre general, es el día sagrado de la Ascensión, del cual

usted lleva el nombre, y yo siento el deber, si bien la última entre todos, de mandaros mis

sentidos y afectuosos augurios. ¿Pero qué augurio haceros? No sabría que otro augurio,

sino que el amado Jesús, al nombre que le ha dado, haga corresponder los hechos, esto es,

que todo acto vuestro lo tome en Sí y lo lleve al Cielo, haciendo así de toda vuestra vida una

ascensión continua, como tantas conquistas que el dulce Jesús lleve de la tierra al Cielo,

como triunfo y victoria de su amor, en el cual debe consumarse vuestra vida. Vivir para

consumarse en el amor es el acto más bello, que, poniéndonos sobre la hoguera del amor,

nos consuma junto con Jesús y haga surgir su Vida en nosotros.

Pero esto no basta Madre querida, si no hago obrar a mi Fiat Divino. Por eso con

todo el corazón se lo mando y le pido que pronuncie en el centro de vuestra alma su Fiat

omnipotente y ahí creé su Vida, la haga crecer, la alimente, y le lleve siempre en sus brazos

de luz, y en toda acción vuestra pronuncie su Fiat y ahí forme su cielo, las estrellas más

bellas, el sol más refulgente, para formar la estancia más adornada donde reinar y formarse

su primer reino.

Madre mía, a quien vive en su Divino Querer da siempre qué hacer; no deja huir

ningún acto nuestro que no anime, lo plasme, lo invista, lo acaricie con su virtud creadora.

Éste es el más bello augurio que puedo mandaros y quiero que lo aceptéis, para hacer que

el Querer Divino pueda cumplir el augurio que con todo el corazón le mando. Me

encomiendo a vuestras oraciones.

Luisa Piccarreta.

+ + +

30. A una religiosa.

Reverenda Superiora,

Le aseguro mis pobres oraciones, pero lo que más debe importarle es el hacer la

Divina Voluntad y conocerla en todas las circunstancias de la vida, porque viene a nosotros

Epistolario de Luisa Piccarreta 19

como portadora de santidad. La santidad no se forma jugando, sino obrando, sufriendo,

amando; pero el primer acto debe ser el querer hacer y vivir de Voluntad Divina. Ella nos

dará la fuerza, la paz tan necesaria para cumplir bien el oficio en el cual Dios nos ha puesto.

Las mortificaciones, las contradicciones, las cruces, vienen veladas y no nos hacen conocer

el bien que hay dentro; pero la paz quita el velo y nos hace conocer el dedo de Dios en las

penas, las bellas conquistas que podemos hacer, la santidad que podemos adquirir; en una

palabra, el Querer Divino que viene a nosotros para decirnos: “Con esta pena quiero hacerte

santa.”

A esta finalidad, aprovecho la ocasión para mandaros las pruebas del reloj de la

Pasión.

Me encomiendo a vuestras oraciones y, dejándoos en el mar del Querer Divino,

donde encontraréis todas las ayudas que necesitáis, con cordiales saludos me despido.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

31.

I. M. I

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Agradezcamos de corazón al Señor y a la Celestial Reina, porque la han consolado.

Por eso no debe desanimarse jamás, ni perder la paz cuando no nos vemos rápidamente

oídos favorablemente. Cuando está la oración vendrá la hora del Señor y nos dará más de

lo que queremos; nuestra parte debe ser siempre la de estar en nuestro puesto, de hacer

siempre la Divina Voluntad, porque esto es el más grande de los milagros, y Nuestro Señor

pensará en todo y tomará cuidado más de lo que tomamos nosotros mismos. Si hacemos

siempre la Divina Voluntad, nuestro nombre será escrito en el Cielo y será puesta al seguro

nuestra salvación, nuestra santidad. Jesús será todo nuestro, ¿y qué cosa no nos dará?

Todo. Por tanto piense en hacerse santa, el resto vendrá por sí solo.

Gracias por vuestras atenciones, salúdenme a las Tántalo, que yo recuerdo con

afecto y gratitud, si puede dígales que se recuerden de recordar a la hermana que está en

Barletta lo que le dije de voz. Me encomiendo a vuestras oraciones y la dejo en el Querer

Divino a haceros santa, donde espero encontraros siempre. Me saluda a Angelina, la

coratina.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Pd. Haré cuanto antes las 4 aplicaciones.

+ + +

32.

I. M. I.

Mi buena hija en el Querer Divino,

Paz, confianza, ánimo, resignación y oración, y el Señor no le faltará. Todo lo que el

Señor permite para usted no es otra cosa que medios para haceros santa; por lo tanto no

Epistolario de Luisa Piccarreta 20

ponga atención a lo que le dice el pensamiento, sino bese el Querer Divino que todo dispone

para nuestro bien.

Ahora, debéis saber que estas religiosas no toman personas a pensión, está

prohibido por su regla. Respecto a venir a hablar conmigo, no deberías decirlo a nadie,

porque no puedo recibir, se haría una excepción, me disgustaría haceros gastar en el viaje,

mientras que con un poco de Voluntad de Dios remediarías a todo, por eso únete a Ella. Es

cierto que a quien hace la SS Voluntad de Dios, Dios no lo abandona jamás. Quedarías sola

con Jesús a haceros santa, y Él pensará en usted. Por eso repito: confianza, no pierda la

paz, de otra manera os arruinaréis.

Ruegue por mí, y dejándola en el mar del Querer Divino, con toda estima me digo

vuestra aff.ma.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 19/7/37

+ + +

33. A la Madre Cecilia.

I. M. I.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena y Reverenda Madre,

Siento la esperanza cierta de encontraros en el Querer Divino, el cual posee la

plenitud de todos los bienes, por eso no hay bien que yo no pueda auguraros por el bello día

de vuestra S. Cecilia. Así que le auguro la paz del Fiat, que haga surgir en usted el pleno

día, siempre sereno, a fin de que las tinieblas de la noche, de las turbaciones y de las

opresiones no tengan lugar. La paz se puede llamar día de Dios, en el cual el Querer Divino

forma su jornada de santidad siempre creciente, de gracias siempre nuevas. Madre querida,

un solo acto hecho por nosotros en el Querer Divino es tan grande, que supera Cielo y tierra

en grandeza; por eso encierra inmensidad, potencia, y todos los bienes. Así que os deseo

que toda vuestra vida sea un continuo acto de Voluntad Divina, y entonces tendréis un amor

por todos, una santidad que suple a todos, encierra al mismo Dios; y con Dios en nosotros,

¿qué cosa no podemos recibir y hacer de bello y de bueno? No podría haceros augurio más

bello que la paz del Querer Divino. Ella os servirá de guía, será sostén y consuelo en las

circunstancias de la vida, y también en las amarguras que jamás faltan.

La dejo en el Querer Divino, a fin de que la fiesta de S. Cecilia sea más bella y sea el

eco de la fiesta del Cielo. Mi hermana le besa la mano y le manda sus afectuosos y sentidos

saludos, y yo, repitiéndole los augurios beso su mano. Vuestra aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 20/11/37

+ + +

34. A la Sra. María Torre.

I. M. I.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Epistolario de Luisa Piccarreta 21

Estimada María en el Querer Divino,

(…) Ahora le recomiendo y a la Sra. Alemana, el que vivan en el Querer Divino. Si

esto hacemos ponemos al seguro nuestra santidad, nuestro nombre será escrito en el Cielo,

lo que es de Dios será nuestro, el Querer Divino pondrá en nuestras manos Cielo y tierra, y

por lo tanto nos será fácil convertir al más obstinado pecador, pondrá la paz dondequiera, su

potencia conquistará a todos. Por lo tanto, un poco de paciencia, mi buena María, el Señor

regulará todo. Hagamos nosotros lo más, cual es la Divina Voluntad, y todo lo demás vendrá

por sí, es más, pensará en ello más Nuestro Señor que nosotros mismos. …

+ + +

35. Al Sr. Vicenzo Messina, recluso en la casa penal de Favignana, Trapani.

Fiat

Querido hermano en Jesucristo,

Sumamente agradable me ha sido su petición del libro de la Reina del Cielo,

pensando que también en la cárcel la Mamá Celestial viene a hacer su visita, para haceros

de Madre, de maestra, de confortadora, y también a daros su dulce compañía para

enseñaros a vivir de Voluntad Divina y a formar también en la cárcel el reino del Querer

Divino.

Por eso hermano mío, ánimo, confianza, porque tenéis una Mamá Celestial que os

ama mucho, que no os dejará jamás, y si la escucháis, hará de la prisión un santuario. Y si

la debilidad humana os ha conducido a prisión, la Soberana Reina viene con la fuerza de la

Divina Voluntad para conduciros al Cielo y volveros menos tristes los días; más bien, las

penas, las privaciones, la soledad os las cambiará en reescritos y conquistas eternas; os

hará sentir la paz que ni siquiera en el mundo se goza. La Divina Voluntad os transformará y

sentiréis la vida nueva que os traerá la Celestial Señora.

Sepa que yo soy una hermana suya de prisión. Desde hace más de cincuenta años

el Fiat Supremo me ha aprisionado dentro de un lecho. No obstante estoy contenta, estoy

feliz; pero ¿quién me vuelve feliz? La Divina Voluntad que yo busco hacer siempre. También

usted puede ser feliz si hace la Divina Voluntad. ¡Oh, cómo cambiará vuestras amarguras!

Sentiréis una verdadera fuerza divina que facilitará vuestro penoso estado.

No dejéis jamás el rosario a la Madre Celestial, y si podéis, haga de misionero con

los encarcelados, haciéndoles conocer que la Reina del Cielo quiere hacer su visita a todos

los prisioneros, para darles el don de la Divina Voluntad. Y si tenéis necesidad de alguna

otra copia y no podéis pagarla, estoy dispuesta a mandársela gratis.

Os dejo bajo el manto de la Madre Celestial a escuchar sus lecciones de Cielo, y con

mil saludos me digo vuestra hermana aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

36. A la Madre Cecilia, Oria

¡In Voluntate Dei!

Mi buena y Reverenda Madre,

Epistolario de Luisa Piccarreta 22

Respondo a vuestra carta. Qué bella sorpresa al oírla decir que en la comunidad

reina la paz, la sumisión. Si hay paz ahí está Dios; sus hijos están como mezclados en la

paz; por eso son pacificadores, portadores de paz. Sus palabras, sus modos no son jamás

violentos, ofensivos, sino embalsamados con el bálsamo de la paz, de endulzar los

corazones más amargados; tanto, que los intranquilos se sienten humillados y confundidos

delante a un alma pacífica. Y la paz, Madre mía, es la señal de que ahí reina la Divina

Voluntad: o como vida, o al menos como virtud. Cuando el Querer Divino quiere reinar en el

alma, manda primero su mensaje de la paz. Por eso muchas veces es necesario cerrar los

ojos a pequeñas bagatelas, a pequeñas inercias y naderías, para no perder la paz ni el

tiempo, y así el Fiat Divino se forma las vías en nuestra alma, y ahí forma su trono y su Vida

y extiende su dominio. ¡Oh! Cómo me agradaría que mi Madre lejana me diera este

contento, que fuera un acto solo de Divina Voluntad y la portadora de Ella a todas sus hijas.

Así el sacrificio de teneros lejana y de estar privada de usted me sería menos amargo,

pensando que mi Madre está en misión para hacer conocer la Divina Voluntad; y yo desde

aquí ruego, la acompaño, y estoy casi a la espía para ver los frutos de esta celestial misión.

Por eso, cuando vuestras cartas me tocan la tecla del Fiat, siento un sobresalto de alegría

en mi corazón y digo: “La tengo lejana, pero al menos servirá a la Divina Voluntad.”

Ahora vengamos a nosotras, le mandé las 23 direcciones; creo que las recibió y

también las habéis mandado. Os mandé también las últimas copias para hacer propaganda;

si queréis otras se las mandaré.

Escuche Madre mía, quiero enseñarle una travesura santa: Por cada llamada de la

Reina del Cielo, y por cada libro que envíe, diga a la Señora que la empeñáis a daros el

gran don de la Voluntad Divina. Así que cada llamado, cada libro, será una prenda de más

que pondréis en sus manos maternas, no sólo por usted, sino también por aquel al cual está

dirigido el libro y el llamado. Y la Soberana Reina se sentirá atada y como obligada al ver

tantas prendas en sus manos, y os dará lo que Ella misma quiere daros: La Divina Voluntad

como vida.

La comunidad toda la saluda, D. Benedetto os bendice de corazón, y yo, dejándola

unida en el Querer Divino, le beso la mano y me digo vuestra aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

37. A Sor Mattia.

Mi buena hija Sor Mattia,

Respondo a su larga carta. Por el contenido se ve que la paz no sonríe en su alma, y

que está muy preocupada por usted misma. Pobre hija, se ahoga en una gota de agua y se

enreda y se pierde en pequeñas pajitas. Se ve que habéis olvidado mis pobres sugerencias,

esto es, cómo cada pensamiento de usted misma es una escapadita de los brazos de Jesús.

Qué maravilla que se sienta incapaz al bien si escapa de sus brazos. Mientras que, aun en

medio a miles de enemigos y a incesantes ocupaciones, oh cómo seríais feliz estando en

sus brazos junto con Jesús. No son las ocupaciones las que nos alejan de Él, sino nuestra

voluntad, el pensamiento de nosotros mismos lo que nos hace hacer a un lado a Jesús, aun

en el bien. Por eso, deje que piense Jesús, y convertirá las miserias, los temores, en tantos

sorbos de amor por Él y por usted. Para quien está con Él, las cosas más indiferentes, los

trabajos, los sacrificios, son oraciones, adoraciones, amor; siente que el tabernáculo es su

corazón, siente en sí a Jesús viviente; por lo que no encuentra casi diferencia entre el Jesús

del altar y el Jesús de su corazón.

Por eso ánimo, confianza y paz; póngase a un lado usted misma, y dé en cambio el

puesto a Jesús. Nosotros somos pequeños, si pensamos en nosotros mismos, Jesús no

Epistolario de Luisa Piccarreta 23

encontrará lugar dónde ponerse Él y hacernos sentir su pensamiento, su amor, su vida

palpitante en nosotros; si hacemos lo contrario sentiremos que las acciones de la vida nos

hacen encontrar a Jesús y nos llevan a Él. Así que asegúreme que estará en paz, a fin de

que pueda decir a la Mamá Celestial: “Ésta es hija nuestra, a cualquier costo debemos

ayudarla para hacerla santa, ¿no está contenta?

Ya salió la segunda edición de la Reina del Cielo, le mando dos copias, una para la

Reverenda Madre Vicaria, y la otra para usted, gratis. Si quieren más mándeme decir

cuántas quiere y yo se las envío.

Me encomiendo a sus oraciones. Mi hermana le dice tantas cosas. No dejo de

recomendarle que haga propaganda de la nueva edición, quiero ver qué cosa sabéis hacer

por la Mamá Celestial y por el triunfo de la Divina Voluntad.

La dejo en el Querer Divino, y usted piense en no escapar más; y mandándole el

beso del Fiat, me digo vuestra aff.ma.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

38. A una religiosa.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Reverenda Madre,

Deseo que esté mejor. Así como el amado Jesús le llevó las penas para poder

continuar un poco su Vida en usted, así ahora me auguro que el celestial niño, con sus

sonrisas infantiles os lleve la santidad, para poder continuar la vida de sus obras en vuestra

Maternidad; y como las penas están en la mano de Jesús, son limas que nos afinan de más

en la santidad, pinceles que nos embellecen, amor que nos consume. El amado niño vendrá

todo en fiesta para corresponderle por las penas que habéis sufrido, y permanecerá en

usted para morar ahí por siempre, y por don le llevará su Divina Voluntad. Éste es mi más

bello augurio que os hago; creo que le será grato.

En esta noche de la S. Navidad, digámosle de corazón un grande y repetido Fiat, así

haremos encontrar la fiesta al pequeñito divino, y Él nos llevará la suya y festejaremos

juntos su nacimiento adorable.

Ahora junto a la Madre entrelazo las hijas todas y hago mis augurios a todas, con el

rogar al divino párvulo que lleve su Fiat a todas las religiosas, dándole el beso del Fiat (…)

+ + +

39. A Sor Remigia.

Fiat

Mi buena hija,

Recibí tu carta y con desagrado comprendo tu estado de salud. Paciencia hija mía, el

amado Jesús quiere hacerte madurar de más en la santidad, y su Querer Divino quiere

apresurar su Vida en tu alma. Las cruces son la leña al fuego; por cuanta más leña, tanto

más crece el fuego; o bien como el sol a las plantas, el cual con su luz y calor acaricia las

plantas, las madura, les comunica la dulzura, el sabor. Sin cruz somos como aquellos frutos

amargos, como aquellas plantas estériles que hacen más mal que bien. Por eso hija mía,

Epistolario de Luisa Piccarreta 24

quita la tristeza de tu alma, no te desanimes ni te turbes, ten la paz como el más grande

tesoro. Jesús es bueno, no te hará mal, más bien dispondrá todo para tu bien.

Ahora quiero saber cómo te sientes… Te dejo en el Querer Divino, y todo lo que

sufres y haces ponlo en sus manos, a fin de que le prestes lo necesario para darle el trabajo;

si nada le das estará ocioso en ti, y tú te sentirás vacía del trabajo de la Divina Voluntad. Por

eso sé atenta y haz en modo de poder decir: “Yo no conozco otra cosa que la Divina

Voluntad, Ella me es madre, me es hermana, me es vida, me es todo, es mi cielo y mi

paraíso en la tierra.” (…)

+ + +

40.

Fiat

Estimada en el Señor,

En el nombre de la Mamá Celestial le doy las gracias por las atenciones en propagar

su libro. Ciertamente os recompensará con sus bendiciones maternas, la mirará con amor

especial y se sentirá comprometida con tantas prendas de más, por cuantas más atenciones

usáis. Son deseos, suspiros de la gran Señora, que quiere ir haciendo sus visitas maternas,

porque quiere formar el pueblo a la Divina Voluntad, y a quien se interesa la tendrá en

cuenta como hija y secretaria. ¿No quisiera usted ser una de éstas?

Ahora mi buena señora, le recomiendo no perder jamás la paz aun en las

debilidades; es más, cuanto más nos sintamos defectuosos, tanto más debemos estar

estrechados con Jesús; debemos servirnos de los mismos defectos como de tantos

escalones para subir a los brazos de Jesús y con toda la confianza arrojarlos en sus llamas

amorosas, a fin de que queden quemados, y su amor y su Voluntad adorable tomen el

puesto que tenían nuestros defectos.

Y además, las mortificaciones, las contrariedades, los disgustos, son los mensajeros

que nos manda Jesús, sus cartitas de aviso, los telegramas inesperados que nos traen las

bellas noticias de cuánto nos ama Jesús, y a qué grado de santidad quiere elevarnos. Así

que sin cruz estaremos como si no tuviéramos correspondencia con nuestro amado Jesús, y

como si nada hubiese diseñado sobre nosotros. ¡Ah no! El Cielo nos guarde de esta

desventura; más bien se requiere propósito firme de vencer nuestros defectos y de servirnos

de las circunstancias de la vida como moneditas, como dones que nos hace el dulce Jesús,

para darnos el derecho de adquirir la patria celestial.

También debo deciros que no hace bien en amargarse tanto por la desaparición de

vuestro adorado hijo. Ciertamente que está más feliz de cuanto estaba con usted; y si usted

lo amaba en verdad, en lugar de llorar gozarías de su felicidad. Usted, en su dolor, no amáis

a vuestro hijo, sino a usted misma. Y además, no estamos lejanos de nuestros amados

difuntos más que un solo paso, cuando menos lo creamos, nos encontraremos junto con

ellos. Por eso le recomiendo paz, ánimo y verdadera resignación, y veréis qué cosa hará de

usted el Señor.

No deje de leer el libro de “La Reina del Cielo”, para aprender mejor a vivir del

Querer Divino. Tal vez para Agosto saldrá la 5° edición del “Reloj de la Pasión.” Si lo quiere,

haga el pedido, y ambos libros os servirán de luz, de gozo y de guía.

Me encomiendo a vuestras oraciones, y dejándoos en el Querer Divino, me digo

vuestra aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 14/08/34

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 25

41. A la Señora Mazari, Bari

Fiat

Mi buena hija en el Querer Divino,

Por medio del confesor he recibido vuestra carta. Antes que todo debo agradeceros

todas vuestras atenciones que habéis usado hacia mí, la más pobre de todas las criaturas.

Ciertamente yo no lo merecía, por eso ruego a Jesús que le recompense Él. Pero ¿sabéis

cuál es la recompensa que ruego que el dulce Jesús le dé? Es que le dé el gran don de la

Vida de la Divina Voluntad, de modo que de usted no debería quedar otra cosa que el velo

que la cubra, y entonces sentirá en usted su santidad en vuestro poder, su luz que la guiará

en todo, su paz que sabe poner en fuga todos los temores, las dudas, las turbaciones; en

suma, sentiréis el Cielo en vuestra alma, la patria celestial en vuestra posesión.

Por eso, ánimo. En todo lo que no es Querer Divino, en todo lo que la oprime, diga:

“No son cosas nuestras, no nos pertenecen, para nosotros la Divina Voluntad es todo, es la

amada heredad, y es justo que vivamos en nuestro campo, en nuestra amada habitación.”

Oh, cómo desearía que Jesús me dijera: “Éstas mis dos hijas son todas de mi Voluntad, son

los ángeles terrestres que tengo sobre la tierra, mis escondites donde me refugio cuando las

criaturas me ofenden.” Ésta es la recompensa que quiero para ustedes, y ruego al dulce

Jesús que se las dé; ¿no estáis contenta por eso?

Luisa

+ + +

42. A la Sra. A. Savorani, Faenza

¡In Voluntate Dei!

Hija bendita en el Querer Divino,

Ánimo, confianza y abandono en los brazos de nuestro amable Jesús en vuestras

penas. Yo creo que ellas no son otra cosa que materias primas en sus manos para repetir

su Vida en usted, y si supiera con cuanto amor está dentro y fuera de usted para modelarla

con Él. Jesús siente la necesidad de hacer a las criaturas las repetidoras de su Vida, y las

hace sobre la hoguera del dolor y del amor. Las penas son la leña, y el amor la enciende, y

Jesús nos da la forma que quiere, toda similar a Él, y ¡ay! del mundo si no hubiera estas

hogueras.

Por eso hija mía, deje hacer a Jesús, hágalo hacer de médico celestial, y haciéndolo

Él, vuestra vida se alternará, ahora sufriendo y ahora con el dulce reposo que os dará el

mismo Jesús. No ponga atención a tantas historias de médicos, contrarias en tantos

pareceres el uno del otro. Es justo que no se crea a ninguno. Estése en paz, y hasta en

tanto que no encontréis médicos que estén de acuerdo en sus pareceres, no hagáis nada, y

Jesús, que os ha ayudado hasta ahora continuará a ayudaros. Además, Él tiene en su mano

el dolor, cuando quiere os lo hace sentir, y cuando no quiere pone el opio de su Voluntad y

lo adormece.

Por lo tanto, piense en hacerse santa. En cada pena dé un beso a Jesús, abrácelo

fuerte, fuerte, y oblíguelo a hacer venir el reino del Fiat sobre la tierra (…)

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 26

43.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

¡Oh! Cómo me gustaría que todo en usted fuera Voluntad de Dios. Como madre se lo

digo, que ese preocuparse porque se siente fría, porque no tenéis una lágrima por las penas

de Jesús y otras cosas, casi sin quererlo impide la plenitud de la Vida de la Divina Voluntad

en usted, mientras que todo debería ser Voluntad de Dios en nosotros: El frío, el calor, el

sueño y la vigilia, el llorar y el no llorar. Hay las lágrimas del corazón, las lágrimas del alma

que son más amargas y nos transforman en el amado Jesús. Las lágrimas de los ojos nos

alivian, nos satisfacen, son un desahogo, mientras que las lágrimas del corazón nos

petrifican y nos dan una pena tan dura, que no hay esperanza de alivio. ¡Oh! Cómo somos

fáciles en poner atención al sentir, el sentir no es nuestro, no está en nuestro poder,

mientras el dulce Jesús, porque nos ama mucho, nos ha dado el querer en nuestro poder, a

fin de que poniéndolo en el banco de la Voluntad Divina se vuelva actos divinos, que

contienen tal inmensidad y potencia, que nosotros mismos no podemos contenerlos, y el

amado Jesús, para hacer que los poseamos, hace el gran prodigio de vivir en nosotros para

darnos la posesión; y entonces ¿qué sucede? Que nuestra vida y nuestros actos tienen por

principio la Vida y los actos de Jesús; aun el respiro tiene por principio su respiro… por lo

tanto nuestro frío, las lágrimas no derramadas, las penas, las distracciones involuntarias,

pueden pedir el reino de la Divina Voluntad sobre la tierra. Serán tantas dulces prendas en

las manos de Jesús, para empeñarlo a hacer venir el reino de la Divina Voluntad sobre la

tierra.

Por eso estemos atentas, vivamos como si no tuviésemos otra vida, otra palabra, que

sólo la Divina Voluntad (…)

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

44. a la Sra. Mazari, Bari

¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Gracias por vuestro cariño y atención que no merezco. El Cielo, el querido Jesús, la

Reina y Madre la recompensen de todo; es más, en correspondencia rogaré a ellos que os

den la vestidura real de la Divina Voluntad y os cubran y calienten con el manto del amor.

Pero usted se debe prestar a recibirla y a vestirse con esta vestidura real que la hará

distinguirse como hija predilecta del Querer Divino, y Jesús y la Mamá la cubrirán con sus

manos divinas con el manto refulgente del amor. No le parezca difícil el obtener este gran

bien, más bien es facilísimo, con tal que lo queráis con decisión firme de vivir del Querer

Divino, convirtiendo todo lo que hace en Voluntad Divina.

El amado Jesús, la Reina SS., se pondrán a vuestra disposición, estarán dentro y

fuera de usted para haceros de guía, de luz y de fuerza, y si ven vuestra debilidad suplirán a

donde usted no puede llegar.

¿Queréis saber? La Reina se ha comprometido con su Hijo Divino, para quien quiere

vivir de Voluntad Divina, de asistirnos y crecernos con aquel amor con el cual creció y asistió

a su Hijo Jesús. Por eso se requiere voluntad, el resto vendrá por sí mismo.

Ánimo, no se desanime por las dificultades y las circunstancias de la vida; ellas son

los pasos que nos hacen subir más en alto en el Querer Divino. Especialmente en las

Epistolario de Luisa Piccarreta 27

circunstancias dolorosas el amado Jesús nos da la mano para hacernos subir más en alto, y

nos hace hacer las bellas conquistas, no humanas sino divinas y de valor infinito. ¡Oh, cómo

me gustaría oír que estáis siempre en el Querer Divino!

(…) He rogado por vuestras necesidades, especialmente por la buena Carmela.

¿Quién sabe cuántos abrazos y besos dará el Señor a quien sufre y a quien ve sufrir,

porque es mejor sufrir que ver sufrir, por eso, correspóndanle estos abrazos y besos con los

vuestros y díganle de corazón: “Jesús, toma nuestra voluntad y danos la tuya.” Él la quiere

dar y ama que sea buscada (…)

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 3/12/37

+ + +

45. A la Madre Cecilia.

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Mi buena y Reverenda Madre,

Le agradezco tanto por su querida carta y por las bellas noticias que me da,

especialmente por los ojos. Yo, verdaderamente estaba preocupada, pero ahora agradezco

a Dios. Estamos haciendo la 3° edición (1937) de “La Reina del Cielo”, con un bello

apéndice. Hubiera querido darle una copia. La tipografía va muy lenta y por eso no ha salido

aún, pero está por terminarse. En cuanto salga, la primera copia será para usted y oiréis

nuevas sorpresas de la Reina, lo que ha hecho, lo que hace y lo que quiere hacer por

nosotros. Cuando se lo mande, me mandaréis decir vuestras impresiones, y creo que

amaréis más a la Celestial Reina.

Ahora, Madre mía querida, le hago mis augurios por el nacimiento del pequeño Rey

Jesús. Los pequeños son más fáciles a darnos lo que queremos, porque son

desinteresados, a veces basta hacerles una caricia, darles un beso, enjugar sus lágrimas,

para darnos lo que queremos. Creo que vuestra Maternidad dará todo esto al pequeño

Jesús, y Él os dará por regalo de su nacimiento su Santísima Voluntad. Don más grande no

podría haceros, porque con Ella tendrá a vuestra disposición la santidad, la paz; sentiréis en

usted la virtud creadora, la cual tendrá virtud de transformar vuestros actos, aun un pequeño

te amo, en tantas vidas de amor, las cuales tendrán el acto incesante de amar a Aquél que

tanto nos ama.

Madre mía, cómo es bello el vivir en el Querer Divino, todo es nuestro; Dios mismo

siente la necesidad de darse en poder de las criaturas para amarlas y hacerse amar. Por

eso no sabría hacer otro augurio más bello, más útil, que el Querer Divino os envuelva tanto,

de no haceros sentir, ver y tocar, que la sola Divina Voluntad.

La dejo en el Querer Divino

+ + +

46.

In Voluntate Dei

Estimada en el Señor,

Le aseguro mis pobres oraciones. Tenga gran confianza, la cual vence a Dios, que

cede a nuestras necesidades. Haga decir alguna misa para conseguir lo que queréis;

Epistolario de Luisa Piccarreta 28

después ponga todo con filial abandono en las manos de Dios y de la Reina, Ellos, que nos

aman tanto y quieren ser amados. Todo lo que sucederá será siempre lo mejor para usted y

para el pobre Jesús. Las cruces nos hacen renacer a nueva vida de santidad y de Gracia;

así que las cruces soportadas con verdadera resignación nos hacen semejar a Jesús y son

nuestros renacimientos en el bien, en el amor, en el Querer Divino, que quiere ser nuestra

vida. Por eso hagamos correr todo en el Querer Santo si queremos que haga sus prodigios

de amor en nuestra alma.

Me encomiendo a sus oraciones, y yo de corazón lo haré por usted. Le mando el

saludo del Querer Divino, a fin de que le lleve la paz, el bálsamo a sus penas, me digo

vuestra aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

47. A Federico Abresch, Bologna

Fiat – ¡In Voluntate Dei!

Querido hijo en el Querer Divino,

El único consuelo que puede encontrar una madre al tener a sus hijos lejanos, es

que quieran vivir en el Querer Divino, si pienso en cuánto el amado Jesús lo suspira y cómo

el clavo que más lo traspasa es que sus hijos no vivan en su Voluntad. Y la Celestial Reina,

¿qué cosa no haría si nos viese vivir junto con Ellos, con una sola Voluntad? Cierto que

pondrían su Vida a nuestra disposición. Es propiamente esto el vivir en el Querer Divino.

Dios mismo toma a pecho todas nuestras cosas y pone a nuestra disposición su

santidad, su amor, todo su Ser, siempre y cuando tenga el contento de vernos vivir en aquel

Querer que es el portador de todos sus bienes.

Amadísimo en el Querer Divino, para vivir en Él no se trata de cambiar acciones, sino

sólo voluntad, en vez de hacer correr la nuestra en todo lo que hacemos, hacemos correr la

de Dios. ¿Y queréis saber qué sucede en nuestro acto? Es tanto su amor, su bondad, que

conforme formamos el acto y hacemos correr su Voluntad, así viene formada la Vida Divina

en nuestro acto, y tantas veces repetida esta Vida Divina en nuestros actos por cuantos

actos hacemos; ¿y os parece poco decir que, con tal que haga correr su Voluntad me da el

poder de formar tantas Vidas Divinas por cuantos actos hago? Aunque sean actos naturales

o pequeños, con tal que esté su Voluntad, el gran prodigio es cumplido.

Respecto a las debilidades, miserias y otro, no os deis pensamiento, siempre y

cuando no esté nuestra voluntad, porque ella es nuestra ruina. Pueden servir como escabel

sobre el cual el Querer Divino forma su trono para dominarnos y reinar, o bien como sirven

las piedras y el cascajo a quien quiere hacerse una habitación, o bien como tierra en mano a

nuestro agricultor celestial, que de las miserias de nuestra voluntad hace las bellas

floraciones para extender su reino. Todo sirve a su gloria y a nuestro bien en las manos

divinas del Fiat. Pero, te recomiendo que no penséis en las miserias, en las debilidades; por

cuanto más se piensan más se sienten. En cambio, con no pensarlas se desvanecen y se

sienten menos. Mucho más que el dulce Jesús no mira a lo que sentimos, sino a lo que

queremos, es más, muchas veces nos compadece y aumenta su Gracia, su fuerza, para

hacer que las miserias estén en su puesto. Del resto, el amado Jesús, con querer que

vivamos en su Voluntad, no quiere tener qué hacer con los muertos, sino con los vivos; así

que nuestras miserias dicen que estamos vivos, no muertos, y Él, queriendo hacer de

vencedor, las vence y hace de ellas el más bello adorno para su reino.

Por eso, ánimo y confianza; son las armas que vencen a Dios. Si no hacemos los

primeros pasos, no podemos hacer los segundos, los terceros y todos los demás. Si no

Epistolario de Luisa Piccarreta 29

entramos en el mar, no podemos bañarnos ni nadar dentro; por eso lo esencial es comenzar

en verdad, el resto vendrá por sí.

Me encomiendo a vuestras oraciones. Di al pequeño Pio que en cada cosa que haga,

diga: “Jesús, toma mi voluntad y dame la tuya.” Hazlo crecer santo, a fin de que sea un

verdadero hijo del Querer Divino. Dejo a toda la familia en el Querer Divino. Busquen cuanto

más podáis, el hacer conocer a todos la Divina Voluntad; así obtendréis la gracia de

conocerla ustedes de más. Mando el saludo del Fiat a todos.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

[Siguen algunas cartas escritas una veintena de años antes]

48. A D. Michele Samarelli, Bari

I. M. I.

El Santo Querer de Dios sea nuestro beso continuo, que nos transforme todo en

Jesús.

Muy reverendo Señor Teólogo,

El buen Señor Jesús nos ate tanto en su Querer, de no hacernos recordar más del

nuestro. ¡Oh! Cómo seremos felices, porque sentiremos en todo nuestro obrar la marca

divina, sentiremos en nuestra voz el aliento de Jesús, el poder y el amor del mismo Jesús; y

entonces sí, podemos decir a Jesús: “Te amo, pero en verdad, porque en tu Querer tengo

también tu amor en mi poder; por eso, no en el mi “te amo”, sino en tu amor, el único digno

de ti.”

Jesús no se dejará vencer en amor por su criatura; nos amará tanto, tanto, de

confundirnos de amor; en cada latido del corazón, en cada respiro y pensamiento nos

vendrá un “te amo” del dulce Jesús; y tantos nos vendrán de estos “te amo”, que nosotros

no podremos llegar a contarlos todos.

He aquí la respuesta. Jesús parece que os diga: “¿Quieres que te ame mucho,

mucho, demasiado? ¿Quieres que arroje en ti los inmensos océanos de mi amor, que llegue

a volverme loco por tu amor?”

Vive siempre en mi Querer, olvídate de ti mismo, hazme vivir en ti, y mi amor por ti

llegará al non plus ultra; así que, según hagas mi Querer, Yo te amaré de más, porque mi

Querer merece todo mi amor, así que pondré a tu disposición, también mi amor.”

¡Oh! Cómo es bueno Jesús. Si nosotros lo conociéramos, moriríamos raptados por el

amor; y el raptor Jesús, para no hacernos morir, con amor nos esconde en el amor. Poner

sólo en duda que Jesús no nos ama mucho, es contristar a Jesús y amargarlo.

El amor llama otro amor. Cuanto más creamos que Él nos ama, tanto más sentimos

amarlo; y Jesús, viéndose amado, más nos ama.

Ahora vengo a agradecerle por la bella imagen del S. Sudario. La tenía, pero me fue

quitada por otro sacerdote; y Jesús, que es tan bueno, por otro sacerdote me la ha hecho

llegar. Gracias.

Me encomiendo a vuestras santas oraciones.

Corato, 14/10/17

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 30

49. A la Superiora, Sor Magdalena del Moro, Santa Chiara, Ravello

I. M. I.

El Santo Querer de Dios os ate tanto, tanto, de no daros tempo de pensar en usted

misma.

Mi hermana en Jesucristo,

Respondo con pocas líneas a tu carta. La causa, creo, de todo lo que me dices, es la

falta de unión con Jesús en todas tus cosas. El enemigo te encuentra sola, sin Jesús, y hace

su trabajo, te turba, quitándote la paz del corazón, tan necesaria para hacer reposar al

afligido Jesús. Si el enemigo te encontrase siempre con Jesús, para no sufrir su adorable

presencia huiría. He aquí el remedio a todos los males, estar siempre con Jesús, sea en las

cosas espirituales cuanto en las materiales, y Jesús pensará en darte la paz y en

desempeñar tu oficio; es más, Jesús lo hará en ti. Todo lo que sufras dalo a Jesús para

aliviarlo y repararlo, también las frialdades, y así tendrás más campo para hacerle compañía

al traspasado Jesús. Si estas con Jesús te olvidarás de ti misma, y sólo a Jesús recordarás,

y Él pensará en todos tus males. ¡Ah, sí, ámalo mucho! Pero la sola unión con Jesús hará

surgir nueva fuente de creciente amor, así que si estás con Jesús lo amarás, si no, te

amarás a ti misma y a tus males. Que fea figura haráis ante Jesús, ¿no es verdad?

Diga a la buena Superiora que esté en todo a la obediencia, porque quien obedece

no se equivoca, y el bendito Jesús suplirá a lo que parece que le falte. Y además, cuando

Jesús se siente amado, olvida nuestras culpas, y no queramos perder la cabeza por

recordarlas. Jesús quiere la armonía y la concordia entre ustedes, y Él estará en medio a

ustedes.

Me encomiendo a vuestras oraciones.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 20/11/17

+ + +

50. Al Sacerdote D. Antonio, da V.

I. M. I.

El Santo Querer de Dios sea el latido continuo de nuestro corazón.

Rev.do D. Antonio,

Sólo Jesús puede confortarnos en nuestras penas, por eso sólo a Él volvámonos,

arrojémonos en sus brazos como tiernos niños y, si el dolor nos hace llorar, bañemos sus

manos paternas con nuestras lágrimas, y el dulce Jesús viéndose adornadas las manos, nos

enjugará las lágrimas y nos dirá: “Hijo, ¿has venido a mí a llorar? Y Yo quiero cambiar tus

lágrimas en alegrías, tus amarguras en dulzuras, y derramaré en tu corazón el mar de mis

gracias.” Por eso, confiemos todo a Jesús, aun la suerte de nuestra amada patria, Él

dispondrá todo para bien de nuestras almas.

Yo espero que ya hayáis tenido noticias de vuestros hermanos; encomiéndelos a las

almas purgantes, porque ellas pensarán en ponerlos a salvo, prométales algún septenario

de misas si quedan salvos.

Epistolario de Luisa Piccarreta 31

Me encomiendo a vuestras oraciones, roguemos mucho en estos tiempos tan

dolorosos; la oración nos defenderá de la sombra del enemigo y nos cubrirá con la sombra

divina, y la sombra divina nos hará desaparecer de la mirada del enemigo.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 12/11/17

+ + +

51. A la Sra. Concettina Camoniero, S. Giovanni a Peduccio, Napoli

Fiat

El Santo Querer de Dios nos ate tanto, de poner en fuga todo pensamiento.

Buena hija,

Con el bendito Jesús se requiere confianza y amor, por cuanto más osados seamos,

tanto más nos quiere. Vuestro temor de comulgar viene del enemigo; él tendría placer que

nosotros hiciésemos más leña para el infierno, de otra manera no se lo hubiera dicho ni

suscitado en usted tantos temores. Más bien yo le digo que cuando por temor os abstenéis,

formáis leña para el purgatorio, las comuniones que no hacéis en vida, las haréis de fuego

en el purgatorio, porque Jesús en el S.S. Sacramento se quema de amor y quiere venir a

nuestros corazones para dar desahogo a sus llamas; y con el abstenernos, Jesús se quema

de más, delira y con justicia nos hará quemar de más en el purgatorio.

Por eso piense solamente en amar a Jesús, en cómo hacerlo más contento, y el

amor destruirá todas las leñas y como rocío celestial la cubrirá, la purgará de todo. Los

temores, las dudas, las agitaciones son cuerdas que nos encadenan, nos quitan la frescura

del amor, es más, lo hacen marchitar y nos desvinculan de los brazos de Jesús.

Le recomiendo las “Horas de la Pasión.” Forme continuas cadenas de reparación en

torno a Jesús, una a ellas todas vuestras acciones, a fin de que jamás se rompa esta dulce

cadena de reparaciones. Son los tiempos que lo requieren; si no queremos ser

espectadores de males mayores, propáguelas cuanto más pueda. Y encomendándome a

vuestras oraciones, ruego a Jesús que la bendiga y le dé la paz.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

52. Sólo y siempre Jesús

Mi buena hija,

Si quieres ser santa busca sólo a Jesús y toma de Jesús todo lo que Él dispone:

privaciones y falta de ayudas, aun espirituales. Hija mía, hasta en tanto que no te despojes

de todo, aun de los gustos santos, Jesús, el raptor de los corazones, no te dará sus gustos

divinos, y por lo tanto estarás siempre agitada y sacudida, ahora por una ola, ahora por otra.

Concluyo, encerrándote en la herida del corazón SS. de Jesús, a fin de que te

bendiga, te consuele y te tenga estrechada en sus brazos. Ruega por mí.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Epistolario de Luisa Piccarreta 32

+ + +

53. A Sor Agnese, de las religiosas Benedictinas de clausura de Lecce.

I. M. I. A.

In Voluntate Dei, D. G.

Estimada hermana e hija en Jesucristo,

Recibí tu carta por medio de tu santa hermana que vino a buscarme. Buscaré

contentarte por cuanto pueda de rogar por ti. Sólo te pido que hagas desaparecer todo para

hacer resurgir en todas tus cosas solamente a la Divina Voluntad. No la dejéis más huir,

tómala como acto primero de vida, en todas tus acciones, en las penas y en las

consolaciones, en todo, y Ella te dará la paz tan necesaria para tu alma. De todo lo que no

es paz, estate en guardia, porque los temores, las agitaciones, aun bajo aspecto de bien,

son siempre alientos infernales y harapos del infierno, cosas que no nos pertenecen, y

nosotros debemos estar en guardia de no hacer entrar en nuestra alma cosas extrañas y

nocivas, que nos hacen mal. Por eso, si amas a Jesús estate en paz, cualquiera que sean

las circunstancias no te turbes jamás y con toda confianza estate como una pequeña niña

en los brazos de Jesús.

La paz será tu herencia, la Divina Voluntad tu vida, la confianza el imán potente que

raptará a Jesús bendito a morar en tu corazón; y ¡oh! Cómo estará contento de estar en tu

corazón, porque encontrará su cielo, las cosas de la patria celestial, cuales son su Voluntad,

la paz, la confianza. En el Cielo se está con toda confianza, más que hijo y padre, se goza la

paz y se vive de Voluntad Divina. Por eso aprendamos de este exilio a vivir como se vive en

el Cielo.

Me encomiendo tanto a tus oraciones, porque tengo mucha necesidad, y dejando a

las dos, las hermanas, en el mar de luz del Querer Divino, donde me auguro que te harás

santa, me digo vuestra dev.ma y aff.ma

Luisa Piccarreta

Corato, 24/01/29

+ + +

54. A la Madre Elisabetta.

I. M. I.

Fiat – In Voluntate Dei, D. G.

Mi buena y Reverenda Madre,

Mientras estaba por mandarle una carta para su querida hermana, me ha llegado la

suya. Madre mía, no se aflija de lo que sentís en el fondo de vuestra alma, son trabajos que

hace Jesús para cumplir sus grandes designios. Y Jesús para trabajar se sirve ahora de la

materia de la luz, ahora de la oscuridad, ahora del aislamiento en el cual vuestra alma se

siente sola y tal vez sin Aquél que amáis y que tanto os ama. Pero Jesús no la deja jamás;

se esconde, y en su escondimiento es tanta la hoguera de su amor, que os da sus besos

escondidos, sus tiernos abrazos; pero se los da poco a poquito para no hacerse sentir. Pero

con todo esto no sabe estarse así por largo tiempo, cuando menos se cree se hace sentir en

el fondo del alma para sosteneros y gozar de sus trabajos

Epistolario de Luisa Piccarreta 33

Madre mía, con Jesús se requiere paciencia, fidelidad y paz, para hacerlo continuar

su trabajo de formar el reino del Fiat Divino. Él quiere estar libre, no quiere que nos

preocupemos de lo que sentimos. ¿Qué se puede hacer? Es el eclipse del Sol del Querer

Divino, que con sus refulgentes rayos llega hasta eclipsar a Jesús. Por eso usted ruegue por

mí, porque tengo mucha necesidad.

Mando el saludo del Fiat a su buena hermana Elisa, a mi hija Sor Gioacchina y a

toda la comunidad. Lina ha escrito diciendo que está contentísima.

Le recomiendo que no se le olvide rogar por mí, como yo de todo corazón lo haré por

usted. Y dejándola en camino en la luz interminable del Fiat Supremo, donde todo es paz,

armonía, fortaleza, me digo, besándole la mano, vuestra sierva dev.ma y aff.ma.

Luisa Piccarreta.

Pd. Gracias por los rosarios, mi hermana Ángela le besa la mano y la saluda de

corazón. La Madre Superiora de Oria requiere consuelos.

Corato, 28/01/29

+ + +

55. A una religiosa.

I. M. I.

Fiat – In Voluntate Dei

Mi buena y Reverenda Madre,

El Reverendo padre P. me hizo leer su carta mandada a él, y me rogó que le

escribiera alguna palabrita para confortarla. ¿Pero qué debería deciros? Mi acostumbrado

estribillo, perdámonos en el Fiat Divino y en Él encontraremos la fuerza, la luz, que

invistiendo nuestra lengua hará enmudecer a aquellos que nos escuchan, y sintiendo en ella

la fuerza de la verdad se pondrán a escucharos y a poner fin a una tempestad que dura

desde hace tanto tiempo.

Madre mía, no debéis preocuparos de un carácter tan cambiante, ni poner mucha

atención; pobrecito, qué debilidad, se cambia a cada sonido que le llega al oído. Estando en

Roma estaba con usted, yendo a Messina, con aquellos; así fácilmente se cambiará de

nuevo, y si no se cambia, N. Señor se podrá servir de otros caminos. Por eso no pierda

jamás la paz en estas circunstancias, porque la tempestad pasará, todo termina acá abajo,

pero la paz no termina, más bien es la carroza que nos lleva al Cielo y ahí se queda con

nosotros, como herencia de los hijos de nuestro Padre Celestial. Mucho más que la paz es

la campana que suena continuamente para llamar en nosotros la Vida del Fiat Divino.

Me gustan mucho los tres consejos del P di Costa; ponga atención en seguirlos,

quién sabe qué dispondrá N. Señor. Por eso roguemos, esperemos y abandonemos todo en

el Querer Divino.

Me encomiendo tanto a sus oraciones, y dejándola en el Querer Divino le beso la

mano.

Vuestra sierva dev.ma, Luisa Piccarreta

Corato, 9/02/29

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 34

56. A una señorita.

I. M. I.

Fiat – In Voluntate Dei

Estimada en el Señor,

Sea siempre bendito el S. Querer Divino que todo dispone para nuestro bien; la

tempestad es siempre preludio del cielo sereno. Por eso no se abata, espere con paciencia

invicta la hora de Dios. Cuando ella suene, su imperio pondrá todo en su lugar y tal vez los

mismos enemigos se volverán amigos. Por eso, ánimo, no omita nada, dé ejemplo de

firmeza de carácter, siempre igual a usted misma, no haga reír al demonio, porque si no está

firme y siempre igual, el enemigo os dirá: “Querías hacer el bien a los demás y no lo has

sabido hacer a ti misma.”

Hija mía, debéis saber que bajo los golpes el fierro centellea, se reblandece y se

dispone a formar el objeto que el artífice le quiere dar. Así hace Nuestro Señor, artífice

divino, golpea el fierro de nuestra alma para quitarnos lo oxidado, para ablandarnos y darnos

la forma del objeto que quiere hacer de nosotros, y la luz que centelleamos bajo sus golpes,

sirve para disponernos a sus grandes designios. Por eso de las tempestades debéis tomar

la luz, el ánimo, la paz, no os turbéis jamás, porque la turbación es la verdadera granizada

del alma, destructora de los verdaderos bienes.

Me encomiendo a vuestras oraciones, y dejándola en la luz del Fiat Divino, me digo

Vuestra sierva dev.ma, Luisa Piccarreta

Corato, 11/02/29

+ + +

57. A una Superiora Religiosa

I. M. I.

Fiat – In Voluntate Dei

Muy Reverenda Madre,

Gracias por vuestros santos augurios y por vuestros amados recuerdos, yo no sé

como agradecerle, el buen Jesús se lo agradece por mí y con todo el corazón le

correspondo los augurios, pero ¿quiere saber cuál es mi augurio? Que el Fiat Divino le quite

su voluntad y le dé la suya, de modo de formar en usted su Vida, su reino, su cielo en

vuestra alma. ¡Oh, cómo seréis feliz, vivir no más de voluntad humana, sino de voluntad

divina! Ella le dará paz perenne, la cual es tan necesaria para formar el día de luz en nuestra

alma. Las turbaciones, los temores, las pequeñas desconfianzas son las notas del alma, las

cuales hacen ver todas las cosas al contrario de lo que son. La noche nos esconde el calor

del Sol Divino y tal vez nos esconde al mismo Jesús. En cambio la paz es la sonrisa del

alma y la primavera que hace florecer el pequeño terreno de nuestra alma, y nos quita el

velo de las turbaciones y nos devela a Aquél que tanto nos ama. Pero si queréis paz debéis

vivir de Voluntad Divina. Ella sola nos dará la verdadera paz y encierra la patria celestial en

nuestro corazón.

Es más, le ruego formar en vuestra comunidad, el pequeño reino del Fiat Voluntas

Tua, como en el Cielo así en la tierra. Si esto hacéis tendréis una comunidad floreciente, la

voluntad de la una será la de todas, tendréis una fuerza única, formaréis el pequeño cielo

sobre la tierra. Por eso os pido, ya que habéis querido una palabra mía, que todas hagan la

Divina Voluntad; pongan el Fiat al principio y al fin de cada acto vuestro, y todo lo que

Epistolario de Luisa Piccarreta 35

queráis, déjenlo todo en el Querer Divino, no os preocupéis, y Él tomará el empeño de todas

vuestras cosas.

Mando un saludo del Fiat Divino a mi amada prima y le pido que se haga santa y que

no salga jamás del mar infinito del Divino Querer. Dígale que pida por mí, como le aseguro

que yo lo hago por ella.

Me encomiendo tanto a vuestras oraciones y dejándola a navegar el mar

interminable del Fiat, me digo vuestra sierva dev.ma

Luisa Piccarreta

Corato, 16/4/29

+ + +

58. A una Superiora Religiosa

I. V. D. D. G.

Mi buena y Reverenda Madre,

Recibí vuestra carta, y al leerla sentí en mi pobre corazón las notas de su dolor, de

vuestras amarguras y del aislamiento en el cual os encontráis. Madre mía, ánimo, no se

abata, porque el abatimiento agota el ánimo, la fuerza, y nos vuelve inhábiles al bien. Si

todas estas notas de dolor y de aislamiento las arrojarais en el mar del eterno Querer, ellas

os darían un mayor derecho, de que el Fiat Divino no sólo haga de vida vuestra, sino guía,

apoyo y compañero inseparable, de modo de formar con Él lo que a usted como Superiora

conviene que haga y mande. ¿No siente en usted misma esta ayuda divina? ¿No siente en

su corazón que hay una mano potente que os guía? Por eso, Madre mía, abandónese como

una pequeña niña en el Querer Divino, y sentiréis surgir nueva fuerza, nueva luz, que

abrazándoos os dirá: Estoy Yo junto contigo; el aislamiento en el cual te dejan los tuyos te

será recompensado por mi fiel compañía.

Yo de corazón pediré, si bien soy indigna, que Jesús os consuele y os dé tanta

gracia de gozar usted la paz en medio a tantas tempestades, y que todas sus hijas quieran

oír vuestra palabra materna, que por su bien les ordena.

Ahora vengamos a nosotras, y se lo digo porque usted lo quiere saber, de otra

manera lo hubiera callado. Con todo y que vino la Martucci a Trani, la publicación de la V. D.

duerme; no hay ninguna premura, me parece que todos son paliativos y burlas que hacen,

pero deberían pensar que no me burlan a mí, sino a un Querer Divino. Madre mía, para

hacer un bien se requiere quien sienta la vida de ese bien, y si no se siente la vida, se hará

forzado y aun mal, y a un bien forzado la criatura se siente faltar el terreno bajo sus pies, le

falta el tiempo, la fuerza. Del resto, Fiat, Fiat. Dispone como el Fiat quiere y quien quiere; yo

no quiero otra cosa, sino que el Querer Divino se haga.

Me encomiendo al Señor, y me perdone estos pequeños desahogos. D. Benedetto la

bendice y mi hermana la saluda, y yo, dejándoos siempre en el Divino Querer le beso la

mano y me digo vuestra sierva dev.ma

Luisa Piccarreta

+ + +

59. A una religiosa

Epistolario de Luisa Piccarreta 36

I. M. I. A.

Fiat

Mi buena hija en el Querer Divino,

Vuestra carta me ha dado tristeza al oír vuestro estado, no podría olvidarme de una

hija de nuestro venerable Padre y mía, que fue tan generosa conmigo en los últimos meses

de su vida en este mundo; y tan pobre como soy, no podría olvidarme de vuestros sacrificios

para escribirme en un momento tan doloroso para todos nosotros; mucho menos podría

olvidarse nuestro amable Jesús de vuestros sacrificios hechos por Él, de dejar todo para

daros toda a Jesús. No puedes negar que de todo corazón deseabas daros toda a Jesús, es

verdad que te has escapado de sus brazos, te has ocupado de otras cosas, no has sido

estable y constante a aquello que tú misma en ciertos arrebatos de tu corazón prometías a

Jesús, pero Jesús vigilaba y vigila aún su don, don que le diste tú. Además los dones se

aman, se cuidan como cosas propias, así que Jesús no dejará escapar su don.

Está cierta hija mía, Jesús te ama y te quiere buena y santa; no prestes atención al

enemigo, que quisiera arrebatar el don de las manos de Jesús; no prestes atención a las

dudas y a todo aquello que no es paz. Estas son cosas del enemigo, son trozos de infierno,

no de Jesús; sus cosas son paz, los trozos del Cielo son certidumbre. Por ello, como madre

que ama a su hija, te ruego no dejes entrar más en tu corazón estos harapos infernales, y si

el enemigo te atormenta, dile decidida: no son cosas que me pertenezcan, no quiero robar a

nadie, ni siquiera al infierno. Y después te repito mi acostumbrado estribillo: firmeza

irremovible en el bien, no os ocupéis de otra cosa sino de Jesús y de aquello que pertenece

a vuestro oficio, y con esto cerrareis la puerta al enemigo y no encontrará el camino para

agitaros. Por eso te repito: Paz, paz hija mía, y la paz la encontraréis, cierto, si miráis en

todo a la Voluntad Divina. Ella es la pacificadora de las almas y la portadora de la santidad y

de la felicidad aun acá abajo. Por eso olvida todo y solamente recuérdate de aquel Querer

que más que tierna y piadosa madre quiere hacer santa y bella a su hija, y yo junto con Ella,

más que madre, quiero regeneraros en aquel Fiat Divino y poner la vida para teneros como

hija suya y mía. Creo que escucharéis mis peticiones y, dejándola no más en su voluntad

turbulenta, sino en la de Jesús, donde os veré frecuentemente, me digo en el Querer Divino,

vuestra madre aff.ma

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

60. A una religiosa (probablemente)

(…) ¡El no querer obedecer significa no querer hacer la Voluntad de Dios! ¿Y te

parece una cosa de nada? Más que duda, es el pecado de los pecados. Los mismos santos,

los ángeles, la corte celestial dirían: ¿Quién es esta loca, esta muchacha que quiere hacer el

acto contra la Voluntad de Dios, que quiere poner el desorden? Porque el querer

desobedecer es oponerse a la Voluntad de Dios, decirle que: “yo no quiero reconocerte”;

mientras que con el obedecer, si esta virtud se hace para contentar al padre, es cosa buena

y santa, pero si se hace porque se reconoce en ello la autoridad, la Voluntad de Dios, es la

cosa más preciosa. Ésta es la Voluntad de Dios y basta; mejor al infierno con la Voluntad de

Dios, (que el mismo se cambiaría en paraíso, porque nosotros con querer hacer su Voluntad

es signo de que lo amamos), que no en paraíso con nuestra voluntad, que lo mismo,

después se cambiaría en infierno.

Acerca de querer recordar el pasado, no, porque lo pasado es pasado en Dios, y

sería un usurpar sus derechos, sus cosas. Si no hay mal en lo pasado, el Señor puede con

calma hacerlo conocer. Acerca del futuro, ni siquiera vale la pena preocuparnos, porque no

es cosa nuestra, sino es cosa de Dios. Nosotros debemos obedecer y hacernos santos, no

Epistolario de Luisa Piccarreta 37

por nuestro interés, sino por la gloria de Dios. Por lo tanto, hacer a un lado toda duda,

porque la duda, el temor, la agitación, no vienen de Dios, sino del demonio, y pensar más

bien en amar y hacer la Voluntad de Dios, porque el Señor con las dudas se disgusta mucho

más que si cometiésemos el pecado.

Hija mía, tú jamás has conocido un reproche de Nuestro Señor Jesucristo, y si lo

hubieses conocido habrías visto a Él, que es todo bondad, con qué amargura reprocha, y

necesitarías probarlo. Por lo que jura, o haz la promesa solemne de jamás pensar en las

dudas, para no desobedecer y consecuentemente para no disgustar a Jesucristo.

¿Crees tú que el estar destinada a escribir haya sido una cosa sucedida al azar? No,

sino una cosa establecida por Dios desde la eternidad, porque tenía sus fines. Por lo tanto,

debes saber apreciar y aprovechar tanta preferencia…

+ + +

61. A Madre Cecilia

I. M. I. – Fiat

I. V. D. D. G

Mi buena y Rev. da Madre,

Me perdonará el no haberle escrito, pero esté segura que jamás la olvido junto a N.

Señor, a fin de que os dé fuerza y gracia en el delicadísimo oficio que Él os ha confiado. Yo

espero que vuestro primer acto sea el de dar el pan de la Divina Voluntad a vuestras

novicias, pero al darlo debéis condimentarlo con dosis fuerte de amor, con una amabilidad

toda celestial, con la dulzura de Jesús sobre el labio, de modo que ellas encuentren tal

gusto, que les basten pocas palabras para hacerse santas. No irán en busca de largas

conferencias, las cuales, mientras halagan el oído, dejan las almas, tal vez en ayunas.

Querida Madre, dígales de parte mía que no pongan atención a rumores y a

bagatelas, sino al pan celestial que el dulce Jesús quiere darles por medio vuestro, o sea, el

del Fiat Supremo, ni Jesús les pedirá otra cosa sino aquello: que en todo sea cumplida su

Voluntad.

Mi buena Madre, todo lo grande, como usted sabe mejor que yo, está en el no negar

jamás nada a la Divina Voluntad. Negarle alguna cosa, no hacerse dominar por Ella,

significa romper la santidad, hacerla pedazos; de modo que si nosotros mismos nos

conduciremos para hacernos verdaderamente santas, seremos como un cuerpo al cual le

vienen arrancados los brazos, los pies, el corazón, y, ¡oh! Pobre santidad sin la Vida entera

de la D. Voluntad.

Por eso Madre mía, amémosla mucho, hagámosla siempre, aunque nos cueste la

vida, nos será dada una vida más bella, e interesémonos en hacerla amar por los demás.

Ahora vengamos a nuestro caso; yo no creo, entre nosotros no ha habido ni habrá

sombra de disgusto, habéis querido hacer una broma, la cual os ha ayudado para hacernos

reír y tal vez para darme un empujoncito para hacerme escribir. Si no os he escrito antes ha

sido porque no veía la necesidad, y esperaba la ocasión para escribiros. No sabía nada

acerca de que la Madre Sor M. Concetta vino a Oria; os habría escrito si lo hubiera sabido;

sólo lo supe cuando se regresó, por lo tanto perdóneme y quedemos siempre amigas y

unidas en el D. Querer.

Mi hermana os besa la mano y os dice tantas y tantas cosas. Toda la comunidad os

saluda de corazón. D. Benedetto os bendice.

Termino con preguntaros: ¿Y usted está bien? Dé la confianza de Madre a vuestras

hijas, muéstrese abierta con ellas, pero tanto de atraerlas con confianza filial a abrirse con

Epistolario de Luisa Piccarreta 38

usted, de modo que pueda meter los remedios necesarios a sus debilidades, dudas,

temores, etc. Madre, tome todo del dulce Jesús y Él será magnánimo, no se angustie por

nada, no tema, porque Jesús pensará en todo. Y yo os dejo en sus brazos, encerrada en su

corazón divino, y besándoos con toda estima la mano, me encomiendo a vuestras

oraciones. Vuestra dev.ma y aff.ma

Luisa Piccarreta

Corato, 25/02/33

+ + +

62. A Sor M. Emiliana

I. M. I. – Fiat

(…) En todo lo que haces, besa y respira el Querer Divino. Él te hará respirar el cielo,

el aire balsámico de la paz, y pondrá fuera de tu corazón todos los temores, los miedos, las

dudas. La Voluntad Divina será para ti el verdadero Sol que hará desaparecer la noche de

los males, y formará la primavera sonriente de las flores más bellas.

+ + +

63. A Sor M. Longina

I. M. I. – Fiat

Oh, cómo el Querer Divino la quiere santa. Pero quiere que lo llaméis siempre, para

hacer surgir en vuestra alma el día de la paz, y como por encanto hacer desaparecer de

vuestro corazón todas las miserias que impiden la verdadera santidad. Por eso el Fiat Divino

la espera para deciros: “Dame vida en tus actos, y Yo te haré santa y todo se convertirá en

felicidad.”

+ + +

[Siguen cartas posteriores a la condena]

64. A Madre Cecilia

In Voluntate Dei

Mi buena y Reverenda Madre, recibí vuestra carta que mucho me confortó; os

agradezco de corazón. Mi estado en estos tiempos es muy doloroso, a causa de los libros y

otras cosas, pero yo tengo la esperanza cierta en mi pobre corazón que serán las últimas

gemas que mi amado Jesús pondrá a mi pequeña corona. Y cuando mi corazón me lo siento

sofocar de pena, me escondo en el Querer Divino y ahí encuentro la fuerza necesaria. ¡Qué

fuerza mágica, que imán potente posee la Divina Voluntad! En las penas más duras sabe

dar el reposo y arroja el bálsamo sobre las llagas más graves. Por eso Madre mía querida,

no nos separemos de dentro del Fiat. Él nos formará su estancia divina, en la cual

encontraremos a Jesús que nos tomará entre sus brazos, nos alimentará con el precioso

alimento de su Querer, nos cubrirá con su amor, esconderá nuestras penas en las suyas

para hacernos más similares a Él, y en el énfasis de amor nos dirá: “Hija mía, no temas, Yo

Epistolario de Luisa Piccarreta 39

seré tu vida, tu fuerza, tu todo; viviremos juntos y formaremos una sola vida. Cómo seremos

felices.”

Ahora, este es mi deseo para S. Cecilia: Que el Fiat os dé su morada divina, en la

que viviréis con una sola vida con el amado Jesús. Yo no sé decirles otra cosa: Que el

Querer Divino las cubra y las esconda en Sí, pero tanto, que no sientan en ustedes sino la

Voluntad de Dios…

Gracias, gracias por todo; que el Cielo se los pague con bendiciones, las esconda

aun más en su Querer, a fin de que la tierra se cambie en cielo para ustedes, y todas las

cosas os sean portadoras de Voluntad Divina.

Junto con mi hermana os renuevo las felicitaciones. Creo que este año soy yo quien

inicio las felicitaciones para S. Cecilia, felicitaciones de paz y de unión. Rueguen por mí; y

dejándolas en el Querer Divino y besándoles la mano, unida a mi hermana me digo su

aff.ma,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 10/11/38

+ + +

65. A Federico Abresch

In Voluntate Dei!

Mi queridísimo hijo en el Querer Divino,

Perdóneme el retraso. Os hago notar que estoy siempre en el Querer Divino, donde

quiero yo y Jesús que estén todos mis hijos lejanos y cercanos, esto es aquellos que

quieren vivir en el Querer Santo. El Cielo nos guarde de una desventura tan grande, de salir

de dentro de Él.

Hijo queridísimo, debéis saber que esto es una tarea dada a nosotros por Dios en la

Creación. Al principio de nuestra existencia fue formado en el centro del FIAT Supremo.

Dios creaba nuestra voluntad humana como su estancia divina, como gabinete secreto,

donde debía vivir junto con nosotros, donde debía tener su cátedra para enseñarnos la

doctrina celestial de su Querer. Así que ninguna ley nos puede imponer el no vivir en Él, ni la

santa Iglesia, por cuanto nos inclinamos y adoramos sus disposiciones, ni Dios mismo

puede decirnos: “No quiero que tú vivas en mi Voluntad”, porque Él con suma sabiduría nos

dio este derecho por creación. Nosotros, con vivir en Ella, debemos ser la habitación de

Dios, los portadores de nuestro Creador, en los cuales, para desahogar sus delirios de amor

debía hacerse narrador de su Ser Divino en el gabinete secreto de nuestra voluntad

humana. Y por eso quiere que sepamos cuánto nos ama y que nos quiere para vivir en su

Querer con aquel amor con el que se vive entre hijos y Padre… Oh, cómo se amarga si no

se vive junto con Él, si no nos tiene estrechados sobre sus rodillas paternas, si no nos da

continuamente sus dones, su vida, su santidad. Las desemejanzas no le agradan, nos

quiere similares a Él. Y para hacer esto, escuchaos una estratagema suya: da amor en cada

cosa que hacemos, quiere que le demos en don nuestra voluntad para darnos la Suya; y en

este intercambio hace crecer la Vida de la Divina Voluntad en nosotros, así que en cuanto

damos la nuestra, así crece la Suya y, cada vez que damos la nuestra, se deleita de obrar

en nosotros sus maravillas divinas.

Por eso, queridísimo en el Querer Divino, estemos atentos, estemos en nuestro

puesto, no nos preocupemos por los truenos y tempestades, aunque me hayan amargado

hasta la médula de mis huesos. Yo espero que se cambiarán en Cielo sereno y en truenos

de luz y de amor por el mundo entero y por el triunfo de un Reino tan santo… Podemos

decir que queman bajo la hoguera de las penas en que nos han puesto, pero espero que

Epistolario de Luisa Piccarreta 40

esta hoguera me sirva para quemar la cárcel de mi cuerpo; así podré tomar el vuelo hacia el

Cielo, para poder obtener el Reino de la Divina Voluntad sobre la tierra.

Os agradezco por vuestra acogida ofrecida a mí; por otra parte ruego a Jesús que os

dé su acogida continua en el Fiat Divino. Ruegue por mí, que tengo tanta necesidad: y

dejándoos encerrado en el Querer Santo, unido con la buena Amelia y mi pequeño Piuccio,

me confirmo como vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 30-11-1938

+ + +

66. A Suor Remigia

I. M. I.

Fiat! - In Voluntate Dei!

Mi buena hermana Sor Remigia,

Gracias por tu cartita; la agradezco tanto. El querido Jesús te recompense formando

su Vida en ti; pero se requiere mucha atención: primero que todo debes tratar de tener los

alimentos necesarios para alimentar y hacer crecer al querido Jesús; el primer alimento

necesario es la paz. La turbación no es alimento hecho por Jesús. La paz forma el día y

hace convertir todo lo que hacemos en paz. Con esto formamos materia abundante y divina

para formar, alimentar y hacer crecer a Jesús. Formadas las materias necesarias, el Querer

Divino inviste y forma la Vida de su Voluntad. Oh, ¡cómo está contento entonces¡ Jesús

encuentra en nosotros su Voluntad que lo ama, Lo corteja y lo tiene en fiesta; y entonces,

¿qué cosa sucede, hija mía? Nuestro respiro, nuestro latido y movimiento es el respiro, el

latido y movimiento de Jesús, y nosotros sufrimos su Vida, hacemos el modelo de ella, y

todos nuestros actos son modelados por la Vida de Jesús.

Por eso, sé atenta; ama la paz y todo te sonreirá, incluso el mismo Jesús. Este es mi

deseo para la Santa Navidad: sé buena, hazte santa, haz que todas las cosas sean para ti

Voluntad de Dios. Con esto, teniendo en tu poder un Querer Divino, ¿qué cosa no podrás

hacer de bello y de bueno? Todo. Ruega por mí; y dejándote en las olas eternas del Querer

Divino, me confirmo

Tu afectísima tía,

Luisa, la pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, diciembre 1938

+ + +

67. A Sor Clara

In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

(…) Pero yo, como madre que ama a su hija, quiero ver a mi hija crecer en la Divina

Voluntad. ¡Cómo sería feliz y cómo estará contento el querido Jesús! Serías su benjamina.

Epistolario de Luisa Piccarreta 41

Y ¿quieres saber cómo se crece en el FIAT? Con llamarlo en todo lo que haces, sea

cosa natural sea espiritual. Porque todo es de la Divina Voluntad; por eso quiere amar

siempre junto contigo y, si la llamas, te da su amor en tu poder para hacerse amar, te da su

santidad para hacerte santa, la luz para hacerte conocer y para eclipsar las debilidades, las

miserias, las pasiones, a fin de que no tengas más vida en ti, sino sólo su Voluntad, que

extienda y forme su vida en tu pequeño acto… Si esto haces, se sentirá Reina en mi hija

lejana, pero Reina actuante; le darás mucho qué hacer y lo que haces tú lo hará Ella. No te

dejará un instante, más bien, formará tu respiro, tu latido, el movimiento, el paso e incluso

durmiendo, formará tu reposo y se reposará junto. Pero todo su contento es que se sentirá

reina y Madre de su hija y mía…

Por eso, hija mía queridísima, sé atenta, escucha al querido Jesús, que te habla en el

corazón. ¿Cuántas llamadas no te hace? ¿Cuánta gracia y dulzura no te hace sentir?

Pero ¿sabes por qué quiere confiarse de ti? Quiere darte la tarea más grande, de

hacer de ti una verdadera hija de su Voluntad; y cuando sientas en ti su Vida, sentirás la

necesidad de hacerla conocer a los demás… Por tanto, di al querido Jesús, con todo el

corazón, que quieres vivir en su Querer, que no quieres conocer otra cosa que únicamente

su Voluntad. Él te tomará la palabra y actuará, y oh, ¡qué transformación sentirás en ti!

Sentirás paz perenne, amor que jamás cesa, fuerza divina; en una palabra, te sentirás unida

con Jesús, que hará de actor y espectador, para gozarse lo que harás junto con Él.

Hija mía buena, te he escrito para contentarte y para contentar a Jesús, a fin de que

crezcas y te quedes en el Querer Divino; y, si bien lejana, formarás mi gloria, mi alegría, de

tener una hija que vive y crece en el Querer Santo.

Ahora, estoy contenta que dejaste mi trabajo por el altar del Padre Pío. ¡Cómo es

bello pensar que nuestras labores sirven a Dios!

Me encomiendo a tus oraciones y te dejo en el centro del Fiat Divino, para recibir su

Vida continua, sus besos amorosos, sus abrazos, tan fuertes, que no te será dado

descender de sus rodillas paternas; estarás en sus brazos, como una pequeña niña, para

recibir el alimento de su Voluntad y de su amor.

Hazte pronto santa; y, mandándote el saludo del Fiat, me confirmo tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 2-1-1939

+ + +

68. A la Señora De Regibus, Torino

In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Perdóname por el retraso en responderte; verdaderamente estaba pensando y siento

todavía la necesidad de oír la noticia del P. Beda, pero ¡Fiat!... Sucede casi siempre así, en

este mundo que huye a los pobres humillados. Fiat. Nosotros estamos sobre la hoguera y

quemamos en holocausto a aquel Fiat, al cual estamos obligados de dar vida; por eso forma

mi escondite, mi refugio, mi fuerza. ¿Cómo se puede hacer y vivir sin un Querer tan santo?

Sería vivir sin respiro, sin movimiento, sin el principio por el cual fuimos creados, sería

querer caminar sin tierra bajo los pies. ¡Jesús mío, Mamá mía líbrenme de una desventura

tan grande!

Por eso, ¡estemos atentas! No demos este dolor a nuestro querido Jesús, de vivir sin

la vida del Fiat Supremo. Es vida nuestra, toda y siempre nuestra; no la hagamos a un lado,

vivamos juntos, hagámosla respirar y moverse en nosotros; no perdamos la semilla que

Epistolario de Luisa Piccarreta 42

hemos adquirido al leer las pequeñas gotitas apenas de un Querer tan santo, pero con

nuestros actos repetidos reguémoslo, a fin de que crezca su Vida bella y lozana en nuestra

alma.

Para nosotros es un deber sagrado vivir en el Querer Divino. Ninguno nos lo puede

impedir; y si no hiciéramos esto, nos arrastraríamos en el bien y de nosotros estará lejana la

verdadera santidad.

Te correspondo los deseos, que el Querer Divino nos haga un acto solo de su

Voluntad; entonces comprenderás cuál es nuestro dolor y el del Fiat, de no poderse hacer

camino para hacerse conocer. ¡Cómo amaría una carta del P. Beda! Cuánto consuelo no

llevaría a nuestras almas, dejadas sobre la prensa de un dolor que no parece terminar.

Ruega y haz rogar a todos: se trata de poner a salvo la Vida de la Divina Voluntad en

nuestras almas. Te dejo en el Querer Divino, si quieres ser gran santa. Don Benedetto no

esta muy bien; ruega. Os bendice.

En el centro del Querer Divino me confirmo tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 7-1-1939

+ + +

69. A la Madre Cecilia

In Voluntate Dei!

Mi buena y reverenda Madre,

Perdóneme si no os he escrito rápido, así como no hay bien más grande que

podamos querer, que querer que en nosotros no reine sino sólo la Voluntad Divina.

Tendremos en nuestro poder a Dios mismo, su amor, todo será nuestro; no hay bien que se

hará en el Cielo y en la tierra, que no será nuestro. Seremos la ayuda de todos; junto con

Jesús tendremos un solo respiro, un solo latido, un solo movimiento junto con Él. En cada

acto que haremos correrán mares de santidad y de belleza, tantos, que Dios mismo quedará

raptado por ello.

Por eso, Madre mía, al bien que le quiero no hay bien mayor que pueda querer, que

verla encerrada en la Divina Voluntad. Jesús no nos sacará jamás; nos hará hacer aquello

que Él hace y estará con nosotras todo atento, para hacer de nosotras sus copias. Quiere

que lo asemejemos en todo y, como nosotras no podemos porque somos muy pequeñas,

nos da de lo suyo para tener su intento de darnos; pero, quiere encontrarnos siempre en su

Querer, de otra manera le faltaría la materia divina para darnos su semejanza (…)

+ + +

70.

In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Heme aquí contestándoos; yo no os he abandonado, ni vuestra misión se ha perdido.

Lo que se hace por Dios no se pierde jamás, más bien se forma la semilla que, germinando

hace renacer la Vida, más lozana, más robusta y bella. Todo lo que habéis hecho, tanto por

Epistolario de Luisa Piccarreta 43

vos como por los demás, son semillas que habéis formado, semillas que hacen renacer la

Vida de la Voluntad Divina; pero se requiere nuestra cooperación. Nuestros actos repetidos

en el FIAT, que como agua benéfica riegan la semilla para formar la vida; y, formada la vida,

se requiere nuestra voluntad unida a la suya para hacerla crecer, se requiere nuestro amor

continuo para alimentarla. Por tanto, para nosotros nada se pierde, si verdaderamente

queremos vivir de Voluntad Divina. Esta vida existe en nosotros, no huye; pero necesita no

abandonarla, sino crecerla y alimentarla. El mal es más bien de quien no la ha conocido

todavía, porque para poseer es necesario conocer.

Por eso, ánimo, hija mía, no retroceda. La Voluntad de Dios es nuestra y Vida

nuestra; Dios nos la ha dado cuando creándonos nos sacaba a la luz, como principio de

vida. Ninguno nos la puede quitar, ni la santa Iglesia, ni Dios mismo. Sería como querernos

obligar a vivir sin respirar, sin movernos, lo que es imposible. Pueden quitarnos los libros,

pero la Divina Voluntad ninguno tiene derecho de quitárnosla. Es la cosa más consoladora al

corazón humano poder decir: “Lo que quiere Dios lo quiero yo, lo que hace Dios lo hago yo”.

Los Cielos se abren ante estas exclamaciones para unir al Creador y a la criatura,

siga vuestra misión y ofrézcala por el triunfo del Querer Divino. Además, yo os recuerdo

siempre y os pongo en el Querer Divino, donde quiero encontraros siempre. Por caridad, no

salga jamás, no me dé este dolor; alguna cosa he hecho por usted, por tanto quiero ser

pagada, y ¿sabe qué paga quiero? Que no salga jamás de adentro de la Voluntad Divina.

Agradezco tanto al Rev. D. B. Por sus augurios y de corazón correspondo sus

deseos; que haga por mí un instante en la S. Misa. Nosotros tenemos aquí bajo

humillaciones profundas. Sólo el Señor sabe lo que está pasando; por eso tenemos

necesidad de muchas oraciones, para que el Señor nos dé la fuerza. Le beso la mano y

bendígame.

Respecto a los volúmenes, no están más en mi poder. ¡Fiat, Fiat! Por eso, tratemos

de convertir todas las cosas, las amarguras, estos encuentros dolorosos que me cuestan la

vida; suframos todo en la Voluntad de Dios, estémonos en paz, a fin de que crezca más

bella su Vida en nosotros.

Os mando los augurios de nuevo año, todo de Voluntad Divina.

Os dejo en Ella para haceros santa. (…)

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

1939.

+ + +

71. A un Sacerdote

I. M. I.

¡In Voluntate Dei!

Muy Reverendo Padre,

El Querer Divino le lleva mi augurio, si bien amargada hasta la médula de mis

huesos. Le manda su lluvia de luz y de amor, que eclipsa todos vuestros males y

embalsama vuestras penas, desafortunadamente dolorosas, y convertirlas en santidad y

todas en actos de Voluntad Divina. Oh, cómo estaría contenta, si mis augurios fueran para

usted portadores para transformaros todo en Voluntad de Dios.

Os beso la mano y de rodillas imploro vuestra paterna bendición, rogándoos no se

olvide de rogar por mí, que soy la más abandonada.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Epistolario de Luisa Piccarreta 44

Corato, 24-3-1939

+ + +

72. A la Madre Cecilia

¡In Voluntate Dei!

Mia buona y reverenda Madre,

(…) Ahora siento el deseo de haceros los augurios de Pascua. Madre mía, ¿qué

augurios haceros? Sé que las cruces os circundan; cuántas veces os conviene pasar tragos

amargos, que le hacen sangrar el corazón. Me parece que el querido Jesús la circunda de

estas penas para daros la fuerza, y con voz tierna y amorosa os dice: “Hija mía, estas penas

dámelas a mí, para que me forme los brazos, el corazón y los pasos, toda mi Vida, para

poder vivir en ti”. Madre mía, son las cruces, las penas, unidas al Querer Divino, las que

forman la materia prima para poder dar en nosotros la vida a Jesús, el cual llama nuestra

pequeñez a vivir en Él y a resurgir en Él.

He aquí mi augurio, Madre mía: resurgir no sólo a la Pascua, sino continuamente en

Jesús; así que cada pena, cada acto nuestro sea para nosotros un medio para resurgir en

Aquél que tanto nos ama. Creo que augurio más bello no podría haceros; creo que os será

agradable, mucho más bajo la lluvia de cruces inauditas y de humillaciones profundas. Las

tempestades no parecen terminar. Ruegue que haga resurgir de las tempestades la paz, de

otra manera no se puede vivir.

Mi hermana os dice tantas cosas y os manda sus augurios afectuosos. En modo

especial mando mis augurios a Sor Remigia, que forme su perfecta resurrección en el

Querer Divino; que de cada acto que hace se sirva para crecer en la santidad. Debemos

estar convencidas que no son las cosas grandes que nos dan la santidad, sino las

pequeñas, que las tenemos en nuestro poder y que sirven como alimento de la santidad. Me

encomiendo a vuestras oraciones y, dejándola junto con Jesús para resucitar, le beso la

mano y con mil obsequios, unida a mi hermana me confirmo,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 5-4-1939

+ + +

73. A la Duquesa M. Pignatelli, Pisa

¡In Voluntate Dei!

Estimadísima en el Querer Divino,

Gracias por su preciosa carta y del artículo de la Madre Landa que me mandó. El

Cielo os recompense en el Querer Divino, a fin de que toda su vida no sea otra cosa que un

acto continuo de Voluntad de Dios. Mi buena Duquesa, es muy importante vivir de Querer

Divino, todas las otras cosas, por cuan grandes, quedarían como tantas gotitas de agua ante

el mar; mucho más que nuestro querido Jesús, con vivir en su Querer, encontraría en

nosotros sus pasos divinos, su movimiento, su amor, todo nuestro ser convertido en materia

divina del cual el dulce Jesús se serviría para formar, crecer y alimentar su Vida en nosotros.

Todas las otras cosas por cuan bellas, pueden servir para formar sus obras, pero

sólo el vivir en el Querer Divino sirve para formar su Vida. ¡Que diferencia entre las obras y

Epistolario de Luisa Piccarreta 45

la vida! En cuanto queremos hacer nuestro acto en su Querer, el Cielo se abaja sobre

nuestra cabeza, el amor divino toma su primer puesto y no somos más nosotros que

amamos, que obramos, sino el amor divino que ama, que obra en nosotros; así que somos

los portadores del Fiat, el cual obra en nosotros sus maravillas, de asombrar a los mismos

ángeles. Por eso, también vuestro castillo dedíqueselo a la Divina Voluntad, a fin de que en

las personas que puedan entrar pueda reinar la Divina Voluntad.

Mi buena Duquesa, es desafortunadamente verdad que sólo con el querer hacer

conocer algunas gotitas del vivir en la Divina Voluntad hemos sido castigados, golpeados

inexorablemente con penas tan duras que, si no fuera por la ayuda del Fiat, por las grandes

penas que nos hacen sufrir moriríamos. El único consuelo que queda es que no nos pueden

quitar la Divina Voluntad. Por eso ruegue, que al menos nos dejen en paz y que todo sirva al

triunfo de Ella. Sea sólo la Divina Voluntad nuestro refugio, el bálsamo en nuestras penas, el

refugio cuando nos persigan, a fin de que no nos encuentren.

D. Benedetto os bendice, y yo, dejándoos en el centro del Querer Divino, me

confirmo,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 25-4-1939

+ + +

74. A la Señora Caterina Valentino, S. Giovanni Rotondo, Foggia

Estimadísima en el Señor,

Gracias por su carta. El querido Jesús, para compensarla, (la tenga) tanto en el

orden del Querer Divino, que no mire ni quiera otra cosa que la vida del Fiat Supremo. Oh,

cómo es bello poder decir “yo no quiero ni conozco otra cosa que la Divina Voluntad”. Sea

Ella nuestro refugio, a fin de que, si nos quieren encontrar, nos encuentren sólo en sus

recintos divinos. Por eso, no dejemos escapar nada, incluso nuestras pequeñas

insignificancias, las pequeñas acciones de la vida, sin hacerlas entrar en su mar divino, y en

todo lo que podamos hacer y sufrir, nuestro único objetivo, para el triunfo del Querer Divino,

que viva y reine como triunfador en nuestras almas y de todos… Cómo seremos felices;

cada acto nuestro será una conquista divina. Se verá su dedo, que ha señalado nuestro acto

y con su fuerza creadora ha encerrado en él soles más fúlgidos y cielos más bellos de los

que se ven en la creación.

Por tanto, estemos atentos; no se requiere otra cosa que decisión firme de querer

vivir en el Querer Santo; es Jesús que lo quiere, nos cubrirá con su amor, nos esconderá en

su luz y llegará hasta a suplirnos en lo que nosotros no sabemos hacer.

Me encomiendo a vuestras oraciones. Diga al Padre Pío que ruegue mucho por

nosotros, que la tempestad no parece terminar: estamos siempre bajo los rayos y truenos,

que parece que nos quieren quemar. ¡Fiat! Estemos siempre en el Querer Divino. Con

sentido respeto me confirmo,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 27-4-1939

+ + +

75. Al Padre L. Beda, O.S.B.

Epistolario de Luisa Piccarreta 46

¡In Voluntate Dei

Reverendísimo Padre, Jesús le da las gracias por vuestra bondad de haberme

escrito. ¡Qué consuelo ha llevado a mi pobre alma y a mi confesor Don Benedetto! Todos

nosotros hemos pasado tiempos tristes. Jesús mismo llora amargamente y a mí me rompió

el corazón al verlo llorar. Era una gran demostración de amor, revelándonos lo que la

Celestial Reina estaba por hacer, cómo nos ama y cómo le importaba mucho el enseñarnos

cómo se vive en la Divina Voluntad, cómo se crece en Ella y cómo quería nutrirnos con el

alimento del Divino Fiat. Cuando en Italia salió el libro “La Reina del Cielo en el Reino de la

Divina Voluntad”, esta buena Madre dio el primer paso para hacernos comprender cómo nos

ama, tanto de tomarnos como en su regazo, para darnos este bien del cual es la portadora.

Pero las maquinaciones de los enemigos de su libro frenaron su gestión y Ella misma lo

regresó a las regiones celestiales. Allí, con invencible paciencia, está esperando el cambio

de los tiempos, de las personas y de las condiciones, para retomar su camino y dar aquello

que ahora se desprecia.

Reverendo Padre, es Voluntad de Dios que su reino venga sobre la tierra, por tanto

es segurísimo que vendrá, por vía de amor o por vía de castigos. De otra manera la creación

sería una obra privada de su coronación. Dios parecería como impotente ante las otras

criaturas que poseen la fecundidad, que solamente la Voluntad Divina no podría provocar su

Vida divina en nuestras almas. No, esto no. Estamos convencidos que el Reino de su

Querer vendrá.

Permítame, Padre, que le abra mi corazón como un niño. Inclusive el Cielo se ha

puesto de luto por la prohibición de los libros. Los espíritus malignos de la tierra y del

infierno hacen fiesta, porque la Divina Voluntad tiene tal fuerza, que un solo conocimiento de

Ella, una palabra sobre Ella, una acción hecha con Ella (hace que) los espíritus de las

tinieblas sientan tal tortura, que su potencia se siente como paralizada y sientan

aumentados los tormentos del infierno. Por eso nos debe importar mucho el hacer conocer

este Reino del Divino Querer y de vivir en Él.

Usted debe saber también que, en cuanto hacemos la intención de hacer un acto, el

supremo Fiat, por así decir, nos está espiando si lo llamamos en nuestros actos. Si sí, se

alegra y nos abraza, nos acaricia y embellece, santifica y purifica nuestros actos, y después

el Señor pronuncia sobre ellos su Fiat y hace con ellos sus milagros. Nuestras acciones

forman entonces como el vestido que cubre la divina colaboración, que llena Cielo y tierra…

Padre, si supiéramos cuántos milagros y prodigios están encerrados en la Vida de la Divina

Voluntad, nosotros daríamos la vida por recibir tantos bienes.

Sí, Padre, es verdad, Jesús me ha hablado a mí del índice, pero también de su

grande dolor, y dice que se sentía nuevamente condenado a muerte, no por sus enemigos,

sino por sus amigos; y agrega sin embargo que por esta condena de los libros Él habría

hecho resucitar el Reino en medio a los pueblos.

¿Quiere saber quién ha sido el que ha hecho poner los libros en el Índice? Han sido

ciertos religiosos de Liguria. Que el Señor los santifique; pero Él ha dicho que se burla y

esperará pacientemente el tiempo en que quién está en un puesto seguro será precipitado, y

si hoy ven negro mañana verán blanco.

Oremos y busquemos nuestra estadía en la Divina Voluntad. Hagamos de nuestra

voluntad la celda secreta donde Jesús nos habla y nos revela sus secretos, pero donde nos

revela también sus dolores, porque por ahora su Divino Querer no puede llegar al dominio.

Así haremos despuntar la aurora que llamará al mediodía del Fiat entre los pueblos.

Me encomiendo tanto a vuestras oraciones, como también mi confesor Don

Benedetto. Yo rezaré con todo el corazón por usted, para que la vida del Divino Querer se

establezca siempre más en usted. Ella nos hará sentir la necesidad de comunicar el bien

que posee.

Besándoos la santa mano y pidiendo su bendición,

Soy devotísima sierva de Dios,

Epistolario de Luisa Piccarreta 47

La Pequeña hija del Divino Querer.

Corato 30-4-1939

+ + +

76. Para la Madre Elisabetta

I. M. I. - Fiat!!!

Jesús te estrecha entre sus brazos y encerrándose en tu corazón te da sus bellas

lecciones, y además, ocultándose, quiere ver si las sabes impartir a tus hijas y está atento a

oírnos, para ver si todo sale de la fuente de su Querer, para formar un bello jardín de almas

que vivan sólo de Voluntad de Dios. Así que serás la portadora de la Voluntad Divina en

medio de tus hijas.

+ + +

77. Para Elisa

Fiat – I. M. I.

No estás jamás sola. El aislamiento oprime y hace amargos los actos más bellos de

la vida. Por eso llama siempre en tu compañía a la Divina Voluntad, no la hagas jamás a un

lado, y Ella te dará el alimento para nutrirte, el latido para amarla, y dándote la mano te dirá:

Déjame hacer, para que todos tomen mi luz, que porta mi Fiat.

+ + +

78. A la Madre Elisabetta

I. M. I. A - Fiat

Mi buena y Reverenda Madre,

Le mando la carta con su hermana. Creo que estará contenta y esperamos que

Jesús la consuele. Y consuele también a usted, Madre mía, y le dé la fuerza, y la Divina

Voluntad le sea de guía para hacerla guiar a todas sus hijas por el camino del Fiat Divino. Le

beso la mano y me encomiendo a sus oraciones, y me confirmo

Su devotísima sierva,

Luisa Piccarreta

Un saludo de corazón a su hermana Elisa.

+ + +

79. A Sor Clara

Epistolario de Luisa Piccarreta 48

I. M. I.

¡In Voluntate Dei! - Fiat!

Mi buena hija Sor Clara,

Te encomiendo hacer en todo la Divina Voluntad, porque estando con Ella tenemos

nuestro refugio, donde ninguno puede penetrar para hacernos mal, nuestra fuerza de

soportar todo. Esperamos que quiera curarte y que todo vaya bien.

Te mando 3 dulcecitos. Te dejo en el Querer D. Para hacerte santa y mandándote el

beso de Jesús me confirmo tu afectísima.

Luisa Piccarreta

+ + +

80. A Sor Remigia

Mi buena hija, Sor Remigia,

Gracias por tus augurios de Pascua y de San Luís; pero lo que te recomiendo es no

perder jamás la paz y no pensar en tus miserias y debilidades. Cuanto más pienses más las

sentirás y en verdad harás llorar a Jesús, mientras que con no pensar en ellas, el querido

Jesús las cubrirá con su amor y la luz de su Querer las cambiará en fortaleza y riqueza

divina. Oh, cómo quisiera que no te ocuparas de otra cosa que de vivir de Voluntad Divina,

para hacer que el dulce Jesús viva siempre junto contigo. No lo pierdas jamás de vista, hija

mía, no lo dejes jamás solo en tu corazón. Todo lo que hagas, sirva para cortejar y para

amar a Jesús. Él mira todo lo que tú haces, si son cosas dirigidas en tu corazón a amarlo y a

darle compañía; y ¡oh! Cómo queda amargado cuando tus actos externos no hacen eco en

tu interior, llevándole tus besos, tu amor, tu suspirada compañía… Si quieres ser santa vive

siempre junto con Jesús. Él se ocupa de hacer de ti su copia fiel, tanto de poder decir:

“Jesús ha hecho de mí otro Jesús. Éste es su propósito. Hija mía, conténtalo.

Ruega por mí; y dejándote en los brazos de la Divina Voluntad, como una niña que

se deja hacer todo por su mamá, me confirmo tu afectísima tía,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 26-6-1939

+ + +

81. A la Madre Cecilia

Mi buena y reverenda Madre,

Gracias infinitas por tus augurios, y los de tus cartas de Pascua, tan agradecidas por

mí, y también por las pequeñeces que me mandaste; gracias de todo. Me siento muy

agradecida y, aunque tú me olvides, yo no te olvidaré jamás; y como soy un ser incapaz de

hacer bien a ninguno, por eso ruego por quien me ha querido tanto, y quizá me quiere

todavía, porque en mis condiciones actuales parece que he caído de la gracia de todos;

pero no de la de mi querido Jesús, y eso me basta.

Por tanto, queridísima Madre mía, no hago otra cosa que rogar al Querer Divino que

me supla, dándote la gracia más grande, de encerrarte en su Voluntad, donde encontrarás

todo lo que te hace falta para hacerte gran santa. No pertenezcas más a la familia humana,

sino a la divina; tendrás a tu disposición luz, amor, santidad; así que tus penas, tu carácter,

Epistolario de Luisa Piccarreta 49

serán investidos por las penas y el carácter divino, y todo se cambiará en amor. El amor te

hará feliz, mucho más que nada harías sola, sino siempre con un Querer tan santo, que todo

puede.

Creo que agradecerás mis pobres oraciones, madre mía. No nos queda otra cosa en

la vida que cerrar los oídos a todo, si queremos estar en paz aún en las más grandes

tempestades. Sólo el Señor sabe lo que está pasando, y de las personas que no lo

esperaba. Jamás se podía pensar que en personas religiosas hubiera tanta perfidia; pero el

Señor bendiga a todos y defienda su Santo Querer, que tanto ama que sea conocido. Por

eso, oremos.

Agradezco también a toda la comunidad. Ruego a todas que se escondan en el

Querer Divino si se quieren hacer santas. Con las pequeñas cosas, con pequeñeces se

forman las piedras para dar al Fiat Divino el trabajo de fabricar nuestra santidad, y basta

para esto con una intención, un pensamiento, una palabra callada, un suspiro de que se

quiere el Santo Querer.

Madre mía, ruega por mí. ¿Cuándo te volveremos a ver? Pero Fiat, Fiat. Te dejo en

el Querer Divino y, si bien alejadas, estaremos unidas; y besándote la mano, me confirmo

siempre tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

82. Al Sr. Tommaso Lotito

Muy estimado en el Señor,

(…) Le agradezco su atención, y por el recuerdo que guarda de nosotros. La Reina

de Cielo y el querido Jesús lo recompensen y lo hagan santo. No hay cosa más bella que la

santidad que mira en todo la Divina Voluntad, la cual es portadora de paz y de amor,

embalsama las penas formando su vida y su santidad, y nos hace portadores de nuestro

Creador, haciéndose vida de nuestra vida. ¡Cómo seremos felices viviendo junto con

Nuestro Señor! Pero le recomiendo, hacerse santo.

Le hago saber que es cierto que hemos salido del hospicio, pero por causas de salud

y no por otra cosa. Por gracia de Dios no hemos hecho nada de mal, ni desagradado a

ninguno; por eso estoy igualmente contenta, porque hacía la Divina Voluntad en el hospicio,

y la Divina Voluntad hago fuera de él; nuestra suerte cambia cuando no hacemos la Divina

Voluntad. ¡Qué suerte infeliz nos hacemos nosotros mismos! Somos como aquellos que

viven sin mamá, sin papá, sin quien la proteja y defienda. Por eso estemos atentos, no

salgamos de la Divina Voluntad, que para nosotros es portadora de todos los bienes.

También agradezco a Mons. Giaffi y con toda la estima le beso la mano, y de rodillas

imploro su paterna bendición; le recomiendo lanzar en las almas la semilla de la Divina

Voluntad como principio de Vida, se necesita que muchas almas se santifiquen y se salven,

porque sólo el Fiat Divino es principio, medio y fin; desplazado el principio, se pierde el

orden de nuestra salvación. Dígale a los demás que recen mucho por mí, que tengo tanta

necesidad.

Os dejo a todos en el Querer Divino; rueguen por mí. Vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 50

83. A Irene

¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija,

Cómo estoy contenta al oír que una hija mía lejana quiere hacer camino para hacer

conocer al Sumo Pontífice la necesidad que el Fiat Divino sea conocido y venga a reinar

sobre la tierra. El bien, por cuanto bien sea, si no es conocido, no es querido ni amado ni

apreciado. ¿Pero será realizable lo que dices? Se requieren personas que estén cercanas,

que gocen del afecto y estima del Santo Padre, para prestarse a esto que tú dices, y

además en estos tiempos tan tristes, en que lo sobrenatural lo quisieran encerrar en el Cielo,

como si tuviéramos un Dios lejano, mientras vive en nosotros y es respiro de nuestro

respiro, latido, movimiento, actor y espectador de todo lo que nosotros hacemos… Y todo su

dolor es que, mientras vivimos de Él, nos volvemos como extraños y no hacemos una

nuestra voluntad con la Suya; su dolor es tanto que lo hace sufrir y delirar de amor.

Mi buena hija, fueron apenas las gotas del conocimiento del Querer Divino, ante el

gran mar que ha manifestado su Santísima Voluntad, y el demonio fue tomado de tanta

rabia, que hasta en el Vaticano se hizo sentir y venció, hasta hacerlos prohibir; porque si el

Fiat Divino es conocido, el reino del enemigo terminará: ésta es toda su rabia. Pero el Señor

vencerá, porque son decretos divinos, el que vendrá su reino sobre la tierra. Es cuestión de

tiempo, pero sabrá hacerse camino; a Él no le falta ni potencia ni sabiduría para disponer las

cosas.

Por eso os digo: aquello que puedas hacer, hazlo; yo te acompañaré con mis pobres

oraciones. Yo daría la vida, por obtener un bien tan grande a toda la humanidad, y tú ofrece

todos tus sufrimientos, incluso tus pequeños actos naturales, para obtener un bien tan

grande. Llámalo en todas las cosas, sean espirituales como temporales, porque Él, como

Vida, quiere el primado en todo, quiere ser reconocido como vida de todo, y muchas veces

nos sujeta a una atención de más, a un suspiro, a un pensamiento, para hacerlo festejar y

agrandar su dominio en nuestra alma. Quien quiere vivir de su Voluntad es su alegría y su

fiesta continua.

Os dejo en el Querer Divino para haceros santa. Un saludo de corazón a toda la

familia.

Tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 5-12-1939

+ + +

84. I. M. I.

Fiat - ¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Ánimo y confianza. La Divina Voluntad ha hallado su trabajo en tu alma y, cuando

sufres de más, parece que quiere apremiar su trabajo, para tener el contento de verte como

Él quiere y le agrada, y así poderte decir: “Mi hija me asemeja tanto en las penas como en el

querer lo que Yo quise, que fue sólo la Voluntad del Padre Celestial; ¡Cómo estoy contento!

Es verdad que tú sufres, y Yo corro a sostenerte en mis brazos, a fin de que tú sientas la

fuerza y el aliento potente de mi Voluntad, que va creando en ti la nueva vida que quiero, y

todas tus penas las convierte en preciosas gemas de amor. Y cuando me siento amargado

corro, vengo a ti, para endulzarme en tus penas, que tienen el sello de mi Querer Divino, y

Epistolario de Luisa Piccarreta 51

para endulzar las amarguras que desgraciadamente me dan las otras criaturas. Por eso te

recomiendo hija mía, ten paciencia, hazme de hostia, hazme venir a consagrarme en ti; pero

no te quiero hostia muerta, sino viva y hablante, y tu dolor sea siempre la lámpara encendida

que jamás se apague y que incesantemente me ama”.

Hija mía bendita, ¡cuán bueno es Jesús! Parece que nos reduce a polvo, para darnos

vida nueva y para encontrar su Vida en nosotros.

Por eso te recomiendo, en cualquier estado en que estés, estate tranquila, no

pienses en el frío o el calor; la Divina Voluntad es más que todo, más que la plegaria, más

que el recogimiento, más que el fervor, más que los milagros, más que todo. Por tanto hija

mía, estemos siempre unidos a la Divina Voluntad. Ruega por mí, y yo de corazón lo haré

por ti.

Te mando un beso y un estrecho abrazo en el Querer Divino, tu afectísima,

La pequeña hija del Querer Divino

Corato, 30-6-1940

+ + +

85. A la Srita Mazari, Bari

I. M. I.

Fiat!

Mi buena hija en Jesucristo,

No te desanimes, no pierdas jamás la confianza; lo que te recomiendo es mirar tus

cruces como tantas visitas de Jesús, el cual te lleva la vida de la Divina Voluntad para

hacerla reinar en ti, y para darte como alimento todo su amor, para crecerte en sus brazos a

su semejanza y hacerte de una belleza rara, de raptarlo a Él mismo. Si tú haces la Voluntad

de Dios, sentirás una fuerza en todas tus penas, sentirás una mano invisible que te ayuda,

que te guía y que hace en ti lo que tú haces; porque cuando se hace la Voluntad de Dios, el

trabajo es más de Dios que de nosotros. Por eso no sabría decirte otra cosa: haz la Divina

Voluntad, vive en Ella y está segura que te harás santa; sentirás el vínculo y la armonía con

la Familia Divina. Lo que es de Ellos será tuyo; por tanto destierra el temor y el miedo; y

todas las circunstancias más penosas te llevarán el beso, la fuerza, la Vida de la Divina

Voluntad, embalsamada por su amor y su alegría.

Di a la buena Carmela que tenga paciencia. Jesús la ama tanto que la mira

continuamente y con el pincel de las penas la está pintando, para hacer de ella una imagen

más bella, para que lo asemeje.

Te mando los augurios de la buena Pascua: haz que resurja en ti la Divina Voluntad.

Te dejo en el Querer Divino y hazte santa, para que la tierra no sea para ti más tierra, sino

Cielo.

Reza por mí; y saludándote de corazón, me confirmo tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

86. A la Madre Cecilia

Epistolario de Luisa Piccarreta 52

I. M. I.

Fiat! - ¡In Voluntate Dei!

Mi buena y querida Madre en el Querer Divino,

Gracias por los augurios, y yo los correspondo de corazón; pero los augurios más

bellos que puedo hacerte es que tu voluntad resurja en la Divina Voluntad, para tomar tu

puesto de honor en todo el orden de la Creación, donde Dios quiere que estemos.

Madre mía, si no estamos en el Querer Divino estamos sin lugar, sin habitación, sin

medios para vivir y hacernos santos. Si Jesús no encuentra su Voluntad en nosotros, no

encuentra la materia adaptable para hacernos santos, ni puede hacer de nosotros una copia

fiel suya; por eso mi augurio es que resurja nuestra voluntad en la suya, así darás trabajo a

Jesús. Oh, cómo estará contento, y tú sentirás su paz, la confianza, el amor, el pleno

abandono en sus brazos; te sentirás vivir segura, como una niña en los brazos de la mamá.

¡Cómo te sentirás contenta y como estará contento el querido Jesús!

Madre mía, no puedo alargarme más. Estoy verdaderamente enferma y casi

imposibilitada de escribir; me perdona. Corresponda de mi parte los augurios a Sor Remigia.

Por ahora no puedo responderle, te recomiendo que no pienses en ti misma, porque el

pensamiento de nosotros mismos nos quita el pensamiento de Dios y nos aleja la santidad,

haciéndonos crecer enfermos en el bien.

Mi hermana le besa la mano y le corresponde los augurios. La dejo en el Querer

Divino y, besándole la mano, me confirmo su afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 28-3-1940

+ + +

87. A Federico Abresch

I. M. I

In Voluntate Dei - Fiat!

Estimadísimo hijo en el Querer Divino,

Gracias por todo; el buen Jesús lo recompense con perder todo en la Divina Voluntad

y con tener la suya como escabel bajo sus pies divinos. Cómo os sentirías feliz, porque con

querer vivir junto con el Querer Divino, lo que es de Jesús y de la Mamá Reina es nuestro;

nuestra es su santidad, su vida, los mares inmensos de sus riquezas. Jesús y la Reina se

sienten felices, de que no están solos en su felicidad y en los bienes que poseen, sino que

tienen los hijos del Fiat, que son también hijos suyos, que forman su compañía y viven junto

con Ellos; y lo que es más, si nos falta alguna cosa, toman a pecho nuestra santidad, nos

suplen en todo, nos dan su amor y todo lo que han hecho para nuestro cortejo y dote, para

poder nosotros hacer vida con Ellos. Así que todo es nuestro, viviendo en el Querer Divino, y

todo podemos dar a Dios; más bien, cada acto de Voluntad de Dios que hacemos crea su

vida en nosotros y formamos la larga generación de Dios en los nuestros.

Por eso, la cosa que más facilita el vivir en el Querer Divino es el hacer lo que

podemos hacer porque Dios lo quiere; en nuestro acto viene impreso un Fiat y se forma la

Vida Divina. Así que con no vivir en el Querer Divino impedimos la generación divina en

nuestros actos, porque no encuentra en nosotros la materia moldeable para formar su Vida,

es decir no encuentra su santidad, sus virtudes, para poder generar… ¡Cuántas Vidas

Divinas reprimidas y no salidas a la luz porque falta la vida de su Voluntad en las almas!

Epistolario de Luisa Piccarreta 53

¡Qué dolor, qué amarguras indecibles! Por eso, roguemos que se conozca el vivir en el

Querer Divino.

También os agradezco de todo lo que me dice Sor María. Gracias a Dios; me ha

levantado de tantas amarguras de las que mi corazón está inundado. Si puede saber más,

sería feliz de conocerlo; de lo demás, ¡Fiat, Fiat!

Ahora, le hago conocer que la Santa Comunión la hago todos los días y la Santa

Misa una vez a la semana, mientras que antes, incluso cuando había salido del convento, se

celebraba todos los días; así como después de seis meses de la prohibición de los libros

murió nuestro Obispo, los padres que hicieron prohibir los libros podrían obtener del Santo

Oficio, después de la muerte del Obispo, que me prohibieran la Santa Misa. Pero la Divina

Voluntad, en la cual encuentro todo, e incluso la Santa Misa, no me la puede quitar ninguno.

Queridísimo en el Querer Divino, yo no sé cómo agradecerle, que como hijo quisiera

ayudarme si yo tuviera necesidad en las cosas necesarias; ¡gracias, gracias! Más bien,

quiero decirle un secreto prometido por el Fiat Divino, que tomará a pecho a todos aquellos

que vivirán en Él y se hará portador de todo lo que necesitamos, tanto en el alma como en el

cuerpo; no dejará faltar nada a ellos, y, si fuera necesario, incluso con medios milagrosos.

Nos encontraremos en las condiciones de la Creación, que una cosa creada no tiene

necesidad de la otra, todas son ricas en sí mismas; están con sumo acuerdo y no se apartan

jamás de su puesto. Nuestro puesto es la Divina Voluntad. Si vivimos en Ella, nos tendrá en

su mesa y nada podrá faltarnos. ¡Cuán bueno es el Señor! Agradezcámoslo de corazón.

Además de esto, os hago saber que el querido Jesús está disgustado porque

ninguno tiene interés por una causa tan santa. Por eso, si usted quiere, puede hacer, mover

o impulsar a alguna persona, hágalo, que dará un gusto a Jesús; y si se puede ocupar en

hacerme recibir la Santa Misa, ¡cómo se lo agradecería¡ La he tenido por más de cuarenta

años y, sin saber las razones, me la han quitado ¡Fiat, Fiat!

Me encomiendo a sus oraciones y, dejándolo en el mar del Querer Divino, le mando

el saludo del Fiat a usted, a la buena Amelia, al pequeño Piuccio y al grupito, y me confirmo

vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 10-4-1940

+ + +

88. A Federico Abresch

I. M. I.

¡In Voluntate Dei

Estimadísimo hijo en el Querer Divino,

Le agradezco en el Querer Divino todas sus atenciones, y las cosas reconfortantes

que me mandó.

Debe saber que en el Querer Divino ni siquiera la humildad existe, sino la puro nada,

la cual conoce con claridad que todo lo que bien se puede hacer, es el Todo que obra en la

nada, así que la pobre nada está en acto de siempre nacer; es el Todo que crece y forma su

vida en la nada. Oh potencia del Querer Divino, en cuanto el alma se decide a querer vivir

en Él, la Trinidad Santísima toma su primer lugar obrante; y como es acto de Voluntad

Divina, todos quieren su puesto de honor en aquel acto: la Reina del Cielo, los ángeles, los

santos y todas las cosas creadas. Así que con un solo acto de Voluntad Divina nosotros

contenemos todo, abrazamos todo y damos todo a Dios, incluso todo lo que hizo el Verbo

Eterno sobre la tierra, los bienes que descendieron a favor de todos son incalculables.

Epistolario de Luisa Piccarreta 54

Hijo queridísimo, con dolor he recibido la noticia del P. Bruno; del resto, ¡Fiat, Fiat! Se

ve que el demonio se roe de rabia, poniendo obstáculos para no hacer conocer la Divina

Voluntad… No es necesario que yo os mande la obediencia, os mandaría miles; pero es

absoluta Voluntad de Dios que nos ocupemos de hacerla conocer, incluso a costa de la

propia vida; y en vez de ser presunción, como usted dice, sería el más sacrosanto deber, y a

quien se ocupa de Jesús, Él lo tendrá como predilecto de su corazón, dándole el primado en

su Reino.

Por los escritos no hay nada que temer que puedan ser destruidos. Jesús los tiene

custodiados y hay de quien pudiera osar tocarlos, porque los escritos son suyos, no míos y

sabrá defender bien lo que es suyo.

Con respecto a Piuccio, yo lo tengo como hijo de un milagro; ¿cómo quiere que el

Señor no deba servirse de él para hacer de él cosas grandes? Por eso, hágalo crecer

santamente y todo en la Voluntad de Dios, y el Señor hará todo el resto. Ruegue por mí; y

dejándoos en el Querer Divino para formar vuestra vida toda empapada en Él, saludo de

corazón al padre, a la madre y al hijo, vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 3-6-1940

+ + +

89. A Federico Abresch

I. M. I.

In Voluntate Dei - Fiat

Estimadísimo en el Querer Divino,

Recibí su querida carta de Boloña y, no pudiendo responderle rápido, no estaba

segura a dónde escribirle, si a Boloña o a San Giovanni (Rotondo); por eso no le he escrito.

Por tanto, si el Querer Divino lo quiere, puede venir cuando quiera. Porque es el Querer

Divino quien debe tener su primer lugar en todos nuestros actos. Si esto hacemos, nos

llevará como en su regazo y lo que hacemos nosotros lo hará junto con nosotros: amaremos

con su amor, oraremos juntos, sus pasos serán nuestros… Oh, cómo estará feliz de

desarrollar su Vida con la criatura que lo conoce, porque sólo el conocimiento nos da el

sumo bien de poseerlo. Sus bienes los hace nuestros, y oh, ¡cómo está contento de

hacernos vivir con su mismo Querer y de vernos poseedores de sus mismos bienes! En este

Santo Querer Divino ve los mares de su amor no más desiertos, sino poblados por sus hijos.

Por eso, nos importe mucho refugiarnos en la Divina Voluntad como vida nuestra.

Queridísimo hijo en el Querer Divino, ya que se encuentra cercano al santo Padre

Pío, háblele de nuestras cosas, a fin de que hable de ellas al Señor y, si el Señor lo quiere,

le diga alguna cosa. Me encomiendo a sus plegarias, que de ellas tengo tanta necesidad;

bésele las manos por mí.

Me encomiendo a sus oraciones y, dejándolo en el Querer Divino, para que pueda

vivir más en el Cielo que en la tierra, los saludo de corazón: padre, madre y al pequeño Pío.

Su afectísima.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 5-8-1940

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 55

90. A Sor Remigia

Fiat

Mi buena hija Sor Remigia,

Te ruego que no quieras perder el tiempo. Oh, cómo amaría oírte decir: “yo no pienso

si soy buena o mala, ni si soy fría o caliente; mi pensamiento es el hacer correr todos mis

actos y mi ser en la Voluntad de Dios”. Entonces pensará Jesús en hacerte santa, en

hacerte constante y buena, cómo Él te quiere. Mientras tengas tu pensamiento en ti misma,

aun en el bien, Jesús no tomará las riendas para guiarte y para hacer de ti otro Jesús,

repetidora de su Vida. Deja hacer a Jesús y verás que pronto te sentirás distinta de la que

hoy te sientes. Jesús sabe hacerlo mejor que nosotros; por tanto déjalo hacer.

Te mando mis augurios; ¿pero sabes cuáles? Que no te reconozcas más en ti

misma, sino en Jesús. Oh, ¡cómo te querrá bien! Te llevará en sus brazos, te dará el lugar

en su pequeño Corazón. Sé atenta y vive toda abandonada en Jesús.

Te saludo,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

91. A la Madre Cecilia

Fiat

Mi buena y reverenda Madre.

Heme aquí para hacerle los augurios de la Santa Navidad: ¿qué augurio más bello

para hacerle, que mandarle al pequeño Jesús, a fin de que la haga nacer junto con Él? Oh,

cómo lo suspira, y llega hasta a llorar, porque no quiere estar solo, sino quiere a la criatura

para renacer y para vivir juntos. El querido Niñito os dirá al oído del corazón: “Hija mía,

hazme vivir en ti; haz todo junto Conmigo, y Yo te daré mi santidad para hacerte santa, mi

belleza para embellecerte, mi sabiduría para hacer que todo sea orden en ti; después te

daré el gran don de mi Voluntad para hacerte respirar, latir, amar junto Conmigo” Os dirá:

“Entonces estaré contento, cuando vea, que me asemejas en todo”.

Madre mía muy querida, contentemos a Jesús, renazcamos con Él y vivamos juntos.

Él es recién nacido, no quiere estar solo, siente la necesidad de la compañía de quien lo

bese y le enjugue las lágrimas. Madre mía, éste es mi augurio; creo que Vuestra Maternidad

estará contenta… Mucho más que cada acto de más que hacemos en el Querer Divino es

un renacimiento de más que hacemos. Nosotros renacemos en Jesús y Él en nosotros; así

volveremos feliz al pequeño Jesús.

Dejándola para renacer junto con Jesús, le beso la mano.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 56

92. A la Sra De Regibus, Torino

Fiat

Mi buena hija en el Querer Divino.

Gracias por vuestros augurios en el Querer Divino. Nuestro largo silencio no me ha

preocupado, porque se sabe que cuando nos encontramos bajo el peso de las

humillaciones, todos nos huyen y algunos están arrepentidos de habernos conocido; esto

sucedió también a Jesús. Pero sea siempre hecho el Querer Divino. Sólo Él es fiel, más bien

nos abre sus brazos para darnos un refugio seguro para alimentarnos sólo con su amor y

decirnos: “Hija mía, no temas; dame todos tus actos para poder crecer y alimentar mi Vida

en ti. Y sabe que, para confusión de quien no ha querido conocer mi Voluntad, reinará y

formará su Reino sobre la tierra. Soy el Dios poderoso y me serviré de todos los medios

para obtener al hombre y hacerlo resurgir en mi Voluntad

Hija querida, me desagrada del P. Beda; y ¿por qué los manuscritos no llegaron a

Roma? ¿Quién lo impidió? Yo sé, por fuente segura, que en el Santo Oficio había demandas

de todas partes, que querían que los escritos salieran a la luz… De lo demás, se ve que el

Señor quiere hacer todo, si no hoy, mañana. Por eso, os recomiendo no salir jamás del Fiat,

si quiere ser una de las llamadas a vivir en Él y tener vuestro puesto de honor.

Ahora os mando los augurios de hacer crecer al Niñito Jesús en vuestra alma y de

vivir junto con Él, de mirarlo siempre en vuestro interior, para hacer lo que Él hace. Dígale:

“Quiero ser tu copia”. Os mando los augurios de la hermana, y saludándoos me digo,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

93. A la Señora Furilli

Fiat - ¡In Voluntate Dei!

Muy estimada en el Señor,

Me ha dado mucho gusto oír vuestras noticias, si bien dolorosas; pero son una buena

señal de que el Señor nos ama y que quiere hacer de nosotros sus copias fieles. Jesús tiene

necesidad de repetir su Vida sobre la tierra, y la puede repetir en quien se somete en todo a

su Voluntad adorable, porque con hacer su Voluntad en todos nuestros actos, espirituales y

naturales, se forma su imagen y corre como moneda para el Cielo. Pero lo que os

recomiendo es: no os pierdas jamás por el coraje, no os perturbes jamás, trate de vivir

abandonada en los brazos de Jesús, y Él os hará de Mamá, de Padre, de custodio; lo

sentiréis vivir y latir en vuestra alma, que forma la vida de vuestra vida.

Agradezcamos al Señor todo lo que ha dispuesto de nosotros. Sólo le ruego no salir

jamás de su Voluntad; así el Señor le dará su amor para amarlo, su santidad para haceros

santa, su Paz en las borrascas de la vida. Junto con Él os sentiréis fuerte, de una fuerza

divina en las penas que sufrís; así no temeréis de nada.

Ruegue por mí, como de corazón lo hago por usted. Saludándola y dejándola en los

brazos del Fiat Divino, me confirmo vuestra,

Luisa Piccarreta

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 57

94. A la Sra. Savorani, Faenza

Fiat - In Voluntate Dei

Mi buena hija en el Querer Divino,

Gracias por tus augurios y de tantos bellos recuerdos que guardas hacia mí. Hija

mía, debes compadecer y dispensar que yo no pueda escribir mucho, ni responder a todas

tus bellas preguntas, pero te encomiendo toda al Señor, a fin de que te hable Él y hagas

todo lo que a Él más agrade. A mí lo que me interesa es que vivamos de Voluntad Divina,

porque estos son todos los suspiros, las ansias (de Jesús) y quizá también sus lágrimas,

porque no ve en nosotros el propósito por el que nos ha creado: su semejanza divina. Nos

ve fuera de sus habitaciones, como hijos ciegos, cojos, que no nos semejamos a nuestro

Padre Celestial… ¡Qué dolor para nuestro querido Jesús! Tener hijos que no conviven con

Él, por tanto que no aman con su amor, no son santos con su santidad.

El orden, la paz, están lejanos de ellos, porque no viviendo de Voluntad Divina, no

tienen ni capacidad, ni fuerza, ni espacio para poder abrazar y hacerse copias de nuestro

Creador. Por eso te recomiendo no salir jamás de dentro de la Divina Voluntad; tenla por

vida, por alimento, por vestido real, por habitación, y Ella tomará empeño de todo, te suplirá

en todo y no dejará que falte nada a quien vive en su Querer.

Nada bello podría decirte de nuestras cosas, que pertenecen a la Divina Voluntad;

pero el Señor hará su vida, porque es decreto divino que la Divina Voluntad formará su

Reino sobre la tierra.

Si no te es fastidioso, quisiera una decena de copias de la Consagración reimpresa.

Por tanto oremos y nuestras pequeñas penas ofrezcámoslas para obtener el triunfo de la

Divina Voluntad sobre la tierra. Seremos nosotras las primeras afortunadas; tendremos en

nuestro poder el amor y la santidad divina y al mismo Jesús, y así haremos nuestro camino

junto con Él.

Te dejo en el Querer Divino. Ruega mucho por mí, que de ello tengo tanta necesidad.

Renuevo los augurios. Tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 10-1-1941

+ + +

95. A un Sacerdote

In Voluntate Dei - Fiat

Muy Reverendo Padre,

Vengo a haceros los augurios por vuestro onomástico, y como no sé decir nada, os

mando a Jesús, a fin de que Él mismo os haga los augurios; y ¿sabe que os dice Jesús?

“Hijo mío, te auguro verdadera santidad, y para hacer esto te doy mi amor por alimento, ni

Voluntad por vida, todas las obras, penas y virtudes mías por dote. Escucha –dice Jesús-,

mis augurios no son finitos y una simple atención, como hacen las criaturas, ah, no, no; mis

augurios son inmensos, son fuentes, y entonces estoy contento, cuando me doy todo Yo

mismo. Así que de ahora en adelante tú me llevarás a mí, y Yo y tú haremos vida juntos”.

Padre santo, este es el augurio de Jesús y también mío; creo que los agradecerá.

Lo dejo en el Querer Divino. Ruegue por mí, como de corazón lo hago por usted. Le

beso la mano y de rodillas imploro vuestra paterna bendición. Vuestra,

la pequeña hija de la Divina Voluntad

Epistolario de Luisa Piccarreta 58

+ + +

96. A Federico Abresch, Bologna

Fiat - In Voluntate Dei

Muy estimado en el Querer Divino,

El Cielo lo recompense por todas vuestras atenciones, parece que también Jesús le

dice: “Gracias, hijo mío”. Y yo estoy contenta de aquello y del modo como lo habéis hecho.

Un pensamiento me dice: ¿pero el Santo Padre se tomará la molestia de leerla? Y además,

a quién decir si concede la gracia? Creo que todo quedará en el aire. ¿No podría este amigo

suyo recomendarse a alguno que pudiera acercarse al Santo Padre para recordarlo, para

obtener doble gracia? Del resto, sea siempre hecha la Divina Voluntad, la cual más que todo

nos debería interesar, porque es Vida Divina.

En cuanto nosotros llamamos a la Divina Voluntad en nuestros actos, así formamos

la generación de la Vida Divina en ellos, y oh, como está contento Jesús, porque ve generar

su Vida en los actos de la criatura, y nosotros quedamos enriquecidos, dentro y fuera, de

tantas Vida Divinas por cuantos actos hemos hecho en su Querer.

En cuanto nosotros queremos hacer su Voluntad, así la Trinidad Sacrosanta nos da

su amor, nos cubre con su belleza, nos da su bondad, de modo que sentimos el orden

divino; en una palabra, nos da las materias primas necesarias para formar su Vida. Así que

en estas Vidas siente su amor que lo ama, se siente dar Ella misma por las criaturas. Es

exactamente éste el propósito de Dios; que vivamos en su Voluntad para formar sus

generaciones en la criaturas; porque todas las cosas creadas por Dios, todas poseen el bien

de generar; el hombre genera otro hombre, el pajarito otro pajarito, y así de lo demás; ¿sólo

la Divina Voluntad no debe tener este bien? Por eso esté atento a vivir sólo de Voluntad

Divina.

Lo dejo en el Querer Divino, salúdeme a todos con aquel amor con que nos ama

Jesús, me confirmo como su afectísima.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

97.

Mi buena hija,

Gracias de todos tus augurios, yo te los correspondo de corazón. Haz que tú obres

siempre santa y rectamente para poder decir: “resurjo con todos mis actos junto con mi

dulce Jesús”. Cómo es bello poder decir: “En todo lo que hago llamo a Jesús a resurgir;

hago mía su Voluntad para hacerla vida y así poder ser un solo acto con la Divina Voluntad”.

Hija mía, este es mi augurio. Te recomiendo no perturbarte jamás, ama la paz; Jesús

reina en las almas pacíficas. La confianza sea tus brazos para refugiarte en cada encuentro

en el Corazón Santísimo de Jesús, para hacer vida junto con Él. No te alejes de Él jamás,

jamás, si quieres ser santa.

Te dejo en el Querer Divino, te saludo de corazón –ruega por mí– y te mando todo el

amor del Fiat como saludo.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Epistolario de Luisa Piccarreta 59

+ + +

98. A Madre Cecilia

Mi buena y muy querida Madre,

Gracias infinitas por vuestros augurios y también por vuestras atenciones, y con todo

el afecto del corazón le correspondo los augurios, augurios que parten de los suspiros y del

amor sofocado de nuestro Querido Jesús. Él suspira, gime y llega hasta llorar, porque quiere

que vivamos en su Querer; pero ¿sabe por qué, Madre mía? Quiere que amemos con su

amor, que seamos santos con su santidad y que seamos investidos por su belleza, y sólo en

su Querer Divino podemos poseer estas cualidades divinas, que nos hacen casi similares a

Él. Y Jesús, viendo en nosotros su semejanza, nos ama tanto que nos toma entre sus

brazos, nos nutre con su amor y, si debemos obrar, quiere hacer Él lo que nosotros

debemos hacer, temiendo que nosotros podamos descender de sus brazos, desprendernos

de su amor y palidecer su santidad.

Éste es mi augurio, Madre mía muy querida, a fin de que viviendo siempre en su

Querer podamos resucitar en su Resurrección. Jesús nos espera en su Voluntad para

hacernos resucitar en su misma Resurrección. Sólo en su Querer podemos decir: “He

amado a Jesús, he hecho todo lo que Él quiere, he hecho todo y le he dado todo, incluso a

Jesús mismo”.

Me debe compadecer Madre mía, porque yo no sé hacer otros augurios, sino que su

Voluntad viva en nosotros, porque en Ella está el bien máximo que yo pueda querer para

usted, y os amo como la ama Jesús. Hago los augurios a las hermanas que me conocen y

se acuerdan de mí. El mío, es éste, para todas, dos palabras: “Quiero lo que quiere Dios,

para hacer lo que hace Dios”.

Me encomiendo a vuestras oraciones y, dejándola en las olas eternas del mar del

Querer Divino para haceros una gran santa, os beso la mano, y recomendándoos mis

agradecimientos y augurios os saludo con el mismo amor de la Santísima Divina Voluntad.

Vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

99. A Federico Abresch

Muy estimado hijo en el Querer Divino,

Agradezcamos todo al Señor, que con tanta bondad se ha querido servir de esta

pequeña y la más pobre de todas las criaturas para manifestar el vivir sublime en el Querer

Divino. Es costumbre que se manifieste a los pequeños y a los más ignorantes a fin de que

nada nos atribuyamos a nosotros mismos, sino todo a su amor infinito por nosotras,

miserables criaturas. Pero ¿quién puede decir lo que Él ha dicho de un vivir tan santo? Son

apenas las gotitas que se pueden poner fuera. Basta decir que cada vez que hagamos un

acto en su Santa Voluntad vamos al encuentro de todo el Cielo, y todo el Cielo viene a

nuestro encuentro, y todos los santos, todos los ángeles y la misma Reina del Cielo se

sienten honrados de poner sus actos junto con el nuestro, para hacer lo que hacemos

nosotros; se sienten duplicar la felicidad y la gloria, porque en nuestro acto un Querer Divino

es el actor y espectador y ninguno se quiere quedar aparte, y con derecho, porque la Divina

Voluntad es de todos; menos de quien ingrato no la quiere conocer, amar y poseer. Por

Epistolario de Luisa Piccarreta 60

tanto, todo el Cielo repite a coro: “¿Si es nuestro, por qué no debemos hacer lo que Ella

hace?

Mucho más que, cada vez que hacemos un acto en la Divina Voluntad, la voluntad

humana sufre un martirio, no de sangre, sino de voluntad, que jamás muere; y es tanta la

complacencia del Señor, que le pone el sello de martirio divino. Así que podemos decir a

Dios: “Soy tu mártir continuo; no muero una vez, sino tantas veces cuantas veces no hago

mi voluntad”… Y por ahora basta y pasemos a otra cosa.

Muy querido en el Señor, nada de nuevo ha habido aquí, de aquello que usted dice

de Roma, más bien, todo lo contrario, ha habido una tempestad terrible contra los libros y

contra mí. Creo que ha sido suscitada por algunos sacerdotes y religiosos de Corato. Que el

Señor bendiga y perdone a todos; se ve que es rabia diabólica, que el sólo nombre de

Voluntad de Dios los roe y se enojan; por eso, oremos. Os agradezco; y haga aquello que

pueda hacer y que quiere el Señor.

Os dejo en el Querer Divino; sea vuestro centro de vida. Oh, cómo quisiera que todo

lo que hace corriera en Él, para llevarle vuestros besos, vuestro amor, los abrazos de

gratitud, para tomar el Cielo por asalto y decirle: “Hazlo pronto, haz que venga a reinar

Vuestra Voluntad sobre la tierra”.

Os saludo con el amor del Fiat Divino, junto a Ameli y a Piuccio. Vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 23-6-1941

+ + +

100. In Voluntate Dei

Muy estimada Francesca,

Yo no sé cómo agradecerle por su bondad y caridad hacia mí, la más pobre de todas

las criaturas; el Cielo la recompense y la Mamá Reina la tenga entre sus brazos para

custodiarla y volverla buena y santa, como el dulce Jesús os quiere.

Mi buena hija, es necesario morir a todo para resurgir a todos los bienes y a la

verdadera santidad; pero es dulce poder decir: “Crucificado Tú, oh Jesús mío, crucificada yo;

calumniado, despreciado, abandonado Tú por todos, calumniada, despreciada, abandonada

yo: así que, oh Jesús, somos iguales los dos”.

Usted tiene razón por lo que me dice, y yo agrego: que lo que nos debe preocupar es

el vivir perdidos en la Santa Voluntad. En cada acto nuestro, aun natural, hecho en el Querer

Divino, en las más pequeñas cosas, incluso en un respiro, podemos formar un martirio no

humano, sino divino; más noble, más santo del martirio de verter la sangre, para ofrecer a

Jesús –el Cual verá en nuestro pequeño acto su Santísima Voluntad operante– su amor

infinito, su santidad que no tiene principio ni fin. En su Voluntad operante encontrará en

nosotros materias infinitas para formar su Vida. ¡Qué gloria, qué felicidad! Por eso, no nos

apartemos jamás de su Voluntad, incluso a costo de la propia vida… es verdad que a veces

son tantas las tempestades que nos sentimos sucumbir, y de personas que no se esperaba;

pero el querido Jesús nos ayuda y nos sostiene, de modo que todo termine en la Santa

Voluntad. Por eso, en todas las circunstancias no perdamos jamás la paz y corramos a los

brazos de Jesús, como refugio nuestro; así estaremos seguros.

Me agrada escuchar que comulga siempre. No deje de hacerlo jamás, ni por

turbación, ni por angustias, ni por temores. Todo lo que no es paz no viene jamás de Dios,

sino siempre de nuestro enemigo, que gana mucho cuando nos ve turbados, y nosotros

perdemos la verdadera confianza, perdemos los brazos para ir a Jesús. Por tanto, para

Epistolario de Luisa Piccarreta 61

hacernos santos no se requiere más que coraje, confianza y paz para vivir en el mar

inmenso de la Divina Voluntad.

Agradeciéndole de nuevo, la dejo en el Querer Divino haciéndoos santa. Ruegue por

mí, que tengo necesidad, y yo de corazón lo haré por usted; y saludándola con el afecto del

Santo Querer Divino, me confirmo vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 10-8-1941

+ + +

101. A Federico Abresch?

Muy querido hijo en Jesucristo,

Gracias de todo; esperamos que el Señor quiera iluminar al Santo Pontífice. Si usted

puede dar otros pasos, délos, de otra manera diremos siempre ¡Fiat, Fiat! Por lo pronto

esperemos, vivamos siempre en el Querer Divino. Él está, se puede decir, a la expectativa

para ver si también nuestro respiro, latido y movimiento está en su Santo Querer, y si los ve

correr hace fiesta y en nuestro respiro, latido y movimiento se siente amar, glorificar y adorar

por todos; en un solo respiro le damos todo y a todos. Su Santísima Voluntad circula en

todos y es vida de todos, y nuestro pequeño movimiento corre junto con Ella y le da lo que le

deben las criaturas. Basta decir que un solo acto hecho en su Voluntad toma el Cielo por

asalto; los mares de amor de la Reina del Cielo y de la misma Divinidad los hacemos

nuestros y los damos de nuevo a Dios como mares de amor que nos pertenecen. Nosotros,

pobres criaturas, somos nada; y por eso nos llama, nos quiere en su Querer para hacerse

dar todo, incluso a Sí mismo por su amada criatura. Por eso todo lo demás es nada, son

gotitas apenas; por tanto, si queremos amarlo mucho, vivamos en su Santo Querer, y ¡oh,

cuántas sorpresas encontraremos! Primero, la Divina Voluntad operante en nosotros, la cual

formará mares de amor, de luz, de santidad, de gracias sorprendentes, y quedaremos

envueltos de modo que no sabremos salir más.

Lo dejo en el Querer Divino para haceros gran santo y, saludándolo cordialmente, me

confirmo vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 19-8-1941

+ + +

102. In Voluntate Dei

Mi buena hija en el Querer Divino,

Sepultemos todo en el Querer Divino; sea Él nuestro refugio, nuestra defensa,

nuestra vida, la luz que nos envuelve por todas partes y que, si quiere, eclipsa también a

nuestros enemigos.

Hija bendita, ¿queremos poner todo al seguro, la santidad, la misma Vida de Jesús

en nosotros? Hagamos la Divina Voluntad; vivamos en Ella, más que si fuera vida propia, y

oh, ¡cómo nos sentiremos felices, viviendo de Voluntad Divina! El Cielo con certeza será

nuestro; cada pequeño acto hecho en Ella, incluso una nadería, toma el Cielo por asalto,

será como una visita que haremos a la Patria Celestial. Por eso, si queremos estar en paz,

Epistolario de Luisa Piccarreta 62

porque la paz debe ser nuestro pan cotidiano, no pensemos en lo que ha sucedido; tendrá

más interés Jesús en pensar que nosotros y, como para Él los siglos son como un punto

sólo, lo que no hace hoy lo hará mañana y victorioso triunfará sobre aquellos que han sido

contrarios; nuestras penas servirán para hacerles conocer la verdad y, como espero,

también para hacerse santos.

Nosotros no perdamos nuestro lugar de honor de vivir en el Querer Divino;

contentémonos de morir, antes que no hacer la Divina Voluntad. En Ella sentiremos una

fuerza divina, amaremos a Dios por todos, seremos los verdaderos hijos que consolaremos

a nuestro Padre Celestial… es verdad que los tiempos son tristes y quién sabe a dónde

iremos a parar, pero si nosotros hacemos y vivimos de Voluntad Divina, vendrá a refugiarse

en nosotros, porque encontrará su Voluntad, que le ofrece su Cielo, su digna habitación.

Por eso, ánimo y confianza; con ánimo desafiamos a todos y con la confianza

viviremos seguro en el Corazón y en los brazos de nuestro dulce Jesús, y nuestra Mamá

Reina nos tomará en sus rodillas y nos tendrá escondidos bajo su manto azul. Os dejo en el

Querer Divino para haceros santa, me recomiendo; no cambiemos en las diversas

circunstancias de la vida; muchas veces sirven para copiar e imitar a nuestro querido Jesús.

Ruegue por mí, que de ello tengo tanta necesidad, como yo de corazón lo haré por

usted. Y dejándola encerrada en el Querer Divino, a fin de que jamás pueda salir, con

materno afecto os saludo y me confirmo su afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

103. A Teresa

In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Te envío la Divina Voluntad por vida, por ayuda, por sostén y por perenne compañía,

donde esconderos en sus penas. Ella os acogerá con amor, os llevará en sus brazos como

su hija querida. Cada pena que sufres junto con Ella te embellecerá de nuevas bellezas, te

dará nuevo amor, te hará crecer en la santidad. Por eso, tu estado de sufrimiento no es otra

cosa que el trabajo divino que está haciendo en el alma. Si estás atenta a recibir este trabajo

suyo, te hará un prodigio de su Gracia, un triunfo de su amor, una victoria de su Voluntad

Santísima. Por eso te recomiendo hija mía, no separarte jamás de la Santa Voluntad de

Dios; llámala a cada instante, en cada pena, en todas las circunstancias. Si haces esto,

sentirás su fuerza divina, su compañía que no sabe dejar jamás sola a la criatura que la

llama; más bien, está esperando con ansia la llamada para darle un beso, un abrazo, una

sonrisa de amor y decirle al oído del corazón:

“Dime, ¿qué quieres? Estoy aquí contigo: Todos te pueden dejar, pero Yo jamás;

más bien, me siento feliz de estar junto con quien sufre, porque encuentro materia suficiente

para desarrollar mi trabajo divino, para hacerlo crecer como lo quiero y como hijo que me

pertenece”.

Por eso, con todo el afecto te mando el saludo del Fiat, a fin de que quedes

encerrada dentro, sin salir jamás. Tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 2-11-1941

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 63

104. A Federico Abresch

In Voluntate Dei

Muy estimado hijo en el Querer Divino,

Heme aquí para deciros de esconderos siempre en el Fiat Divino; nos pondremos al

seguro, todos los males huirán de nosotros, pondremos al seguro la santidad. En cada acto

nuestro, incluso natural, porque nuestra naturaleza nos la ha dado Dios, seremos investidos

de nueva belleza, de nuevo amor, de nueva fuerza divina. Si vivimos en el Divino Querer,

incluso nuestro respiro, nuestro paso, nuestro movimiento; corren en los respiros, en los

pasos y en los movimientos de todos, para regresar a Dios amor por cada respiro, oración,

cada paso, gloria por cada movimiento. La Divina Voluntad se encuentra en todas partes y

nosotros, viviendo en Ella nos encontraremos en el Cielo y en la tierra para amarlo con

todos, en todos y por todas partes.

Los santos, la Reina del Cielo y Dios mismo esperan con ansia el “te amo” de quien

vive en su Querer porque es una nueva adquisición que hacen. El “te amo” de la tierra

resuena en el Cielo en cada bienaventurado, en los mares de la Mamá Celestial, y dice en

todo: “te amo, te amo”… Se puede decir que Cielo y tierra se dan el beso del amor y festejan

juntos. Por eso nos preocupe el vivir siempre en el Querer Divino; en Él formaremos mares

de amor, mares de adoración, mares de gloria para dar a nuestro Creador…

Os dejo en el Querer Divino, junto con el pequeño Piuccio y Amalia; haceros santos,

pero santos de Voluntad Divina. Ella os llevará en su regazo, os tendrá estrechados a su

seno, os alimentará con su aliento, os hará sentir su Vida palpitante en vosotros… ¡Cómo

seréis felices!

Con todo el corazón os saludo junto con el Fiat, vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 4-11-1941

+ + +

105. A la Madre Cecilia

In Voluntate Dei!

Mi buena y reverenda Madre,

Siento el deber de haceros mis augurios por vuestro onomástico de Sta. Cecilia. Ella

fue mártir de sangre, y yo os auguro un martirio más grande, más noble y divino, más

heroico y más aceptable a Dios, éste es el martirio de la Divina Voluntad. Este martirio

supera todos los otros martirios, más bien, cada vez que haga la Voluntad de Dios en vez de

hacer vuestra voluntad, tantas veces podréis decir: “Soy mártir por ti; mi martirio que te

ofrezco no es de sangre o de carne, sino con mi voluntad unida a la tuya te ofrezco un

martirio divino”. ¡Qué bondad de Dios! Sólo cuando nuestros actos entran en el Querer

Divino, todo se cambia en divino en nosotros y lo humano no tiene más vida.

He aquí mi augurio. Más bello no podría hacerlo; tanto más que no faltan las

ocasiones. En las ocasiones, aun dolorosas, tengáis un refugio dónde refugiaros. Jesús os

espera con los brazos abiertos para recibiros y ayudaros para formar en usted el noble

martirio de su Divina Voluntad.

Ahora volvamos a nosotros. El Señor ha permitido que se vaya lejos, sin ni siquiera

vernos. ¡Fiat, Fiat! Y parece también que queráis olvidarme: Fiat también en esto. Pero os

Epistolario de Luisa Piccarreta 64

ruego no olvidaros jamás de orar por mí, pobre criatura, y yo de corazón lo haré por usted.

Me parece tener en usted una madre lejana que pensaba en mí; ahora, Fiat. Estamos

siempre unidas en el Querer Divino, donde alcanzaremos la fuerza, la santidad que quiere

de nosotros.

Mi hermana os hace sus augurios, y os besa la mano, y yo os dejo en el Querer

Divino para haceros santa. Ruegue por mí. Besándole la mano me confirmo vuestra

afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

+ + +

106. A un Sacerdote

Muy Reverendo Padre,

Con sorpresa recibí vuestra querida carta; gracias. También yo frecuentemente me

acuerdo de usted en mis pobres plegarias. Nuestro compromiso más interesante es el de

vivir de Voluntad de Dios. Si hacemos esto, hacemos todo, y aunque no hiciéramos nada,

viviendo en el Querer Divino, el Todo se derrama en el nada y obra sus grandes maravillas,

de dejar estupefactos Cielo y tierra; y si hacemos mucho sin el Querer Divino, son siempre

gotitas apenas. Por eso yo he puesto todo en el Querer Divino a fin de que haga lo que

quiera; pero esté seguro que su Reino vendrá sobre la tierra… Quería tomar al hombre por

vía de amor, pero él lo ha rechazado y hasta los mismos miembros de la Iglesia; por eso el

Señor ha estado obligado a usar los rigores de la Justicia, a fin de que el hombre, tocado en

las penas, pudiera reconocer aquel Querer Supremo que quiere reinar y hacer vida en

nuestras almas.

Por eso, Padre santo, oremos, actuemos y vivamos en este Querer tan santo. Sea Él

nuestro respiro y latido. Si hacemos esto seremos llevados en los brazos divinos y se

abajará a respirar nuestro respiro, a palpitar nuestro latido, a moverse en nuestro

movimiento; y entonces, en nuestro énfasis de amor, le diremos; “Te amo por todos, y por

amor Te doy el latido, el respiro, el movimiento de todos”.

Me encomiendo a vuestras oraciones y, dejándoos en el Querer Divino para hacerlo

santo, le beso la mano con toda estima y de rodillas imploro vuestra paterna bendición.

Vuestra sierva devotísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

107. A Federico Abresch.

¡In Voluntate Dei!

Muy estimado y querido hijo en el Divino Querer,

Al oír que os ocupáis del Fiat Divino me siento feliz y alegre, y junto conmigo se

alegra y está feliz Jesús. Gracias de corazón, te digo junto con mi querido Jesús. Lo que

pueda hacer, hágalo; el resto lo hará Jesús, que tanto quiere y ama y suspira que su Querer

sea conocido y poseído como vida propia por la criatura, porque sólo la Divina Voluntad es

el principio de nuestra vida, el medio y el fin de nuestra existencia, que nos hará tomar el

Cielo por asalto. Sin Ella nos volteamos de cabeza, perdemos el derecho a nuestros bienes

terrenales y celestiales, perdemos el vínculo con la Familia Divina. Por el contrario, si

Epistolario de Luisa Piccarreta 65

vivimos de Divina Voluntad, todo es nuestro; el mismo Dios es nuestro… Si amamos,

nuestro pequeño amor corre en todos los corazones e incluso en los corazones futuros, y

ama a Dios por todos; corre en los mismos ángeles, en los mares de amor de la Reina del

Cielo, en los mares Divinos, y donde quiera, en todo y por todo ama. La criatura que ama en

el Querer Divino no se contenta si no encuentra su lugar en todos, para amar a Aquél que

tanto ama.

Amar en el Querer Divino deja estupefactos Cielo y tierra, y los mismos santos

suspiran en su corazón el tener este amor conquistante de quien vive en el exilio. Así, si

oramos, si adoramos e incluso si suspiramos en este Querer tan santo, nos hacemos vida

de todos y damos a Dios lo que todos deberían darle.

Por eso, los prodigios del vivir en el Querer Divino son inagotables y quizá los

conoceremos en el Cielo. Y ha sido ésta la razón por la que el enemigo infernal ha cerrado

todos los caminos y se ha servido de personas eclesiásticas; pero vendrá el tiempo en que

Jesús triunfará en todo y vendrá con certeza su reino sobre la tierra, porque es decreto de

Dios, y Él no cambia fácilmente sus decretos por la maldad de los hombres. Bienaventurado

quien se interese en vivir en su Querer, porque el Señor se servirá de ellos para abrir los

caminos cerrados, y se servirá de sus actos como de tantas llaves para abrir el Cielo y

hacerlo descender a reinar en la tierra. Por eso, querido hijo, estemos atentos, no nos

apartemos jamás del Fiat Supremo.

Con respecto al giro…

Os dejo en el Querer Divino para haceros gran santo. Ruegue por mí; os saludo de

corazón en el Querer Divino.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

108. A Teresa

Fiat!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Te recomiendo no perder la paz y vivir tan abandonada en el Querer Divino para

llegar a sentirlo como vida propia; si esto haces, este Querer tan santo te tomará más que

tierna madre sobre sus rodillas maternas, te estrechará a su Corazón Divino, te crecerá

como su hija predilecta; así que en todas tus penas siente a la Mamá que esta junto a ti, que

te asiste, que te guía y cambia tus pequeñas penas en Sol y en monedas para el Cielo. El

querido Jesús en cada pena te dará un beso, un abrazo, y adornará tu alma de gemas

fulgidísimas. Por eso, ánimo, hija mía, no te abatas más, no te desanimes; es Jesús que

quiere a su hija semejante a Él, ¿no estás contenta? Por eso no te ocupes de otra cosa, sino

sólo de vivir abandonada en sus brazos. Con esto sentirás una nueva fuerza, no te sentirás

más sola, y las penas se cambiarán para ti en santidad y en alegrías celestiales. El querido

Jesús te dará sus penas como cortejo, fuerza y compañía.

Te dejo en el Querer Divino para hacerte gran santa; y saludándote de corazón me

confirmo tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 15-12-1941

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 66

109. A la Sra A. Savorani, Faenza

In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Lo que te recomiendo es que el Divino Querer sea vuestra vida, vuestro respiro, el

latido de vuestro corazón, vuestro movimiento continuo; es el milagro más grande que el

Señor puede haceros y la santidad más alta que podemos alcanzar. Cada vez que vivamos

de Querer Divino, son vínculos eternos que adquirimos y nos vinculamos con la Familia

Divina; todos los derechos son nuestros, divinos y humanos, porque todo es de la Divina

Voluntad, por tanto todo es nuestro. Por eso piense que, junto al Querer Divino, os estoy

diciendo al oído: “Hija mía, vive siempre del Querer Divino”.

Recuerdo siempre que entre todas, usted tuvo un interés especial de conocer y de

hacer conocer la Divina Voluntad (Cuando nosotros la queremos conocer formamos la

semilla de la Divina Voluntad), y yo quedaba vinculada con usted. Por eso continúe su

misión, te ruego, no volváis atrás y en todas las cosas haz un encuentro con el Querer

Divino… Oh, cómo lo suspira Él y llega hasta llorar y a rogarnos que lo recibamos en todos

nuestros actos; y cuando es recibido, Él hace fiesta y pone en nueva fiesta a todo el Cielo,

viendo que una criatura quiere hacer su Divina Voluntad.

Gracias por vuestro afecto. Oraré por vuestro hermano; y usted ruegue por mí, que

tengo tanta necesidad de ello. Y dejándola en el centro del mar del Querer Divino, a fin de

que no pueda salir más, me confirmo,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 22-1-1942

+ + +

110. A Federico Abresch

¡In Voluntate Dei!

Muy querido hijo en el Divino Querer,

(…) aquello que usted me dice me parece bueno y también el Señor se complace,

porque aquellos que hoy aman el vivir en el Querer Divino y de conocerlo forman la semilla,

la concepción, y también el nacimiento de este Querer Divino en sus almas, y también para

hacerlo concebir en las otras criaturas; por tanto, si no se extiende, ¿cómo puede renacer en

los otros?

Debe saber que la santidad del vivir en el Querer Divino no es otra cosa que un parto

de la santidad divina, que hace en las criaturas. Por eso el milagro más grande que puede

hacer en la criatura; es el milagro de que puede dar todo a Dios, que puede amarlo por

todos, incluso por aquellos que no existen todavía, y que puede recibir todo de Dios, porque

encontrando en nosotros su Santísima Voluntad, encuentra lugar para poner su santidad, su

bondad, su belleza, sus gracias y también su obrar divino; por tanto, puede formar su misma

generación divina en todos nuestros actos. Oh, ¡cómo queda Dios glorificado y amado, al

ver en nuestros pequeños actos, incluso el respiro, en el movimiento, en el paso, la

generación de su Vida Divina!

Por eso, la santidad del vivir en el Querer Divino simboliza el sol, que hace bien a

todos, se da a todos, no se niega a ninguno y, mientras tiene como en su regazo la tierra

(dando a cada planta, a quién el color, a quién la dulzura, a quién el perfume, todas las

diferentes cosas y distintas una de la otra), sin embargo, mientras hace tanto bien, el sol no

dice jamás una palabra, hace pisar la luz bajo nuestros pasos, nos sigue por todos lados, y

Epistolario de Luisa Piccarreta 67

toda la gloria y honor es de Dios, que lo ha hecho sol. Así es el alma que vive en el Querer

Divino, de la cual el Señor se sirve para hacer bien a todos, y recibe la gloria y honor, como

si todos lo hubieran amado.

Por eso ama tanto que el vivir en el Querer Divino sea conocido, para formar sobre la

tierra su generación divina, a fin de que pueda abundar más con sus amadas criaturas;

siente a lo vivo la necesidad que quiere amar y ser amado, pero no encuentra su Voluntad,

su amor queda obstaculizado y no puede dar ni recibir lo que quiere… Por tanto, el Querer

Divino tiene tales sorpresas en el alma, que los Cielos quedan estupefactos y los ángeles

quedan mudos, al ver encerrado en nuestro pequeño acto a nuestro Creador.

Amado hijo, mi recomendación: no salga jamás de adentro del Querer Divino. Me

recomiendo a vuestras oraciones y, dejándolo vinculado a la Familia Divina para haceros

hacer vida junto con Ellos, os saludo de corazón, vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 2-1-1942

+ + +

111. A un Sacerdote

I. M. I.

Fiat!

Muy reverendo Padre,

Siento el deber de haceros los augurios por vuestro onomástico, pero mi augurio más

bello es mandaros el Querer Divino como portador de santidad divina, de luz, de amor y de

paz, a fin de que os sumerja en su mar y os esconda en su luz, de modo de no querer ni ver

otra cosa que Voluntad Divina. Toda vuestra vida se cambie tanto en Ella, de sentir más su

Vida que la vuestra; ¡Cómo seréis feliz! Sentiréis una fuerza creadora en todas vuestras

necesidades y en el bien quiera hacer a las almas… En el Querer Divino sentiréis que no es

usted el que habla, obra, camina, ama, sino que Jesús es el que habla, que obra, que

camina, que ama; más bien, Él es celoso de hacernos hacer a nosotros, quiere hacer todo

Él, y para hacer esto pone a disposición nuestra su misma Voluntad. ¡Bondad de Dios cómo

eres amable, grande y poderosa!

Padre santo, creo que agradeceréis mi augurio, que con todo el corazón os mando, y

ruegue por mí, que no salga jamás de la Divina Voluntad, porque Ella sola es mi refugio, mi

ayuda, el sostén en mis penas… Pero me siento feliz de que todos se hayan alejado,

también usted, y sólo me ha quedado la Divina Voluntad, que espero que pronto entre sus

brazos me lleve al Cielo.

Renuevo mi augurio y, dejándolo en el centro del mar del Fiat y besándole la mano,

de rodillas, imploro vuestra paterna bendición.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, marzo 1942

+ + +

112. A Federico Abresch?

Epistolario de Luisa Piccarreta 68

Fiat!

Muy querido hijo en el Querer Divino,

Vuestra querida carta ha sido portadora de alegría, ¡gracias! El Divino Querer os

recompense, con haceros conocer su Divina Voluntad, porque su vida crece en nosotros

según la conozcamos. No se puede poseer un bien si no se conoce, y conforme se conoce

así se ensancha nuestra capacidad y toma su puesto real. Por tanto, viene aumentada en

nosotros su santidad, su belleza, su amor y forma en nuestra alma sus mares divinos. Por

eso, todo el arte del enemigo es impedir que el conocimiento de la Divina Voluntad salga a

la luz, porque perdería su reino sobre la tierra.

La primera cosa que hace la Divina Voluntad cuando es conocida, es transformarnos

en el bien, enterrar nuestras pasiones, de débiles nos hace fuertes y su potencia hace un

cambio en nuestra alma, hasta hacernos sentir la posesión de nuestro Dios, y nuestra

voluntad se vuelve estancia divina. Con Ella todo será fácil; sentiremos el Cielo en nosotros;

nuestros actos se comunicarán a los santos, a la Reina del Cielo, que con tanto amor espera

que sus hijos tomen parte en sus actos, en los mares divinos que posee… Nos sentiremos

vinculados, con derecho a la Familia Divina, porque su Voluntad es también nuestra.

Muy estimado hijo, no podéis dar gloria más grande a Dios y bien más grande a las

criaturas, que procurar muchos hijos para vivir en su Querer. Debéis saber que, por todo lo

que se hace para hacerla conocer, la Divina Voluntad toma su lugar en nosotros y Ella hace

todo; nosotros no somos otra cosa que concurrentes y le damos el lugar para hacerla

trabajar y hacer lo que quiere. Se puede decir que le damos el paso para hacerla caminar,

las manos para hacerla obrar, la voz para hacerla hablar.

La noticia de Alemania, como no se esperaba, es siempre un bien. Vendrá el tiempo

en que triunfará de todo y los ciegos abrirán los ojos a un bien tan grande.

Creo con certeza que el buen Jesús agradece lo que usted quiere hacer para

aumentar los hijos del Divino Querer; es más, debéis saber que todo lo que nosotros

hacemos por hacer conocer la Divina Voluntad, es tanto su amor, que Él mismo lo hace en

nosotros: es Él que habla, que obra, que nos empuja; es tanto su contento, que Él hace

todo. Por tanto, continúe a llamar a muchos hijos entorno al Padre y a la Madre Celestial.

Os dejo en el Querer Divino y, saludándolo de corazón, me confirmo,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 26-5-1942

+ + +

113. A Federico Abresch.

Fiat! - In Voluntate Dei!

Muy estimado hijo en el Querer Divino,

Gracias por todas vuestras atenciones, en especial por haber suplicado al Santo

Padre; esperamos que Nuestro Señor lo quiera iluminar. Vuestra carta me ha sido de grande

consuelo, en especial la carta de Sor María. Deo Gracias.

Oh, ¡cómo quisiera que todos comprendieran qué significa vivir en el Querer Divino!

Es el más grande milagro que Jesús puede hacer a las criaturas, es la más grande gloria

que puede recibir. El vivir en Él significa amar con su mismo amor y junto con Jesús poseer

la fuerza creante y conservante; Él por naturaleza, nosotros por gracia. Podemos decir que

somos inseparables; sentiremos la vida del bien con derecho; las pasiones, las debilidades y

todos los males se siente que no tienen razón de existir ante un Querer tan santo… Jesús

ama tanto a quien vive en el Querer Divino, que prepara una cadena de prodigios, uno

Epistolario de Luisa Piccarreta 69

distinto del otro y siempre nuevos en la santidad, en la belleza y en el amor, de sentirse Él

mismo raptar por esta criatura. Su ocupación perenne, se puede decir, es que Él no puede

estar sin el alma que vive en su Santa Voluntad. Vivir en Ella es tomar el Cielo por asalto, y

todos nuestros actos, incluso los más pequeños y naturales, se hacen mensajeros de paz

entre el Cielo y la tierra… Oh, ¡si todos lo comprendieran, vivir en Ella se volvería nuestra

pasión predominante y todos los males huirían de nosotros!

Me desagrada lo de la buena Amelia, de sus sufrimientos; pero el querido Jesús,

para darnos su semejanza, con el toque de sus dedos paternos crea el dolor y de ellos hace

salir las perlas más bellas, los soles más fúlgidos, los brillantes más costosos, y nos da sus

besos más ardientes y los abrazos más estrechos; las cruces son siempre su preciosa

herencia.

Ruegue por mí; y dejándolos encerrados en el Querer Divino –padre, madre e hijo–

para haceros santos, los saludo con el amor del Fiat, vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 1-7-1942

+ + +

114. A Federico Abresch

Fiat!

Muy estimado hijo en el Querer Divino,

Gracias por todas vuestras atenciones. Oh, ¡cómo amaría el poner toda mi vida para

hacer conocer a todos la Divina Voluntad! Estos son los suspiros, las ansias, las locuras de

amor del querido Jesús, que quiere hacer conocer a todos la Divina Voluntad para hacerla

poseer, porque poseyéndola obra las más grande maravillas, los prodigios más grandes en

nuestras almas. Sin Ella somos como tantos lisiados, con Ella todo es belleza y santidad, de

raptar al mismo Dios. Y además, vivir de Voluntad de Dios significa amar a Dios con su

mismo amor, y como Ella se encuentra por todos lados, así nosotros lo amamos por todos y

en todos, incluso en los mismos santos, en la Reina del Cielo, la cual se siente más

glorificada por quien quiere amar a Dios con su propio Corazón.

Lo que hace la Divina Voluntad en quien vive en Ella es indecible, incomprensible y

de una maravilla tal de hacer asombrar Cielo y tierra, y los mismos ángeles quedan mudos

por ello. Por eso no hay cosa que más glorifique a Dios, que más nos eleve a su semejanza,

que más conserve en nosotros la misma santidad divina, su belleza y frescura, la firmeza en

el bien, y el orden de su sabiduría, que vivir en su Querer.

Por tanto, a cualquier costo, incluso poner la vida, démosle el derecho de hacerla

vivir en nosotros, de hacerla dominar y reinar. Hagamos nuestro deber, sea en las palabras,

sea en lo escrito; arrojaremos tantas semillas en las almas, las cuales formarán la

generación divina en sus actos, que se cambiarán en soles, para dar luz a todos.

Me recomiendo a vuestras oraciones, y dejándote en el Querer Divino, para formar

las copias de nuestro Creador, y saludándote con el amor del Fiar, me confirmo vuestra

aff.ma,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 20-8-1942 

Epistolario de Luisa Piccarreta 70

115. A la Madre Cecilia

Mi buena y reverenda Madre,

Heme aquí después de tan largo silencio. La querida Cecilia me suscita el

pensamiento de mandaros mis augurios; ¿pero qué augurios podría haceros? Y he aquí que

el santo Querer Divino se me presenta y me dice: “Mi Voluntad no termina jamás, tengo

siempre qué dar; por eso mándale por augurio mi amor que siempre surge, mi santidad

siempre nueva, mi virtud siempre obrante: No ceso jamás de dar, pero quiero también recibir

el pequeño amor de las criaturas, su querer en el mío, para poder disponerla a recibir en su

querer los prodigios que sabe hacer mi Divina Voluntad”.

Éste es mi pequeño augurio; vuestro querer en poder de la Voluntad Divina. Así

sentiréis en usted, como cosa vuestra, la santidad, el amor, las obras del Fiat Supremo.

Vuestra vida no será más de tierra, sino de Cielo; vuestros actos no serán otra cosa que

conquistas divinas, en las cuales formarás tantos Jesús por cuantos actos hagáis. Así

podéis hacer de portadora de Jesús a todos.

Mi buena Madre, creo que agradeceréis mi pequeño augurio; mucho más que viene

de un corazón de hija que quiere ver a su madre como cargada en los brazos de la Divina

Voluntad, para hacerla santa como Ella quiere.

+ + +

116. A Sor Mercede

Mi buena y reverenda Madre,

Gracias por todas vuestras atenciones. Con hacerse conocer más el Querer Divino,

así podréis agrandar sus interminables confines en vuestra alma y así volveréis feliz a

nuestro Sumo Bien. Madre mía, es ésta la única felicidad de Jesús: que el alma viva en su

Querer, porque puede darle lo que quiere y puede hacer de ella uno de los más grandes

portentos de santidad, la reconoce por hija suya y le da por habitación su misma Voluntad

Divina, la hace partícipe de todos sus bienes, y en cada uno de sus actos os forma su Vida

Divina, así que tantos Jesús por cuantos actos hacemos. Qué felicidad poder decir: “Si vivo

en el Querer Divino, formaré la generación divina en mis actos, que amarán a Jesús con su

mismo amor; y no sólo esto, sino lo amarán en todos los corazones e incluso en los mismos

santos y en la Reina del Cielo”. Seremos los portadores del amor de todos a nuestro

Creador.

Madre querida, está cercana la Navidad, y yo os anticipo mis augurios, con

auguraros la generación divina en vuestros actos, único propósito por el que hemos sido

creados. Dios nos da el puesto de honor en su Voluntad, para darnos su semejanza y

podernos decir: “Mi familia me asemeja en todo”… El Celestial Niñito se encierre en vuestro

corazón, para formar Él mismo esta generación toda divina y celestial.

(…) Os dejo en el Querer Divino como refugio, ayuda y defensa. Vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 11-11-1942

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 71

117.

Mi buena hija en el Querer Divino,

Gracias por sus atenciones; el Cielo la recompense y le dé la gracia de vivir en el

mar del Querer Divino. Con vivir en Él podemos decir que estamos en nuestra casa,

tenemos nuestro puesto de honor, vivimos junto con Jesús, sus penas son nuestras y las

nuestras son suyas y hacen lo que hacen sus penas: corren en ayuda de todos; amemos a

Dios por todos… Los mismos santos suspiran nuestros pequeños actos hechos en el Querer

Divino, porque siendo actos de viadores, poseen el acto conquistante, y casi se encierran en

nuestro acto para recibir alegrías nuevas, felicidad mayor. Voluntad Divina, ¡cómo eres

admirable e incomprensible a nuestra pequeña capacidad!

Me encomiendo a vuestras oraciones, dejándoos en el Querer Divino para haceros

santa; amaría que no os ocuparas de otra cosa, que de vivir de Voluntad Divina. Despojaos

de todo y, de todo lo que hagáis, dejad que todo disponga el Querer Divino. Cómo es bello

poder decir: ¡“Jesús es dueño de todo; haga Él lo que quiera, incluso de mi respiro, de mi

latido, de todo mi ser”!

Os saludo de corazón, vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

118.

Mi buena hija,

Amaba tanto el oír vuestras noticias; finalmente me ha llegado vuestra carta,

agradezco de todo corazón al Señor. El lugar no es importante, aquello que nos debe

importar es el llevar con nosotros la Voluntad de Dios, la Cual no es habitación de piedra,

sino de luz, que sabe poner en fuga todos los males. Así que, si quiere estar segura, viva en

el Querer Divino y Él sabrá defenderos de todo y de todos, en cualquier lugar que os

encontréis. Oh, si todos supieran este gran secreto divino, todos estarían en su puesto, sin

tener temor de nada.

Hija mía, mi recomendación: estate siempre en la Divina Voluntad; Ella tomará a

pecho todos nuestros males, nos tendrá sobre sus rodillas paternas, estrechados a su seno

de luz, para ser defensa, ayuda, refugio, bálsamo en nuestras penas

Aquí nosotros estamos bien, siempre en el Querer Divino, el único medio, si

queremos estar en paz y tener la fuerza necesaria en las circunstancias de la vida. Vivir en

Él son sus suspiros ardientes, sus ansias y también sus lágrimas, que nos llaman a vivir en

Él; por eso contentémoslo.

La dejo en el Querer Divino, para vivir en sus olas eternas, vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

119.

Reverenda y buena madre,

Epistolario de Luisa Piccarreta 72

Agradezco al Señor que mis pobres cartas no se han extraviado. Me parece que el

Querer Divino ama tanto lo que se puede decir de su S. Voluntad, que Él mismo cuida y lo

custodia, para llevar su Vida, que con tanto amor nos quiere dar. Hacerse poseer por la

criatura es su fiesta y la fiesta de todo el Cielo, porque cada acto de más que hacemos –

aunque sea pequeño y natural– incrementa en nosotros nueva semejanza divina, nuevo

amor, nueva santidad, nueva belleza; como al contrario, cada acto, aunque fuera grande,

que no tiene por principio la Vida de la Divina Voluntad, nos aparta de su semejanza,

empequeñece el amor, desluce su belleza, cierra el Cielo a todos los bienes y forma el dolor

de Dios.

Viviendo en el Querer Divino, nuestra suerte está asegurada; tendremos la fuerza de

Dios en nuestro poder; todos nos respetarán; el fuego, las balas, el agua… Por eso, no

tenga ningún temor, anímese. El miedo es de los viles y de quien no tiene confianza en

Dios, porque así no tiene las armas para defenderse, ni siquiera del más mínimo mosquito

(…)

+ + +

120. A Federico Abresch?

Muy estimado hijo en el Querer Divino,

(…) no es verdad lo que usted dice, que la belleza, la sublimidad, la santidad que

produce el Querer Divino en nuestros actos los ve y gusta sólo Dios: falso. Dios, si recibe,

da; nos recompensa incluso un pensamiento, un suspiro, un movimiento hecho por cumplir

su Voluntad, y dice: “La criatura ha suspirado por cumplir mi Querer; debo pagarle”. Y

¿quiere saber cual es la paga que nos da? Una paz imperturbable, una fuerza para poder

soportar todo, y si la tierra por necesidad nos circunda, sentimos el peso y la náusea de ella

y suspiramos el Cielo. Sentir el placer, las imperfecciones, las debilidades, no es un mal;

quererlas es feo, porque el Señor no se ocupa de lo que sentimos, sino de lo que queremos;

por eso estemos atentos a no perder el tiempo en cosas que no pertenecen a la Voluntad

Divina.

Mucho más que el Señor no enseña cosas difíciles; son exactamente las cosas

pequeñas las que quiere, porque son más fáciles de hacerse, y no podemos tener excusa y

decir: “no podía hacerlo”. Las cosas pequeñas están siempre en torno a nosotros, en

nuestras manos, en cambio las cosas grandes son raras, así que no podemos decir que la

santidad no es para nosotros. También nuestra misma naturaleza está formada por tantos

pequeños actos: el respiro, el latido, el movimiento; no obstante forman nuestra vida, y si

nos faltara un solo respiro, nuestra vida –podemos decir– ha terminado. Así podemos decir,

si nuestros pequeños actos no están animados por la Voluntad de Dios.

Por eso, todo lo que hagamos, hagámoslo correr en el Querer Divino y nos

sentiremos reanimados y en posesión de la Vida del Fiat. ¡Cómo seremos felices y santos!…

+ + +

121.

Mi buena hija,

Te ruego vivir siempre en el Querer Divino; ruego a Jesús que lo selles en la mente,

sobre los labios, en el latido, en el movimiento de las manos, hasta en el respiro. Este Fiat

quiere ser acto primero de todos nuestros actos, sean naturales como espirituales, y cuando

Epistolario de Luisa Piccarreta 73

lo llamamos también en nuestros pequeños actos se siente reconocido por la criatura, hace

fiesta y delirando de amor dice: “La criatura me ha llamado, me ha dado el primer lugar, así

que puedo poner en sus actos mi santidad, mi amor, mi semejanza”, y también su belleza y

su sabiduría quiere dar… Quiere poner de lo suyo, pero quiere ser llamado. Con llamarlo se

hace conocer; con conocerlo se hace poseer y amar. Por eso sé atenta, hija mía; el querido

Jesús cuando quiere dar pide, para preparar el lugar donde poner en nuestros corazones

sus dones, su luz, sus gracias.

Termino dejándote en el Querer Divino, sobre las rodillas paternas de Dios, para

recibir su Vida y su semejanza continua, de modo de poder decir: “Estoy copiando a Jesús”

Guardándote en el corazón de Jesús, me confirmo tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

122.

(…) Para poseer un bien es necesario conocerlo. El conocimiento hace amar,

apreciar el bien poseído, nos hace resurgir en el bien conocido, nos da la semejanza divina.

Así que cada acto de más que hagamos en la Divina Voluntad es una semejanza divina de

más que recibimos, y Jesús nos ama tanto, que nos dota con su amor, con su santidad, con

su luz y paz perenne y nos declara sus hijos legítimos.

Por eso, oremos y no hagamos jamás huir la Divina Voluntad, tanto en las cosas

pequeñas como en las grandes, tanto en las cosas espirituales como en las cosas naturales,

porque todo es de Dios, y es justo que en todo reconozcamos como acto primero la Divina

Voluntad. (…)

+ + +

123.

Mi buena Señora,

(…) Si hacemos la Divina Voluntad, nos carga entre sus brazos; Él mismo desciende

en todos nuestros actos para poneros su santidad, su amor, su fuerza, su luz y se hace

refugio nuestro y vida nuestra. Así que de nada podemos temer. (…)

+ + +

124.

Mi buena hija en el Querer Divino,

Te recomiendo no apartarte jamás de la Divina Voluntad. Vive siempre en sus brazos

maternos, como una niña en los brazos de su madre. Tus sufrimientos ponlos en sus manos

maternas, para que se sirva de ellos para haceros santa y para hacer bien a todas las

criaturas. ¡Cómo te sentirás feliz, pensando que tus penas sirven para salvar a las almas,

para consolar a Jesús, para besar sus llagas, para decirle que lo amas! En cada pena que

sufres, dile a Jesús que le llevas su amor. Ámalo siempre, y Jesús quedará herido por tu

Epistolario de Luisa Piccarreta 74

amor y te amará más… Cada pena que sufres… piensa que es un “te amo”, un beso, un

afecto, un abrazo que te manda Jesús; así sentirás la fuerza en el sufrir, la alegría que

llevan las penas sufridas por Jesús. La Divina Voluntad sea tu habitación, tu alimento, tu

vida. La palabra continua sobre tus labios sea: “¡Quiero hacer y vivir en tu Voluntad!” Así te

sentirás fortalecida y endulzar las penas que sufres.

Te dejo en el Querer Divino para hacerte santa (…)

Corato, 13-11-1943

+ + +

125.

Mi buena hija en el Querer Divino,

(…) También yo recuerdo la bondad de tu hermana. Que el Señor la tenga en el

Paraíso y ella quiera rogar por nosotros. Seguramente que tú no dejarás de hacer celebrar

Santas Misas por su alma; y además, con la pérdida de tu hermana no has quedado sola,

sino que contigo está Jesús, la Mamá Celestial y también el alma de tu hermana. Por eso,

hazte el ánimo y, si te quieres hacer santa y agradar más a Jesús, enciérrate en la S.

Voluntad de Dios, tenla más que vida propia; sea Ella tu alimento continuo, tu refugio, tu

ayuda, tu fuerza. Ella te tendrá como pequeña hija en sus brazos. Unidas tus penas junto

con las de Jesús, para que hagamos de misioneras en medio al mundo, como hacen las

penas de Jesús, y tú también te sentirás feliz.

Hija mía, Jesús te quiere siempre junto con Él. No quiere estar solo, para hacer de ti

lo que Él quiere. Es cierto que cuando se está junto con Jesús nos ama más y cumple sus

designios sobre nosotros (…)

+ + +

126.

Muy reverendo Monseñor,

Yo no sé cómo agradeceros por vuestras atenciones, de acordaros de la pequeña

sierva de Jesús, no sé cómo corresponderle. Sólo puedo rogar que el querido Jesús os haga

vivir de Voluntad Divina, porque sólo Ella nos puede hacer felices y nos puede hacer santos

con su misma santidad; mucho más, que el único deseo de Jesús es que vivamos en su

Querer, porque si vivimos en Él puede darnos lo que quiere. Jesús quiere desahogar su

amor, pero nuestra voluntad es pequeña y no tiene dónde ponerlo; quiere darnos gracias

sorprendentes, pero nuestra voluntad es incapaz de recibirlas. Por eso quiere encontrar en

nosotros su Santa Voluntad, no sólo para darnos lo que quiere, sino para hacer de nosotros

una copia fiel. Por eso cuando nos encuentra en su Querer Divino hace fiesta y dice:

“Finalmente he encontrado dónde puedo poner de lo mío; mi Voluntad sabrá custodiar mis

gracias, mi amor y mi misma santidad”.

Por eso, Padre santo, nos preocupe vivir en la Divina Voluntad; Ella nos tendrá

custodiados, defendidos de todos los peligros y libres de todos los males. Oh, ¡si todos

conocieran qué significa vivir de la Divina Voluntad, harían competencias, y todos los males

cesarían al instante!

Este es mi augurio para año nuevo, que podáis vivir siempre en el Querer Divino y

que Jesús haga de usted el misionero de la Divina Voluntad.

Epistolario de Luisa Piccarreta 75

Perdóneme mi forma de hablar, y quizá disparatado. Renuevo mis agradecimientos

y, dejándolo en el mar del Querer Divino, en los brazos de Jesús y bajo el manto de la Reina

del Cielo, le beso la mano, y de rodillas imploro vuestra paterna bendición.

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 10-1-1944

+ + +

127.

Mi buena hija en el Querer Divino,

Ánimo, el querido Jesús no te dejará sola; son las penas las que hieren su Corazón y

lo atraen con una fuerza irresistible a estar junto con la criatura, para darle el mérito de sus

mismas penas y adornarla con señales divinas, para asemejarla a Sí. Su amor hace fiesta

cuando nos encuentra resignados, porque puede darnos la forma que quiere, para

embellecernos como quiere. Por eso te recomiendo, hazte encontrar por Jesús en su SS.

Voluntad, y Él hará un prodigio de tu alma; y cuando más te sientas sola, tanto más te

sentirás junto a Jesús. Te dará la fuerza y su Gracia y formará con tus penas los soles más

fúlgidos, las perlas más preciosas.

Ruega por mí; y dejándote en el Querer Divino para dar trabajo a Jesús y hacerte

santa, me confirmo tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

128.

Muy reverendo Padre,

Gracias por su promesa de rezar por mí. Me agrada mucho su modo de rezar por mí;

el Señor lo escuche. Y yo os prometo encerraros en el Santo Querer Divino, a fin de que

vuestros actos sean animados por la santidad divina, por su amor infinito y por su luz y

belleza incomparables. Padre santo, quien vive en el Querer Divino puede todo, lleva todo a

Dios y se hace portador de Dios a todos. Más bien se puede decir que Dios no hace nada

sin esta criatura, si la siente inseparable y le dice: “Mi Voluntad es tuya, toma lo que quieras;

mientras vivas en la tierra tienes tu acto conquistante, y Yo espero con ansias las nuevas

alegrías y las nuevas conquistas que me darás”. Por eso, la Divina Voluntad sea todo para

nosotros; sea Ella nuestro refugio, nuestra vida, nuestro todo.

Me encomiendo a sus oraciones y, dejándolo en el Querer Divino para haceros gran

santo, os beso la mano. Vuestra sierva,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 26-5-1944

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 76

129.

Mi buena hija en el Querer Divino,

Me desagrada vuestro estado penoso, pero debe saber que el Querer Divino tiene

sus designios y sus trabajos que cumplir; por tanto, si piensa que el Querer Divino os está

trabajando, cesarán vuestras lágrimas y vuestras angustias, tendrá una fuerza divina en

vuestro poder y todo le resultará dulce y soportable. Por eso piense que vuestros dolores

sirven a Jesús y los tiene en sus manos como monedas preciosas para salvar a las almas.

Abandonaos al Querer Divino; en todas vuestras penas haceos resurgir su Vida Divina.

Os dejo con todas vuestras penas en el Querer Divino. Ruegue por mí. Y

saludándola con el amor del Fiat, me confirmo vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

+ + +

130.

Mi buena y reverenda Madre,

Gracias, gracias por vuestro recuerdo. En recompensa rogaré al Querer Divino que la

tome entre sus brazos, a fin de que descienda en todos vuestros actos, incluso en el respiro,

en los latidos, en los pasos, y os forme su Reino completo, en modo tal que sentiréis

palpitante en vos su amor, su santidad, la fuerza divina. Madre querida es exactamente esto

lo que sabe hacer la Divina Voluntad: darse toda, para poder tener la vanagloria de formar

su Vida en la criatura. Y entonces hace fiesta, cuando la ha completado, y llama al Cielo a

festejar su nueva vida, que hará bien a todos, que llevará las nuevas alegrías a todos, el

sufragio a las almas purgantes, la ayuda a todos los vivientes; será el nuevo sol, que no

niega su luz y su calor a ninguno.

Madre mía, le recomiendo, hagamos siempre la Divina Voluntad. Ella pondrá en fuga

todas las pasiones, nos vestirá con los vestidos reales de luz; seremos el terror de los

demonios y daremos a Dios las nuevas alegrías que sabe dar la Divina Voluntad (…)

+ + +

131. A Federico Abresch?

Muy estimado hijo,

Espero que esté mejor, porque tiene que hacer mucho todavía para hacer conocer la

Divina Voluntad. Sólo Ella será portadora de la verdadera paz, de la verdadera santidad, y

nos restituirá los derechos perdidos por haber hecho nuestra voluntad. Y no sólo esto, sino

que el Señor tendrá la gran gloria de formar la generación divina en todos nuestros actos.

¡Cómo estaremos felices pensando que en cada pequeño acto nuestro, incluso el respiro, el

movimiento, en los pasos, formaremos tantos Jesús, tantas Vidas divinas, por cuantos actos

hagamos! Oh, cómo lo suspira Jesús, tanto, que llega a contar los minutos, los respiros,

para formar su Vida en los actos de la criatura, para decir: “La criatura me ama con mi

mismo amor, me adora, me ruega con mis oraciones”… Así que poblaremos el Sol, la tierra,

el mar de tantas Vidas Divinas; entonces nuestra vida vivirá escondida en Dios y haremos lo

que quiere y hace el Señor. Por eso roguemos, para obtener tanto bien.

Le mando el saludo del Fiat, para que lo tenga encerrado en el Querer Divino (…)

Epistolario de Luisa Piccarreta 77

+ + +

132. A Federico Abresch

Muy estimado hijo en el Querer Divino,

Respondo a vuestra querida carta. El oír que usted quiere conocer más la Divina

Voluntad es para mi un gran contento, sabiendo cuán contento está Jesús de encontrar un

alma que quiere vivir de Voluntad Divina. Esta criatura es su triunfo y su victoria. Y a pesar

de que en el pasado haya sido herido por esta criatura, mira estas sus heridas y sonriendo

dice: “La he vencido, ella es una victoria mía”, y la muestra a todo el Cielo para hacer fiesta;

y para cumplimiento de su victoria, concentra en ella todos sus bienes: los bienes de la

Creación y de la Redención, y le da el derecho sobre todo. Y además, el querer conocer

significa querer poseer un bien, y es como el apetito al alimento.

Me desagrada del Padre Pío, que oculta la cara; nosotros no hablamos de lo que ha

prohibido la Iglesia, sino de aquello que la Iglesia no conoce todavía, y vendrá el día en que

la Iglesia lo conocerá y apreciará, con triunfo y victoria. No puede haber verdadera paz ni

verdadero triunfo, si la Divina Voluntad no es conocida. Nuestro Señor hará los más grandes

milagros para hacer reinar su Voluntad en la tierra. Por eso, roguemos que se abrevie el

tiempo y que todo se cambie en Voluntad de Dios.

Me encomiendo a vuestras plegarias. Bese por mí la mano al Padre Pío; y

dejándolos a todos en el mar de la Divina Voluntad, para haceros vivir a todos de su

santidad, de su amor, de su luz; para poder abrazar todo y todos y para hacer bien a todos,

con el amor de su Fiat saludo a todos,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 27-11-1944

+ + +

133. A Federico Abresch

Muy querido hijo en el Querer Divino,

Respondo a vuestra querida carta y ruego a Jesús que os dé siempre nuevas gracias

y nueva luz, para hacer comprender a todos el vivir en el Querer Divino. Oh, cómo lo suspira

Jesús, y llega hasta a llorar, porque quiere que conozcamos la santa Divina Voluntad, para

que reine y domine en todo el mundo, y porque es decreto de la Trinidad Sacrosanta que la

Divina Voluntad se haga en la tierra como se hace en el Cielo. Así como fue decretada la

Creación y la Redención, así es decreto el Reino de la Divina Voluntad sobre la tierra; y por

eso usará todas las artes, tomará a la criatura de todos lados: con castigos terribles, con

milagros estrepitosos para hacer que esto ocurra. Llegará a tanto, que el primero al sacrificio

será Jesús: se pondrá a la cabeza de todos nuestros actos, para hacer que todos corran en

el mar de la Divina Voluntad…

Y si Jesús nos está castigando, es exacto por esto, porque las criaturas,

especialmente la parte religiosa, en vez de hacerse tomar por Jesús por vía de amor, como

Él quería, se han hecho tomar por vía de castigos… ¡Pobre Jesús, cuánto sufre! Y cómo

suspira y llora, porque las criaturas no lo ruegan, no lo asedian para conceder a ellos el don

de vivir en la Divina Voluntad de Dios. Y si encuentra a alguna, la toma en brazos, hace

fiesta, se siente como un Rey victorioso que, si bien por seis mil años ha debido combatir,

recibiendo heridas y fracasos, ahora finalmente ha hecho la primera conquista y victorioso

Epistolario de Luisa Piccarreta 78

se la goza y llama a todo el Cielo a festejar su primera victoria; y mientras hace fiesta, pone

a disposición de la criatura su santidad, su amor, su luz, sus gracias y le da el derecho en su

Patria Celestial… Así que, también estando en la tierra, ella es portadora de la Patria

Celestial y puede decir: “Lo que se hace en el Cielo lo hago en la tierra; más bien, ellos

gozando y felicitándose, y yo haciendo las nuevas conquistas, que sirven para llevar nuevas

alegrías el Cielo”.

Por eso, diga a todos que no hay cosa más grande, prodigio más estrepitoso que el

vivir en el Querer Divino; nosotros nos ponemos a disposición de Dios, y Ella se pone a

disposición nuestra, hasta a hacernos formar tantos Jesús por cuantos actos hacemos en su

Santa Voluntad.

Los mares del Querer Divino no son conocidos todavía. Si los conociera, se lanzaría

en el mar del Querer Divino, para hacer en él vida perenne. Por eso, roguemos y

esperemos, Jesús tiene los siglos en su poder; lo que no hace hoy lo hará mañana, porque

hoy las mentes están ciegas; mañana encontrará ojos que podrán sostener la luz de la

Divina Voluntad y hará lo que no ha hecho hoy.

Saludándolos, los dejo a todos en el mar inmenso del Querer Divino.

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 15-1-1945

+ + +

134. A una Religiosa

I. M. I.

¡In Voluntate Dei!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Te escribo pocas líneas. Te ruego jamás hacer a un lado la Divina Voluntad. Haz que

sea tu vida, tu respiro y latido. Si te quieres hacer santa, si quieres paz y dar paz a todos, si

quieres que una fuerza divina te invista y te transforme en Jesús mismo, te ruego que no

pienses en otra cosa, sino en vivir en la Divina Voluntad.

Correspondo los saludos a la Superiora, a Sor Dionisia; y dejándolas a todas en el

Querer Divino, te saludo con el amor del Fiat, tu afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 4-1945

+ + +

Epistolario de Luisa Piccarreta 79

135. A Sor Giovannina

I. M. I.

¡In Voluntate Dei! - Fiat

Mi buena hija, Sor Giovannina,

Gracias por vuestras atenciones al dejarme oír vuestras noticias; lo que te

recomiendo es que no salgas jamás de la Voluntad de Dios; no veas jamás quién os manda,

si quieres poseer la paz y hacer reinar la Divina Voluntad en tu alma. Si la haces reinar

sentirás una fuerza divina en la tuya, que os dará gracia de hacer todo lo que los superiores

te mandan, y sentirás a Jesús que obra y hace todo junto contigo. No te sentirás jamás sola,

sino siempre junto con Jesús, el cual hará de Maestro, guiará tus pasos y te tendrá

estrechada en sus brazos.

Te dejo en el Querer Divino, y si me quieres tener contenta, hazme cerrar las

puertas, para que no puedas salir más. Mi hermana te saluda y yo te saludo con el amor del

Fiat. Vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad.

Corato, 18-9-1945

+ + +

136. A una Religiosa

I. M. I.

In Voluntate Dei! - Fiat!

Mi buena hija en el Querer Divino,

Oh, ¡cómo amaría encontraros siempre en el mar de la Divina Voluntad! Así cada

pequeño acto vuestro os cubriría de su santidad, de su amor, de su paz, y os sentirías como

repatriada en la Patria Celestial. Hija mía, esté atenta, no la deje huir jamás. Si esto hace, no

os sentiréis jamás sola, sino siempre en compañía de mi dulce Jesús, el cual, como hábil

pintor, conforme hagáis vuestros actos, incluso humanos, así tomará su pincel divino para

pintar en vos su semejanza, y os dirá: “Mi hija me asemeja en todo”.

Respecto a la muerte de vuestra hermana, no os preocupéis, más bien, deberíais

agradecer al Señor, que la ha tomado virgen; más bien ruegue que se la lleve rápido al

Cielo. Por su mamá no se preocupe; ya pensará el Señor.

Le envío los saludos de mi hermana, de las Cimadomo, de Rosaria. Ruegue por mí.

La dejo en el Querer Divino para haceros santa. Os saludo con el amor del Fiat. Salúdeme a

la Superiora. Vuestra afectísima,

La pequeña hija de la Divina Voluntad

Corato, 8-10-1945

Deo Gratias


Comentarios